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Sus notas que alegres sonaban, se han tornado tristes y malsonantes, aquellas notas elegantes que sonaban a melodía. Aquel piano que un día unas manos finas se posaron en su teclado ahora está abandonado. Sus teclas amarillentas por el paso de los años ya no suenana coma antaño, pero él sueña con volver a ser tocado.
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