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La Sociedad Micológica de Sigüenza cumple 20 otoños

Este artículo es un homenaje a José María Morera Triana y María Asunción Pintos del Valle (Pisita) porque sin su trabajo y su impulso la Sociedad Micológica de Sigüenza probablemente no existiría. Siempre en nuestra memoria.

Curso de guías micológicos.

Durante muchos años algunos aficionados a las setas nos juntábamos para salir en busca de los distintos ejemplares de setas que se dan por nuestra comarca, al regresar de nuestras salidas compartíamos nuestros hallazgos y los estudiábamos para poder identificarlos. Además, cuando recolectábamos setas comestibles nos juntábamos para disfrutarlas y compartir las distintas recetas que podían aplicarse a cada una de ellas.

Esta afición fue creciendo y muchas personas cercanas a nosotros nos comentaban de manera insistente que podíamos formar una sociedad micológica. Sin hacer mucho caso a sus recomendaciones, esas personas nos seguían insistiendo en que creáramos una sociedad micológica. Pasaron varios años hasta que la perseverancia y el trabajo de José María Morera hizo que Nacho Cerezo, Nacho Amo, Julio Álvarez, María Morera, María Asunción Pintos, Nines Gordo, Maripaz Heredia, Diego Moreno, Inés del Valle, Javier del Valle y el que escribe este articulo nos juntáramos y formáramos la Sociedad Micológica de Sigüenza. La Constitución de la Sociedad tuvo lugar el 28 de octubre del 2000 ante el notario D. Carlos Monedero, siendo José María Morera nuestro primer presidente.

Los fines principales de la Sociedad Micológica de Sigüenza son divulgar y fomentar el interés micológico en lo que respecta al estudio científico de los hongos, setas y su hábitat. Así como la investigación de sus raíces culturales, gastronómicas, medioambientales y médicas, con especial atención a la toxicología micológica con el objeto de prevenir, mitigar y reducir los posibles envenenamientos por ingestión de setas tóxicas.

Conferencia en el Parador de Sigüenza.

Desde ese primer otoño del año 2000 hemos venido realizando muchas actividades en Sigüenza y otros pueblos de la provincia para que el maravilloso mundo de la micología y sus distintas aplicaciones llegaran al mayor número de personas interesadas.

Durante estos años hemos realizado en Sigüenza, siempre que las condiciones han sido favorables, 16 exposiciones de ejemplares recolectados y si las condiciones acompañan la del próximo día 9 de noviembre será la XVII. Las exposiciones han rotado por distintos lugares de nuestro pueblo; comenzamos en la puerta del Ayuntamiento y después hemos pasado por la Plazuela de la Cárcel, Ermita del Humilladero y el Parador Nacional Castillo de Sigüenza.

También hemos impartido muchas conferencias sobre micología y plantas silvestres, entre los ponentes hemos tenido profesores de micología de la Universidad de Alcalá de Henares y miembros de la Sociedad Micológica de Sigüenza.

Gracias a Julio Álvarez, miembro fundador, se pudo ayudar al Hospital de Guadalajara en un caso de intoxicación por consumo de setas de una persona de Sigüenza, que se resolvió con la completa recuperación de la persona intoxicada.

Se dieron conferencias, con salidas de campo incluidas, a los alumnos del colegio nacional San Antonio de Portaceli. También realizamos distintas salidas con los aficionados que quisieran apuntarse por los alrededores de Sigüenza y durante varios años los domingos por la mañana permanecíamos en el bar “Gurugú” situado en la Plazuela de la Cárcel donde los aficionados a la micología que habían salido a buscar setas el fin de semana nos traían sus ejemplares para que se los identificáramos.  

Junto a ADEL Sierra Norte impartimos un “Curso de Iniciación a la Micología” y en colaboración con EIN Castilla-LaMancha S.L. realizamos en centro de interpretación de Mandayona las I Jornadas Micológicas del Parque Natural del Río Dulce; en Sigüenza el Curso para la Formación de Guías Micológicos, enfocado a personas que se dedican al turismo rural en la Sierra Norte, y en Hiendelaencina el Curso de Micogastronomía junto a Enrique Pérez del restaurante “El Doncel”, enfocado a los propietarios y trabajadores de restaurantes y alojamientos turísticos de la Sierra Norte.

Exposición en el Parador de Sigüenza.

En Sigüenza también realizamos, durante las jornadas micológicas, varias degustaciones con distintas recetas de setas, agradecer su colaboración a los distintos cocineros entre los que destacaremos a Jesús Pintos, Luis Martínez y Carlos Benito.

En el año 2008 publicamos un libro de recetas titulado “Setas de Sigüenza (recetas de cocina)” y en el año 2011 tuve el honor de colaborar en el libro “Resetas. Recetas de setas de Sigüenza” publicado por Enrique y Eduardo Pérez del restaurante “El Doncel”.

En los años 2016, 2017 y 2018 hemos colaborado con el Ayuntamiento de Sigüenza y “Sigüenza Gastronómica” en la realización de las Jornadas Micológicas de Sigüenza.

Asimismo, hemos realizado jornadas micológicas en distintos lugares de la provincia como son Alustante, Santiuste, Villaverde del Ducado, Mandayona, Hiendelaencina, Pelegrina y Condemios de Arriba, donde junto a la Asociación Vasija llevamos ya seis años realizando unas jornadas durante un fin de semana en las instalaciones del campamento. Este año además si no ocurre nada estaremos también en Membrillera.

Pero la Sociedad Micológica de Sigüenza no solamente se ha dedicado a la micología, también realizamos actividades que tienen que ver con la naturaleza y el medio ambiente, entre ellas están: limpieza del Pinar de Sigüenza junto con la Asociación Salamandra; excursión a Monfragüe para conocer este parque nacional; con el colegio nacional San Antonio de Portaceli se preparó un “Proyecto de Reforestación de los Montes de Sigüenza” con el que participo y se ganó el Concurso de Proyectos Medioambientales IBERCAJA 2003; visitas guiadas por el pinar de Sigüenza para conocer su flora, fauna e historia; curso de iniciación a la macrofotografía y curso de especialización en macrofotografía.

Además, durante estos 20 años siempre despedimos la temporada de setas con una exquisita comida micológica en el Restaurante “El Doncel”. Aprovechamos estas líneas para agradecer a Enrique, Eduardo y a todo su equipo lo bien que nos tratan y por la magia que realizan en las distintas preparaciones con las diferentes setas.

Han sido 20 años muy intensos en los que todos los miembros de la Sociedad Micológica de Sigüenza hemos intentado dar a conocer el mundo de la micología, junto con el respeto y cuidado de la naturaleza, a todos los que nos han querido escuchar.

Gracias a todos los que alguna vez han asistido a alguna de nuestras actividades y esperamos poder seguir muchos más años.

 

Excavaciones en Torralba: en busca de las claves de la evolución humana

Cerca de la estación de ferrocarril de Torralba el marqués de Cerralbo entre los años 1909 y 1911 llevó a cabo las primeras excavaciones de un yacimiento en las que se encontraron herramientas líticas creadas por una especie humana, distinta a la nuestra, junto a restos óseos de elefantes y de otros mamíferos. Entre 1914 y 1916 también excavó en Ambrona, situada a 2,5 km de distancia.

 

Museo de Ambrona. Restos de Elefante Antiguo.

A principio de los años 60 el arqueólogo norteamericano Howell prosiguió las excavaciones en las mismas zonas, llegando a la conclusión de que, asociando las herramientas líticas encontradas y los restos de grandes mamíferos encontrados, grupos humanos conducirían a estos a ciénagas cercanas para abatirlos. En los años 90 los arqueólogos Manuel Santoja y Alfredo Pérez-González prosiguieron las investigaciones volvieron a excavar estos yacimientos matizando las conclusiones anteriores y que los restos de grandes mamíferos encontrados podían deberse a la muerte debido a sequías prolongadas. De cualquier manera la presencia de herramientas de piedra junto a los restos oseos atestigua la intervención de grupos humanos que se aprovecharían de la fauna allí acumulada. La tecnología lítica encontrada en los niveles inferiores de Ambrona y Torralba se denomina Achelense y su origen está en África del Este hace 1.700.000 años y que pervivió durante 1.500.000 año y se extendió por África, cercano oriente, sudeste asiático y por Europa. La utilización de silex para fabricar herramientas, roca que no existe en Ambrona y Torralba, de muestra movimiento de decenas de kilómetros por parte de grupos de cazadores-recolectores y la atracción de la zona por sus recursos.

Desde 2013 se ha seguido excavando en Ambrona, en la llamada Loma de los Huesos donde se han encontrado en niveles de unos 350.000 años herramientas con distinta a la achelense, asociada a la especie neardental, lo cual da pábulo a establecer la hipótesis de que en esta zona pudieron convivir dos especies humanas diferentes.

Joaquín Panera explica el proceso de la excavación actual en Torralba

Las excavaciones actuales en Torralba

Entre el 12 y el 31 de agosto se ha desarrolla una intervención arqueológica, que forma parte de una campaña que durará varios años en un yacimiento situado en el término municipal de Torralba. Está dirigida por Susana Rubio-Jara y Joaquín Panera, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en el que participa un grupo de investigadores del mismo centro como Manuel Santonja, Abel Moclán y de otras instituciones como Alfredo Pérez González, a los que acompañaron estudiantes de arqueología de diversas universidades.

El último día de la excavación La Plazuela habló con Joaquín Panera que habla de las características de la excavación en curso. “Geográficamente nos encontramos en la confluencia de las tes cuencas hidrográficas más importantes de la península. la del Ebro, la del Tajo y la del Duero. Los valles fluviales han sido las vías de comunicación tradicional más importantes, tanto para los humanos como para otros mamíferos. Esta zona tenía agua, vegetación a las orillas, lo que implica mayor biodiversidad y mayor posiblidad de que grupos humanos y grandes mamíferos encontraran alimento”.

Joaquín Panera muestra una herramiento lítica achelense recién descubierta en el yacimiento.

En este yacimiento en concreto han encontrado centenares de restos de elefantes y de otros animales junto a herramientas líticas de piedra, que son esenciales para interpretar el comportamiento de estos grupos humanos. La tecnología de las herramientas es la llamada achelense. “Se trata de herramientas utilizadas por grupo humano llegado de África y que en Europa se ha denominado homo heidelbergensis, que es anterior a los neardentales”. Panera explica las características de la tecnología achelense “utilizan grandes hachas de piedra trabajadas por las dos caras, que llamamos bifaces”. A continuación nos enseña una muestra de esta tecnología que acaban de encontrar recientemente. En cuanto a los resultados de estas excavaciones Joaquín Panera los señala “Sabemos que aquí hay fauna del pleistoceno: elefantes antiguos, caballos, bóvidos, que hay herramientas líticas del achelense pero queremos averiguar qué actividades hacían y si hay herramientas líticas de tecnología neardental”. Una de las incógnitas que quieren resolver es si convivieron grupos humanos de dos especie con distintas tecnologías en estos lugares, la tecnología actual no permite saberlo porque los huesos son muy pocos y porque es difícil conservar el ADN

Al respecto señala que los neardentales coexistieron con nuestra especie, el sapiens cuando llegó a Europa y que los neardentales desaparecieron de manera abrupta. Ahora se sabe que, excepto los subsaharianos, que son sapiens puros, el resto de la humanidad tiene un dos o tres por cierto de genes neardentales. Uno de los debates actuales de la prehistoria es si los neardentales estaban llegando a su fin como especie de manera natural o si fue nuestra especie la que acabó con su existencia. En su opinión “cada vez hay más evidencia de fuimos nosotros los responsables de la desaparición, no solo de los neardentales sino de los grandes mamíferos como el mamut o el rinoceronte, por una simple razón de competencias, ya que ocupamos similares nichos ecológicos.

La investigación y la divulgación

El trabajo de campo en cada campaña son tres semanas pero luego todas las muestras se analizan durante el resto del año para ver el uso que se le ha dado a las herramientas líticas y las muescas que existen en los restos óseos debidos a intervención humana. Poco a poco se van juntando las piezas como si fuera un puzle para ir conociendo las claves del modo de vida de estos grupos humanos.
También Panera señala la ventaja que tiene su equipo de poder comparar este yacimiento con otros que existen este de África. “Trabajamos además en Tanzania y en Etiopía, en yacimientos de la misma tecnología achelense”.
Para terminar Joaquín Panera resalta la importancia de museos como el de Ambrona, uno de los primeros de estas características en el mundo, para divulgación de las investigaciones. Los restos óseos que se exhiben allí son de un periodo anterior a los de Torralba, de una antigüedad de 350.000 a 4000. 000 años. Lamenta que no se hayan remozado las instalaciones para dar cabida a los últimos descubrimientos y no se haya hecho un museo acorde del siglo XXI. “Han pasado 30 años desde la iniciativa y seguimos donde estamos, espero que algún día se hará.” También se queja de que la presión académica priorice la publicación en revistas especializadas sobre la divulgación en libros, por ello da gran valor a la labor informativa de los museos.

La restauradora Carmen Alañón tratando un resto óseo encontrado en la excavación

La restauración de los restos oseos

Seguidamente nos dirigimos al Museo de Ambrona donde pudimios hablar con Carmen Alañón, restauradora e integrante del equipo dirigido por Joaquín Panera y Susana Rubio-Jara. Nos explica su trabajo: “La restauración en el campo de la arqueología es intentar que los materiales salgan del yacimiento de la mejor manera posible, se hace una foto inicial de como llegan los restos, otra durante el proceso y otra al final del trabajo”. Nos enseña algo que parece una vértebra “Esta vértebra la sacamos en bloque con una gran cantidad de sedimentos del yacimiento de Torralba para que no reventase porque estaba totalmente rota, la saqué con un engasado para que me mantenga los huesos en su sitio. Luego hay aque dejar visible toda la zona para que los especialista puedan saber si es de elefante o de rinoceronte”. Luego nos enseña otra pieza: “aquí tenemos un coxal de elefante que está a la mitad, pero salió muy bien”. Carmen termina diciendo que “son animalitos que estuvieron con nosotros hace muchísimos años, y que nos cuentan muchas historias, aunque no lo parezca”.

La concertista del estío

Finaliza el verano y con él desaparece de nuestros bosques uno de los sonidos que más identificamos con los días calurosos; nos cuenta José Antonio Muñoz Rojas en su libro Las cosas del campo que en verano: “El grillo recibe el canto de la cigarra y nunca se interrumpe el hilo de la continuada armonía”.

Preciosa descripción del sonido que llena nuestros campos en los días más calurosos, pero todo se acaba y con la llegada del mes septiembre en nuestros bosques cesa el estentóreo canto de la cigarra, también conocida como chicharra, y del grillo. Este mes damos protagonismo a la cigarra, fácil de oír, difícil de ver.

En la Península Ibérica habitan cinco especies de cigarras, pero nosotros nos vamos a centran en la que habita los bosques de nuestra comarca, Cicada orni. Su denominación proviene del latín “Cicada” que es el nombre que recibían en latín este tipo de insectos podemos traducirlo como “cigarra” y de “orni” que proviene del término latino “Orneus” que significa “de madera de olmo, fresno o quejigo”. Por lo tanto, podemos traducirlo como “Cigarra del olmo”.

La Cigarra es un insecto perteneciente a la familia Cicadidae. Posee un cuerpo robusto con combinaciones de distintos colores: amarillo, verde, naranja, rojo, negro y pardo. Tienen 4 alas, dos pequeñas posteriores que están ocultas y protegidas por las otras dos alas más grandes y visibles situadas en la parte delantera. Las alas son membranosas y translúcidas; la cabeza muestra ojos grandes compuestos muy prominentes separados hacia ambos lados y tres pequeños ojos simples, conocidos como ocelos, situados en la parte superior. Además, posee dos antenas muy cortas que le permiten captar todo lo que ocurre en su entorno más cercano.

Cigarra en el encinar de Sienes.

 

Las cigarras se alimentan de la savia de las plantas y para poder alimentarse han desarrollado un aparato bucal muy especializado que sstá formado por piezas bucales modificas llamadas estiletes. Al alimentarse exclusivamente de savia son animales preferentemente arborícolas, aunque también las podemos observar sobre plantas herbáceas.

Las cigarras son conocidas porque en los días de intenso calor del verano se puede escuchar el canto de las cigarras machos, llamando a las hembras para formar una pareja reproductiva. Los machos cantan principalmente para llamar a las hembras a formar parejas y para avisar de posibles peligros, aunque para nosotros es muy difícil distinguirlo son cantos distintos. Los únicos que cantan son los machos y en realidad no cantan, mas bien podemos decir que resuenan, ya que poseen un órgano productor de sonido, que se encuentra situado a cada lado en la base del abdomen. Ese órgano consta de membranas quitinosas llamadas timbales y de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia.

El canto es recibido por ambos sexos, machos y hembras, por medio de los órganos auditivos ubicados en el tórax y constituidos por tímpanos, como las hembras están pendientes de la llamada de los machos tienen los tímpanos más grandes para recibir mejor la señal acústica. Otra curiosidad del canto de las cigarras es que debido a la diferencia de presión que se produce en el órgano reproductor del sonido los machos pueden llegar a morir mientras cantan.

Es a finales de junio o primeros de julio, dependiendo de la climatología, cuando hacen su aparición las cigarras adultas y es en esos momentos de más calor cuando los machos comienzan su canto invitando a las hembras al apareamiento. Cuando las hembras escuchan la llamada se acercan a los machos y tiene lugar el cortejo en el que las cigarras se tocan y agarran mutuamente con sus patas de forma repetida y al final de este proceso se aparean en ese mismo lugar.

La hembra una vez fecundada perfora con su oviscapto, pieza especializada en la puesta de huevos que se encuentra al final del abdomen, la corteza de los brotes jóvenes del árbol y deposita unos 300 huevos. Al poco nacen larvas que inmediatamente se dirigen hacia el suelo, donde excavarán una galería con sus potentes patas delanteras adaptadas para esta misión. El desarrollo juvenil consta de cinco mudas o estadios ninfales, proceso que durará alrededor de cinco años. Cuando la ninfa cumple la quinta muda y las condiciones son favorables esta emerge del suelo y escala, siempre de noche, en busca un sitio protegido, comúnmente un tronco, donde se enganchará con sus patas y se preparará para su última fase vital en la cual mudará para dar paso a su fase de imago, también conocida como de adulto. Tras pasar el periodo reproductor y con la llegada de los primeros fríos las cigarras adultas mueren, esta fase de adulto dura entre 50 y 70 días aproximadamente.

Cigarra en el quejigar de Sigüenza

 

La cigarra es universalmente conocida por la fábula de “La Cigarra y la Hormiga”, atribuida al griego Esopo y recreada por el francés Jean de La Fontaine y en España por el alavés Félix María Samaniego.

La recreación de Samaniego nos cuenta la historia de esta forma:

“Cantando la Cigarra pasó el verano entero, sin hacer provisiones allá para el invierno; los fríos la obligaron a guardar el silencio y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento. Viose desproveída del preciso sustento: sin mosca, sin gusano, sin trigo, sin centeno. Habitaba la Hormiga allí tabique en medio, y con mil expresiones de atención y respeto la dijo: «Doña Hormiga, pues que en vuestro granero sobran las provisiones para vuestro alimento, prestad alguna cosa con que viva este invierno esta triste Cigarra, que alegre en otro tiempo, nunca conoció el daño, nunca supo temerlo. No dudéis en prestarme; que fielmente prometo pagaros con ganancias, por el nombre que tengo.»

La codiciosa Hormiga respondió con denuedo, ocultando a la espalda las llaves del granero: «¡Yo prestar lo que gano con un trabajo inmenso! Dime, pues, holgazana ¿Qué has hecho en el buen tiempo?»

«Yo, dijo la Cigarra, a todo pasajero cantaba alegremente, sin cesar ni un momento.»

«¡Hola! ¿con que cantabas cuando yo andaba al remo? Pues ahora, que yo como, baila, pese a tu cuerpo.»”

Como se puede observar la fábula no tiene mucho que ver con la biología de la cigarra, pero es una fábula y su enseñanza es moral no biológica.

La Cigarra también es protagonistas de muchas canciones que recomiendo escuchar entre las que podemos destacar: “Como la Cigarra” de Maria Elena Walsh; el corrido mejicano “La Cigarra” de Raimundo Perez y Soto o “Canta Cigarra” de María Ostiz.

Federico García Lorca escribió a la Cigarra. Os dejo un pequeño fragmento del poema, pero os recomiendo que lo leáis entero porque es hermoso.

¡Cigarra!

Estrella sonora sobre los campos dormidos,

vieja amiga de las ranas y de los oscuros grillos,

tienes sepulcros de oro en los rayos tremolinos

del sol que dulce te hiere en la fuerza del Estío,

y el sol se lleva tu alma para hacerla luz.

 

Y para finalizar explicar porque la cigarra es conocida como “Chicharra”, esto es debido a que su canto se produce cuando la temperatura es más alta, es decir, cuando comúnmente decimos que “nos estamos achicharrando”.



La conquistadora Dittrichia

Estos días de finales del verano y principios del otoño en las cunetas de las carreteras y, sobre todo en las de la autovía, podemos observar las amarillas inflorescencias de la Dittrichia viscosa. Una planta que ha llegado a nuestra comarca, en el centro de Península Ibérica, por sus propios medios desde la costa mediterránea como veremos más adelante.

Dittrichia viscosa en la cuneta de una carretera.

Pero ahora mismo lo que sorprende a todos los que salimos a disfrutar de la naturaleza es su abundante floración, justo cuando la mayoría de las especies han concluido ya su ciclo biológico. Esto hace que esta planta sea muy valorada como fuente de alimento pormuchos insectos y, por tanto, es una planta es muy visitada por los insectos en esta época del año. Y es indiscutible que en estos meses la Dittrichia viscosa se convierte en la planta más vistosade los espacios más pobres.

La Dittrichia viscosa es una planta perenne de base leñosade hasta 1,5 m de alta, cuyas hojas son tomentosas en el envés y pegajosas, llenas de pelillos glandulares que exudan dicha sustancia pringosa. Este tipo de hojas son muy importantes para controlar su régimen hídrico, ya que estas hojas son capaces de reflejar la radiación y reducir la transpiración. La Dittrichia viscosa pertenece a la familia de las compuestas, de modo que lo que vulgarmente llamaríamos flor es en realidad un gran conjunto de flores agrupadas en capítulosde un atractivo color amarillo-dorado. La base leñosa les otorga resistencia a las agresiones.

El ciclo biológico que la hace florecer al comienzo del otoño, tan distinto a la mayoría de las hierbas, no es casual ya que durante estas fechas son muy escasas las plantas con flores tan llamativas y esto le proporciona la máxima atención por parte de los insectos polinizadores que todavía necesitan las reservas que ofrece la Dittrichia viscosa para pasar el invierno, lo cual garantiza su reproducción.Además, tras la floración brotan de cada planta una increíble multitud de semillas que, ayudadas por sus plumosos vilanos, se esparcirán con el mínimo soplo de viento y serán trasportadas a grandes distancias. Aunque su origen es la cuenca mediterránea, su increíble capacidad de adaptación a medios difíciles y la fácil dispersión de sus semillas, han hecho que la Dittrichia viscosa haga acto de presencia en prácticamente todos los continentes.

Ramas de Dittrichia viscosa

Pero no todo el mérito de su conquista territorial radica en su sistema de dispersión ya que la Dittrichia viscosa emplea las sustancias químicas que emite para la preparación del terreno. Estas sustancias que segregan sus hojas inhiben la germinación de otras semillas, eliminando competidores y facilitando su consolidación. No deja de ser sorprendente la resistencia ante posibles competidores o ante su depredación por parte de herbívoros, que la rechazan invariablemente por muy hambrientos que estén ya que la Dittrichia viscosa emite un olor parecido a las cistáceas poco agradable o incluso repelente para sus posibles consumidores.

Su aroma recuerda al ládano de la jara pringosa, Cistus ladanifer. Pero hay más semejanzas entre la jara y la Dittrichia viscosa, ya que ambas están perfectamente adaptadas a la presencia del fuego. De hecho, son consideradas pirófitas, ya que arden con facilidad fomentando el fuego a sabiendas de que sus semillas, rodeadas de una dura cutícula resistirán fácilmente las altas temperaturas y fructificarán abundante y profusamente tras el incendio, de manera que serán las primeras en germinar y establecerse, mientras que para otras muchas especies menos adaptadas supondrá la desaparición.

La Dittrichia viscosa crece en terrenos baldíos, removidos, generalmente bordes de caminos o campos de cultivo roturados.

Su nombre Dittrichia viscosa proviene de Dittrichia en honor al botánico alemán Manfred Dittrich y del latín “viscum” y que significa “pegajoso”, en clara referencia a las cualidades de sus hojas.

En el sur es conocida como”olivarda” porque es utilizada como protectora de las aceitunas, puesto que en ella suele reproducirse e invernar la Eupelmus urozonus una especie de avispa depredadora de la mosca del olivo, Bactrocera oleae, y su presencia sirve de control natural de esta plaga tan dañina para los olivares. Observaciones hechas en Grecia muestran que en olivares renovados en los que se eliminó la olivarda fueron atacados por la mosca del olivo y la producción cayó de forma alarmante.

La Dittrichia viscosa era usada como un insecticida natural; para ello se colgaban manojos de esta planta del techo en las casas y establos, a ella acudían las moscas atraídas por la sustancia viscosa de sus hojas y quedaban pegadas; cuando anochecía, se metía el manojo de Dittrichia viscosa en un saco, se cerraba y fuera de la casa se apaleaba o quemaba para matar las moscas que iban adheridas. Al día siguiente se colgaba una nueva mata y se repetía la operación y por ello es conocida en muchos lugares como “hierba mosquera” o “matamosquera”.Otro empleo que le han dado los pastores, era mezclarla con paja en la cama del ganado para ahuyentar o retener las pulgas en la sustancia viscosa. Por lo que en algunas localidades se llama asimismo “hierba pulguera”.

Flores de la Dittrichia viscosa.

Como hemos comentado anteriormente esta especie es atrayente de numerosos insectos polinizadores y de muchos insectos depredadores y parasitoides que son beneficiosos para controlar las plagas de los cultivos hortícolas. Por tanto, como decíamos antes con los olivares, esta planta silvestre es perfecta para tenerla muy cerca del huerto o en los márgenes de éste.

Sus aplicaciones etnobotánicas son conocidas desde la antigüedad, debido a las propiedades balsámicas y antisépticas dadas por la presencia en ella de eucaliptol. Las flores y hojas de esta planta se han utilizado como base para el ungüento que pastores han utilizado durante milenios para cicatrizar heridas. Majando sus hojas que exudan una substancia viscosase produce una pasta que aplicada como cataplasma sobre la herida abierta o en quemaduras y esta ayudaba a que se cure con mayor rapidez. También se ha usado para los esguinces cociendo la flor y hojas en el agua y se mete después el pie, Como remedio para las molestias de la artritis o el reuma, para lo que se tomaba la infusión de sus hojas; se tomaba dicha infusión en ayunas dos veces por semana, “aunque nunca en más cantidad ya que la planta puede resultar tóxica”. También tiene propiedades analgésicas y era utilizada contra el dolor de muelas; diuréticas y como remedio para casos febriles, problemas digestivos y para expulsar gusanos intestinales, aunque como decíamos su uso por vía interna puede acarrear complicaciones y no está recomendado por su toxicidad. En el norte de África se ha usado de forma efectiva como remedio contra el paludismo y algunas enfermedades urinarias.

Últimos estudios realizados por un grupo de científicos de la Universidad de Granada, pertenecientes al Departamento de Química Orgánica y al Instituto de Biotecnologíadan indicios de que esta planta puede ser una fuente natural para la obtención de inhibidores de la vasodilatación neurogénica, lo que tendría una aplicación inmediata en casos de migraña y distintos tipos de cáncer. También se han detectado efectos inhibitorios contra el virus del SIDA, hepatitis B y C, llegándose a patentar composiciones antivirales en las que las distintas fórmulas estaban compuestas de extractos de Dittrichia viscosa, entre otras especies vegetales.

También se ha utilizado como sucedáneo del tabaco por lo que también es conocida como “altabaca” o como herramienta para eliminar los pinchos de los higos chumbos tras un fuerte barrido. Asimismo, sus flores secas, una vez caídas las semillas, son apreciadas en composiciones florales.

Actualmente se usa como planta fitorremediadora, porque es capaz de recuperar terrenos contaminados por metales pesados, especialmente plomo y mercurio, ya que sus raíces pueden acumular grandes concentraciones de tóxicos en su sistema radical y en la parte aérea metales pesados.

Texto y fotos: Javier Munilla

El "cagamangos"

Con el protagonista de este mes terminamos la llamada trilogía de los pajaros reyes de la espesura; es posiblemente una de las aves que más acepta la presencia del ser humano y por ese motivo es conocida con muchos y diversos nombres, dependiendo de las distintas regiones de la Península Ibérica, como cagamangos, pipirroyo, txantxangorri, raitán, pichi, pelisque, paporrubio, etc., pero es conocida por todos los aficionados a las aves como petirrojo (Erithacus rubecula)
Joaquín Araujo en sus pequeños poemas llamados “Naturismos” nos describe a nuestro pequeño protagonista de la siguiente manera:

Pocas músicas como la suya,
capaz de calentar incluso el aire más frío.
En invierno estos pájaros crepitan.

El petirrojo es un pequeño pájaro de constitución rechoncha, en su plumaje destaca una amplia mancha anaranjada que se extiende por cara, garganta y pecho; en el resto del plumaje domina el color pardo del dorso y las alas junto con el color blanco sucio del vientre.

El petirrojo habitaba los bosques caducifolios húmedos europeos y con el paso del tiempo se ha adaptado de forma increíble a los cambios que el ser humano ha introducido en la naturaleza y, por este motivo, su hábitat se ha extendido a todo tipo de bosque, zonas cultivadas, parques y jardines; es decir, al igual que el gorrión común o la paloma cimarrona se ha acostumbrado a convivir con los seres humanos.

Petirrojo. Sigüenza.

Podemos observarlo habitualmente por el suelo en busca de insectos y en muchas ocasiones sube a las ramas altas de los árboles para emitir su canto.

Solemos observar a los petirrojos casi siempre solos, esto se debe a que ver a dos petirrojos juntos fuera de la época de celo, sólo puede ser motivo de una disputa inminente. De hecho, cuando finaliza la época de cría los miembros de la pareja se separan y tanto el macho como la hembra toman posesión de su territorio y lo defienden de forma muy agresiva de la que hasta hace poco era su pareja o sus crías. Por este motivo cuando llega el otoño son los petirrojos con sus cantos territoriales los que alegran los bosques, sotos y parques.

La fiereza con que defienden sus territorios es conocida desde tiempos remotos, ya en el siglo III a. C. el griego Zenódoto de Éfeso escribía: “Un único arbusto no alberga a dos petirrojos”, mostrando el carácter territorial de estas aves. Para comprobar este dicho el ornitólogo inglés David Lack realizo un experimento en el que construía un penacho de plumas rojas, lo sujetaba a un palo y lo acercaba a un lugar frecuentado por un petirrojo; el penacho sufría el ataque colérico del ave y el ataque no se detenía hasta acabar con el penacho desecho.

Muchos lectores os estaréis preguntando cómo si son tan territoriales pueden encontrar pareja para criar. Ocurre que para la formación de las parejas la hembra abandona su territorio y al principio permanece en el límite del territorio del macho, posada en algún arbusto o rama baja. En ese momento la hembra comienza a emitir un tímido gorgojeo, el macho contesta y realiza algunas posturas de intimidación, como haría con cualquier otro macho. Este proceso dura varios minutos, alternándose cantos y amenazas por parte de ambos, hasta que llega un momento en que el macho abandona su conducta agresiva y permite que la hembra entre en su territorio. Una vez que la pareja está formada, macho y hembra se desentienden el uno del otro durante varios días, en los que únicamente comparten territorio. Pasado esos días la hembra comienza a construir el nido y esa es la señal para iniciar las cópulas que continuaran hasta la puesta. Por lo general en nuestra comarca efectúan dos puestas, la incubación es exclusiva de la hembra y dura aproximadamente dos semanas. Durante todo el tiempo que la hembra permanece en el nido el macho alimenta a la hembra y a los pollos recién nacidos, ya que la hembra permanecerá en el nido un tiempo después de la eclosión para ofrecer protección y calor a sus crías recién nacidas. Pocos días después de la eclosión, ambos padres cuidan y alimentan a los pollos durante otras dos semanas. Es curioso que el macho sigue prestando atención a sus crías, aunque la hembra haya iniciado la segunda puesta.

Cría de petirrojo. Palazuelos.

Se trata de un ave típicamente insectívora, que consume hormigas, escarabajos y arañas. En otoño e invierno completa su dieta con frutos de zarza, saúcos, escaramujos, acebos, majuelos, etc., incluso puede alimentarse de bellotas partidas por trepadores azules, carboneros comunes o arrendajos. Como otras muchas especies insectívoras, este pájaro se está viendo afectado por la generalización de los tratamientos químicos en campos y huertos, así como por la deforestación.

Fue el naturalista sueco Carlos Linneo quien en el S. XVIII en su obra “Systema Naturae” lo definió como Motacilla rubecula, suponemos que por su forma de moverse, pero su clasificación definitiva llego en 1800 de la mano del naturalista francés George Cuvier que lo estableció dentro del género Erithacus dando lugar a su nombre actual, Erithacus rubecula. Su nombre latino proviene de Erithacus: “que mudan la forma y el color” y de Ruber: “rojo, bermejo, encendido”. Podemos por tanto decir que su nombre significa el que cambia de color al rojo, lo cual es cierto porque las crías son pardas moteadas y hasta la primera muda no aparece la conocida mancha anaranjada en el pecho de los petirrojos.

En Inglaterra, donde el petirrojo es considerado el pájaro nacional, es protagonista de un gran número de postales navideñas porque una tradición atávica entre las gentes marineras dice que cuando una persona veía un petirrojo cerca de su casa era señal de que en breve recibirían noticias de sus familiares embarcados allende los mares. Y por esta razón el petirrojo se convirtió en el “pájaro de las noticias” y quizás por este motivo los carteros británicos en la época victoriana llevaban un uniforme rojo y se los apodaba “Robin” que es el nombre del petirrojo en inglés.

El petirrojo es protagonista de una gran cantidad de leyendas de las cuales voy a destacar dos:

Entre los pueblos británicos existe la creencia de que el petirrojo es un pájaro piadoso porque cubre de hojas y musgo a los cadáveres no sepultados.

Y en Navarra existía la idea de que si en las noches de luna llena durante la época de cría del petirrojo, este se presentaba en la ventana de una casa era señal de que una desgracia iba a ocurrir a los miembros de esa casa o a sus familiares cercanos.

Pero supongo que alguno de los lectores se estará preguntando por que llaman al petirrojo “cagamangos”, la razón es porque como se ha acostumbrado a los humanos y frecuenta mucho los jardines y huertas normalmente toma como posadero los mangos de azadas, rastrillos y otras herramientas y como es normal en cualquier posadero estos mangos terminan manchados de los excrementos de estas graciosas avecillas.

Espero que disfrutéis de la presencia y el canto de este pequeño amigo tan próximo.

Texto y fotos: Javier Munilla