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El Rey de las Aves

Cuando paseamos en primavera y verano por los bosques de nuestra comarca es casi seguro que nos pase desapercibido un pequeño pajarillo considerado el rey del bosque por muchos aficionados a las aves. En la Península Ibérica conviven dos especies muy similares de este rey: el reyezuelo sencillo (Regulus regulus) y el reyezuelo listado (Regulus ignicapilla).

Son las dos aves más pequeñas de Europa, junto con el chochín, con apenas 9  cm de longitud y unos 6 gramos de peso. Son tan pequeñas que apenas se dejan ver entre la espesura de nuestros bosques. Pero como sucede con todas las aves pequeñas son muy activas y si nos paramos un momento a observar atentamente en nuestro pinar, o en cualquiera de los bosques que disfrutamos en nuestra zona, es muy probable que observemos entre las copas de los árboles, buscando alimento incansablemente, a nuestros pequeños reyes.

Hoy nos centramos en la especie que más se puede observar en Sigüenza y alrededores, el reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) .En latín Regulus significa rey de un estado pequeño o reyezuelo e ignicapilla deriva del latín ignis que significa fuego y capillus que es pelo.

Lo que más destaca en el reyezuelo listado es el píleo negro de su cabeza (parte superior de la cabeza) surcado por unagran línea central de color naranja en los machos, mucho más pequeña y amarilla en las hembras. Esta franja sobre la cabeza le da a este pequeño pájaro la apariencia de portar una corona y de aquí proviene su nombre común de “reyezuelo”; los jóvenes no tienen el dibujo del píleo definido hasta la primera muda de plumaje que sucederá en el primer otoño de vida.

Además, en la cabeza destaca una ceja blanca y una lista ocular negra sobre el ojo negro, de donde proviene su denominación de “listado”, que crea un dibujo rayado muy contrastado.

Reyezuelo listado.

En febrero el macho comienza a marcar su territorio con su canto discreto para el oído humano, al contrario de nuestro protagonista del artículo del mes pasado.Durante estos días podemos ver a machos peleándose por el territorio y quizás sea el mejor momento para fotografiarlos porque estas absortos en el combate, pelean entre las ramas, bajan al suelo y permanecen un breve espacio de tiempo quietos, lo que concede al fotógrafo el tiempo necesario para disparar la cámara. Cuando llega marzo comienzan a emparejarse y a principios de abril comienza la época de reproducción. El cortejo es muy curioso porque muchas veces el macho confunde a la hembra con un macho rival e intenta expulsarla de su territorio, aunque en cuanto se da cuenta de su error se acerca a ella cantando y desplegando su llamativa cresta naranja mientras sacude todo el cuerpo en una especie de temblor.

Su alimentación se basa principalmente en polillas, orugas de lepidópteros, pulgones y arañas. Se calcula que un reyezuelo puede consumir tres millones y medio de huevos de insectos. Aun así, la especie no es estrictamente insectívora, sino que los frutos carnosos, bayas y semillas también forman una parte relativamente importante de su dieta. Como curiosidad reseñar que los reyezuelos son muy hábiles extrayendo insectos atrapados en las telarañas, aunque a veces esta práctica y su reducido tamaño ha hecho que algunos ejemplares han quedado atrapados en las telarañas y han encontrado la muerte por no poder desprenderse de ellas.

La historia de cómo el reyezuelo consiguió el “Rey de las Aves” y porque luce ese penacho de plumas coloridas en su cabeza, la podemos encontrar en una fábula de Esopo que es más o menos así:

“Cuenta una antigua leyenda, que hubo un tiempo en que las aves se encontraban disputándose el trono de las aves y como no llegaron a un acuerdo todos los pájaros se reunieron en una gran asamblea para elegir al que debía ser su monarca, tras muchas y complicadas discusiones, convinieron que aquel que volara más alto sería su rey. A la señal acordada todos se precipitaron a volar hacia el cielo. Muy pronto muchos los mejores voladores tomaron ventaja y progresivamente se fueron aclarando las posiciones. El Águila real ascendía segura, distanciando más y más al resto de las aves, y con ella, el pequeñísimo Reyezuelo que, aprovechándose de su pequeño tamaño y su astucia, antes de comenzar la competición se había escondido entre el plumaje del águila y viajaba sobre ella. Cuando al Águila real le abandonaron sus fuerzas; de su escondite entre las plumas de la cola del Águila real salió el Reyezuelo y se colocó sobre la cabeza del Águila. De esta manera consiguió ser el ave que más alto ascendió en la cúpula celeste y, por tanto, el Dios Sol coronó al Reyezuelo como “Rey de las Aves” estampando en su cabeza un rayo solar. Desde aquel momento lucen los reyezuelos sus doradas crestas, símbolo de su condición de soberano de todas las aves”.

El reyezuelo junto al petirrojo están relacionados con un rito sobre el ciclo anual. Según nos cuenta el naturalista británico George Graves (1784-1839), en los Reinos Antiguos cuando llegaba el fin de año capturaban un reyezuelo y un petirrojo y llevaban a cabo el siguiente ritual. Metían al reyezuelo en una urna de cristal y lo sacrificaban, mientras que al petirrojo lo subían al altar y lo liberaban. En este aciago rito al reyezuelo le tocaba representar el año que moría mientras que al petirrojo le toca representar el año que nacía.

Existía una curiosa tradición en Vilanova de Lourenza (Lugo) conocida como “La Caza del rey Charlo”, que consiste en la caza de un reyezuelo por parte de los vecinos del pueblo el día de Año Nuevo. Una vez capturado se le ataba a la punta de una vara y se llevaba en procesión al monasterio de San Salvador. Allí se entregaba el pequeño pájaro al abad del monasterio, este mandaba repartir vino y pan entre los asistentes, después de quitarle cuatro plumas al reyezuelo, lo liberaban. Tras la suelta del ave los presentes se dirigían a la Casa del Concejo para elegir a los cuatro candidatos a alcalde de localidad. Si por casualidad el día de Año Nuevo no se conseguía cazar al reyezuelo, el abad concedía una prórroga hasta el día de Reyes.

Para finalizar otro curioso rito que se realizaba sobre todo en pueblos de Francia. El ritual consistía en transportar al minúsculo reyezuelo en una jaula sobre un carro tirado por varias parejas de bueyes y después preparar un enorme banquete que se decía realizado con el cuerpo del ave. Algunos autores creen que este rito tiene que ver con la idea de que las apariencias engañan y que no debemos juzgar a personas o situaciones por su apariencia.

Texto y fotos: Javier Munilla

El pequeño cantor

Comenzamos con un hermoso haiku de la artista Masako Takahashi dedicado a nuestro protagonista de este mes el “Chochín” (Troglodytes troglodytes).

El Chochín en un arbusto bajo;
apenas un puñado de pelusa...
hectáreas de canción.

El chochín es uno de los pájaros más pequeños de la avifauna ibérica. Mide entre 8 y 12 centímetros y pesa alrededor de 9 gramos. Su diminuto tamaño y el colorcastaño rojizo son rasgos inconfundibles para identificarlo.

Como casi todos los pájaros de tamaño pequeño, es muy inquieto y está en continuo movimiento. Cuando se excita suele sacudir y levantar su diminuta cola formando un ángulo de 90º, antes de desaparecer entre la densa vegetación.También lo podemos ver corriendo por el suelo como un ratón más que como un pájaro.

Troglodytes troglodytes, su nombre científico, significa “de las cavernas”, que puede estar relacionado por la costumbre de nuestro pequeño amigo de refugiarse y anidar en grietas u oquedades o también por la forma del nido.

Tiene como costumbre durante las noches ocultarse en cualquier grieta, agujero de las rocas, construcciones humanas, nidos viejos de golondrina o avión o, más corrientemente, en sus propios nidos donde ha criado el año anterior, en cajas nido o en la corteza desprendida de los árboles. Con frecuencia se juntan bastantes individuos para pernoctar unidos y se ha observado en repetidas ocasiones grupos de 30 a 40 chochines durmiendo juntos sobre todo en cajas nido. Un verdadero récord en estas concentraciones se observó en Gran Bretaña en un especialmente frío febrero de 1969, en una caja nido colocada en un jardín, se pudo contemplar la entrada de 61 chochines. Nos cuentan las crónicas que a partir de las 6 de la tarde comenzaban a llegar chochines desde todas las direcciones y en poco más de 15 minutos habían llenado la caja. Los últimos en llegar apenas podían entrar, este fenómeno ocurrió durante 15 días hasta que se produjo una subida de temperaturas y se dispersaron.

Chochín. La Cabrera.

Es una de las aves que nos regala su canto durante todo el año, solamente permanece callado durante la muda del plumaje, ya que es uno de los momentos donde se encuentra más a merced de sus predadores. Su voz es emitida con gran ímpetu en tono muy alto y puede escucharse a gran distancia. Podríamos describir su canto como un gorgojeo oscilante, agudo y rápido con notas muy claras y repetidas insistentemente. Durante ese trino llega a entonar hasta 36 notas diferentes por segundo, una velocidad que impide al oído y cerebro humanos percibir todos los matices de su bella tonada, pero no impide dejarnos embaucados cada vez que nos deleitamos con su melodía.

Suele oírse por dentro de la vegetación, aunque ocasionalmente podemos verlo y oírlo en una rama, sobre un poste o en alguna valla. La tradición popular dice que su mejor canto puede apreciarse en las épocas de frío y nieve, cosa que personalmente pongo en entredicho ya que el chochín como cualquier otra ave cantora reserva sus mejores gorjeos para la época de celo donde tiene que atraer a las hembras con su canto y sus dotes para la construcción.

La construcción de los nidos, porque construye varios en distintas ubicaciones, corresponde al macho en una larde de habilidad y trabajo duro, ya que cada nido supone cientos de viajes. Cuando están terminados será la hembra que escogerá uno de ellos después de inspeccionarlos detenidamente y comenzará a forrarlo por dentro con plumas e incluso pequeños trozos de papel. Al construir varios nidos puede darse la extraña situación de que un macho que sea habilidoso para la construcción de los nidos, se aparee con varias hembras que irán ocupando los distintos nidos.

Se alimenta fundamentalmente de insectos pequeños, larvas, arañas y pequeñas semillas.

En la Península Ibérica la población de estas aves es sedentaria, pudiendo producirse pequeñas migraciones locales en algunas zonas debido al frío, pero los individuos de Europa del Norte si realizan migraciones hacia el sur. La mayor migración conocida corresponde a un individuo anillado en la isla de Gotland (Suecia) en verano y que fue recuperado el invierno siguiente en la provincia de Granada, 2.800 Km al Sudoeste. Impresionante para una avecilla de 12 cm y 9 gramos de peso

Chochín. Pinar de Sigüenza.

El chochín está muy arraigado en las tradiciones de distintos países.

Cuenta Gayo Suetonio, historiador y biógrafo romano, en su obra “De Vitae Caesarum” que el día antes del asesinato de Julio César, en los “Idus de marzo” del año 44 a. C., un chochín con una rama de laurel volaba a hacia la Curia de Pompeyo, en la que accidentalmente se estaba reuniendo el Senado Romano ese mes. Este fue perseguido y desgarrado por otros pájaros de una arboleda cercana.Y ese fue un claro augurio del crimen de Julio Cesar, a manos de un grupo de senadores, en ese mismo lugar un día después.

En la mitología celta los druidas profetizaban el futuro gracias al canto del chochín. Por ese motivo fue llamada “Drui-den”, el ave de los druidas. De esta tradición es probable que provenga unacreencia gallega que dice: “Si oyes cantar a un chochín por tu izquierda tendrás próximamente malas noticias y si lo oyes por la derecha estas sean buenas”.

En Galicia y Asturias el chochín es un ave muy querida. En Vilar de Pousada (Lugo) cuenta la leyenda que el chochín junto a la golondrina fueron las aves que traían en su pico agua para apagar la hoguera donde estaban quemando a San Lorenzo. Y, por tanto, si alguien tocaba el nido o los pollos de este pájaro tendría un año de mala suerte y si alguien causaba la muerte de un chochín, tres años de desgracias. Por ese motivo cuando un adulto encontraba un nido de esta ave se lo mostraba a los niños para que ninguno osara cogerlo o molestar a los pájaros durante la cría.

Chochín. Alameda de Sigüenza.

Los chochines eran utilizados como amuletos en muchos lugares. Se creía que la pluma de un chochín era un amuleto contra el ahogamiento y contra el mal de ojo. En Galicia, cuando algún ganadero pensaba que su ganado estaba enfermando por un mal de ojo, se capturaba a un chochín vivo y se realiza con el ave la señal de la cruz sobre las personas y animales de la granja; después se liberaba al pajarillo para que regresara a su territorio

William Shakespeare nombra en numerosas ocasiones al chochín en sus obras.:

Espero que estas líneas ayuden a valorar nuestro patrimonio natural y en particular al pequeño chochín que siempre me invita a disfrutar de sus melodías en mis paseos.

Texto y fotos: Javier Munilla

 

El ave que reforestó Europa

Hace 13.000 años, durante la última glaciación, según demuestran los descubrimientos paleopalinológicos (estudio de los restos vegetales que permanecen en estado fósil) las especies Quercus robur y Querqus petraea fueron desplazas por el hielo y acabaron confinadas en las regiones al sur de Europa. Al terminar el periodo glaciar, con el incremento de la temperatura y la retirada de los hielos a su actual ubicación, las plantas comenzaron su reconquista de los nuevos territorios. En solo 6.000 años los robles recolonizaron toda Europa hasta llegar a Escandinavia, este movimiento de recuperación de sus antiguos territorios supuso una velocidad de avance del bosque de 500 metros por año, cosa que parece difícil de conseguir a base de soltar bellotas y que estas cayeran en terreno propicio y germinaran. Pero gracias a recientes estudios de investigadores como Ehrenfried Pfeiffer, Alexis Ducousso o Remy Petit entre muchos otros, hoy sabemos que nuestros venerados robles recibieron la ayuda de algunos animales entre los que se encontraban roedores y córvidos, y de manera especial nuestro protagonista de este mes: el arrendajo (Garrulus glandarius).

El arrendajo es un ave omnívora que se alimenta, dependiendo la época del año, de distintos tipos de alimentos. Durante la primavera y el verano muestra unos hábitos fundamentalmente insectívoros, pues come grandes cantidades de orugas, lombrices, saltamontes, escarabajos y algunos frutos silvestres y cultivados, en época de cría además complementa su dieta con huevos y pollos de otras aves que les suministran las proteínas necesarias para la crianza de sus pollos. En otoño e invierno, cuando los invertebrados escasean, se incrementa el consumo de diferentes frutos, como castañas, bellotas, avellanas, escaramujos, etc. Y es precisamente en otoño cuando nuestro amigo comienza su función de jardinero porque es en este momento del año cuando los arrendajos se dedican a recolectar bellotas, su alimento favorito para el invierno, y almacenarlas para cuando escasee la comida, al igual que hacen muchos otros animales. Pero con la particularidad de que el arrendajo además de elegir las bellotas más sanas y maduras, seleccionando de esta forma las más ricas en reservas nutritivas y, por tanto, las más aptas para germinar, las siembra. Un arrendajo llega a recolectar entre 4 y 7 bellotas, en cada viaje, que transporta alojadas en su esófago y la última, generalmente la de mayor tamaño, suele llevarla en el pico. Una vez que tiene las bellotas recolectadas, las esconde de manera sistemática en lugares cercanos a su lugar de anidación. Su método para guardar sus reservar consiste en ocultarlas en huecos de árboles, rocas o enterrarlas en el suelo. Y es al enterrarlas en el suelo cuando nuestro protagonista siembra sin darse cuenta las próximas generaciones del bosque. Los arrendajos, al igual que todos los córvidos, posee una extraordinaria memoria que le permite recordar y encontrar todos los lugares donde ha escondido sus bellotas, incluso debajo de la nieve, siempre habrá algunas que no comerá o que germinará antes de que sea encontrada dando lugar a un nuevo plantón de la especie recolectada. Se ha calculado que cada individuo puede esconder cada otoño entre 3.000 y 7.000 bellotas. En caso de no hallar bellotas también pueden recolectar y de esta manera repoblar bosques con avellanas, castañas, nueces, hayucos o cualquier otro tipo de fruto que pueda almacenarse.

El arrendajo euroasiático en su hábitat.

Y de esta forma se forja una estrecha alianza entre los arboles y las aves, los árboles les ofrecen alimento, protección y un lugar para instalar sus nidos y las aves les devuelven el favor contribuyendo a su reproducción y depredando también las orugas que atacan a las flores femeninas o las plántulas jóvenes.

El arrendajo también es conocido como el vigilante del bosque, es difícil entrar en un bosque sin escuchar el estridente y ronco sonido de alarma que emite para avisar a sus congéneres y ya de paso a todos los habitantes del bosque que hemos llegado.

El nombre del arrendajo proviene del español remedar, cuyo significado es imitar algo, hacerlo semejante a otra cosa. El nombre es el adecuado ya que los arrendajos son capaces de imitar los sonidos de otras aves, otros animales e incluso maquinas, bocinas o sonidos de teléfonos móviles. Esta habilidad la usa en beneficio propio muchas veces, como ejemplo podemos decir que cuando encuentra una fuente de alimento y no desea compartirla con otras aves imita el chillido del azor, del ratonero o el maullido de un gato y las otras aves al oír a su depredador huyen rápidamente del lugar.

Los arrendajos son muy parlanchines y fuera de la época de cría pueden verse, y sobre todo oírse, grupos de hasta 30 individuos. Esta característica de ser un ave ruidosa, aunque muy esquiva, junto a su preferencia por las bellotas hizo que Linneo le bautizara como Garrulus glandarius. Garrulus en latín se aplica a las aves que cantan mucho, gorjean o charlan; y glandarius significa perteneciente a las bellotas. Podríamos decir que Linneo ha decidido bautizarlo como el “Parlanchín bellotero”.

Sin embargo, a partir de mediados de abril, este año debido a la climatología igual antes, dejamos de oír a nuestros arrendajos ya que en cuanto empieza el celo su canto es más tenue y discreto. Llegando a desaparecer de los sonidos del bosque cuando los huevos están el nido.

En la Península es posible encontrar tres subespecies: Garrulus glandarius lusitanicus, que se extiende por el norte de Portugal hasta Galicia y las provincias occidentales de Castilla y León; Garrulus glandarius glandarius, repartida por el norte peninsular hasta los Pirineos occidentales; y Garrulus glandarius fasciatus, que contacta con la anterior y ocupa toda la franja mediterránea y el centro peninsular hasta alcanzar el oeste de la Península, donde gradualmente da paso a lusitanicus.

La gran amenaza para esta especie es la destrucción de los bosques y en especial los incendios forestales.

El arrendajo al igual que casi todas las aves forma parte del acervo cultural de los pueblos y por lo tanto es protagonista en muchas leyendas y dichos. Pero uno que me resulta especialmente gracioso es el nombre común que le otorgan en Pavías, provincia de Castellón, allí los arrendajos son conocidos como “valencianos” porque su grito de alarma se parece al típico “¡Cheee!” con que saludan en Valencia.
Espero que este artículo ayude conocer y apreciar la importante labor que esta hermosa ave realiza en la supervivencia de nuestros bosques.

Texto y fotografias:
Javier Munilla

La aliaga anuncia la primavera

Hay una tradición en el Sobrarbe, comarca del Pirineo Aragonés, que expresa que la primavera no llega hasta que florece la aliaga. Y podríamos aseverar que ocurre de igual manera en nuestra comarca y que, por tanto, la primavera no llega cuando dice el calendario sino cuando nuestros campos se llenan del bello amarillo de las aliagas florecidas.

Esta tradición se trasmite en la letra, escrita por Manuel Domínguez, en la evocadora canción “Primavera rondadora” de la Ronda de Boltaña.
……
¡Primavera, no tardes, mujer!
¡Rondadora, más que rondadora!
Todo un año soñando con volverte a ver;
no has llegado, y te vas otra vez.
¡Qué impaciente te espera el país
con un ramo de flor de aliagas!,
que, aunque es flor bien “punchuda” y no huele a jazmín,
es la nuestra, y nació para ti.
……
Aunque creo que es una planta bien conocida por todos, en este articulo intentaremos conocer algunas cosas más de nuestra protagonista.
La aliaga (Genista scorpius) es un arbusto espinoso papilionáceo de la familia de las leguminosas. Una de las características más peculiares de esta familia es que se asocian con un tipo de bacterias que se alojan en sus raíces y les permiten fijar el nitrógeno atmosférico. Sus semillas son tan ricas en proteínas y sus flores, simétricas y bilaterales, parecen mariposas, por este motivo se les conoce como papilionáceas.

Arbusto muy ramificado, de 30 a 130 cm, con las ramas espinosas; tallos terminados en una espina muy fuerte; hojas alternas, pequeñas; flores con cáliz rosado y corola amarilla; fruto aplanado, con los márgenes gruesos y 1 a 7 semillas.

Es una planta xerófila, es decir, que habita en lugares secos y por tanto aguanta bien los periodos de sequía y es bastante resistente a los fríos. Por este motivo la aliaga reprime su crecimiento y adopta esa forma redondeada, y además para evitar la excesiva evaporación muchos de sus brotes y hojas se enduren formando espinas.

El nombre de aliaga proviene del mozárabe alyiláqa, y el nombre mozárabe a su vez proviene del árabe clásico alǧawlaqah. Mientras que su denominación científica Genista scorpius proviene del latín. Genista significa yerba común y scorpius significa escorpión, probablemente recordando los dolorosos pinchazos que producen sus espinas.

La flor de la aliaga.

Esta planta tan nuestra posee distintas propiedades y en tiempo pasado fue utilizada como cardiotónica, diurética, vasoconstrictora, hipertensora, purgante, depurativa y vomitiva. Pero sus semillas son peligrosas por su toxicidad, por lo que deben ser usadas con prudencia.

Las flores en Salamanca se usaban para restablecer las fuerzas después de enfermedades de larga duración. En Aragón y Guadalajara se usaba para colorear de amarillo los paños de lana, ya que existía la creencia que después de la tinción aguantaban el ataque de las polillas.

Como alimentación para los animales se utilizaba la planta florida y tierna y sus frutos. En la naturaleza los frutos de la aliaga son muy apreciados por liebres y conejos.

Otro uso muy común era encender el fuego con ellas, por tener una combustión rápida e intensa. Por esta misma razón se usaban para socarrar el pelo de los cerdos cuando se les sacrificaba en la matanza. También se solía añadir a las camas de las vacas en los establos porque evitaba que las moscas pusieran sus huevos en los excrementos. Y otro uso era utilizar toda la planta como filtro en la elaboración del vino.

Aliaga florecida.

En las casas su utilización principal era limpiar el interior de las chimeneas de leña; se ponía la aliaga en lo alto de la chimenea atada a una cuerda, de la cual se tiraba desde dentro y desde abajo, limpiando al bajar, con sus pinchos, el hollín del interior. O para proteger de la lluvia las paredes de adobe y de tapial, sobre el muro se ponían las aliagas y se fijaba al muro con barro y piedras.

Los antiguos celtas valoraban mucho este arbusto espinoso que florece al finalizar el invierno porque interpretaban en la aliaga el retrato del victorioso Sol, cuyos afilados rayos habían vencido al duro y helado invierno.

Comentábamos al principio que en el Pirineo oscense las personas que viven en el campo consideran que hay un vínculo entre la llegada de la primavera climatológica y la floración de la aliaga.Esa creencia es atávica porque ya en el antiguo calendario celta de los árboles, la floración de este arbusto señalaba el equinoccio de primavera.

En muchas fabulas cristianas, las espinas de la aliaga son el símbolo de los pecados por los cuales fue condenada la humanidad. Y por este motivo en muchas representaciones de la crucifixión suelen verse ramas de aliaga como instrumentos de martirio.

En algunos lugares se puede escuchar la frase: “La aliaga era salvaje hasta que fue domada”, es una referencia a la antigua costumbre que tenían muchos pastores de quemar las aliagas, no para calentarse como creen algunos, sino porque los aliagares dificultaban el pastoreo y además una vez quemados, al llegar la primavera se volvía a pasar el ganado por donde se habían quemado las aliagas para que comieran los nutritivos brotes tiernos ya que las cenizas fertilizan el forraje nuevo. Pero lo más gracioso del asunto es que mientras los pastores quemaban frecuente los aliagares porque dificultaban el pastoreo, las ovejas contribuían a su propagación al comer los frutos, ya que las ovejas preparan las semillas en su estómago para la posterior germinación cuando las defecan.

En fin queda claro que la madre Naturaleza esta siempre más preparada para sobrevivir que los seres humanos que tan listos nos creemos.

 

La seta durmiente del bosque

En Italia a la protagonista de nuestro articulo se la conoce con el bello nombre de la “Seta durmiente”, por crecer semienterrada en los bosques entre el manto de hojas y musgo. Como curiosidad comentar que fue en la Toscana, a principios del siglo XVIII, cuando se documentó la existencia de esta seta por primera vez.

Otro de los nombres con la que es conocida en toda Europa es “Seta de las ardillas”. Esto es debido a que como es de las primeras especies micológicas en aparecer después del invierno, su nacimiento atrae a muchos animales, principalmente herbívoros, como una fuente de alimento muy codiciada, en una época en que escasea el sustento en el monte. Así que no es extraña observar a jabalíes, corzos, ciervos, conejos, ratones o ardillas consumiendo estas setas. Como escribió el micólogo suizo Jean Jaccottet: “Esta seta aparece en cuanto se funde la nieve. A los ratones y las ardillas, que en esta época no encuentran mucho alimento, les parece un manjar delicioso”.

Muchos lectores ya habrán adivinado a que seta me refiero, pero para los que aun anden un poco despistados comentarles que es la única seta que en su nombre científico lleva incluido un mes, en este caso, el mes de marzo. Por tanto, con este articulo espero que todos los lectores conozcan un poco mejor a la seta Hygrophorus marzuolus, más conocida como “Seta de marzo”. Su nombre científico podríamos traducirlo como “la portadora de humedad de marzo”.

Esta seta comienza a brotar a partir del mes de febrero si las condiciones son buenas, en algunas partes de Navarra y La Rioja ya han recolectado bastantes ejemplares de esta seta este año, y pueden encontrarse hasta finales del mes de mayo. Pero es conocida como seta de marzo, por ser en marzo cuando se produce en toda Europa la mayor eclosión de especímenes. Muchos buscadores de setas asocian a estas setas con la nieve, ya que muchas veces suelen recolectarse después de las nevadas, escondidas bajo el manto blanco; pero lo cierto es que las condiciones ideales para que estas setas broten del suelo es que haya habido buenas nevadas, aunque las lluvias también nos pueden servir, los meses de antes porque en realidad lo que estas setas necesitan para explosionar en grandes cantidades es humedad y eso es algo que el deshielo produce muy bien porque es como un riego por goteo.

Al ser de las primeras especies en aparecer después del invierno, suele ser una de las setas más deseada y de las más buscadas, pero hay que reconocer que es una seta muy difícil de encontrar ya que suele encontrarse bastante enterrada bajo la hojarasca e incluso como ya hemos comentado bajo la nieve, por este motivo es conocida por algunos micólogos como “la reina del camuflaje”.

Veamos una breve descripción de estas setas. El sombrero es de aspecto robusto, grueso y muy carnoso; convexo aplanándose según va creciendo con aspecto irregular, suele medir entre 4 y 12 cm y es de color blanquecino en los ejemplare jóvenes para según va madurando pasar a gris negruzco; el pie es grueso y corto, de color blanco que con la edad se torna grisáceo desde la base. Las láminas son espaciadas, gruesas, subdecurrentes; de color blanco en los ejemplares jóvenes, van tornándose grisáceas según madura la seta. La carne es blanca y presenta tonos grises bajo la cutícula.
Está considerada como excelente comestible y para muchos micófagos es de las setas más deliciosas que pueden recolectar, pero como todo en la vida otros aficionados consideran que tampoco es para tanto por el escaso sabor de su carne, quizá esto sea debido a que no las han cocinado adecuadamente. Hay que tener cuidado al cocinarlas porque sueltan mucha agua y esto puede ocultar su sabor. Para mí es una excelente seta si se cocina de forma adecuada porque nunca debemos olvidar que cada seta tiene su forma especial de cocinarla y combinarla con otros alimentos para sacarle todo su potencial.

Posee un débil aroma, casi inapreciable cuando están muy húmedas, a almendras amargas, algunos especialistas en olores lo describen también como a hueso de cereza, y un sabor suave. Se puede comer cruda, cocinarla sola (a la plancha, frita, rebozada...) y es probablemente la seta que mejor combina con el marisco y combina muy bien con pescados y arroces.

Para muchos buscadores de setas no eres un setero de verdad hasta que no has encontrado setas de marzo, porque como ya hemos dicho anteriormente no es fácil localizarlas. Curiosamente la atracción que produce en los animales nos ayuda muchas veces a localizarlas porque vemos trozos de setas mordisqueados por el suelo y como la carne es blanca esta resalta mucho sobre el color del suelo. Por tanto, si encontramos trozos mordisqueados de setas en el suelo ese será un buen sitio para comenzar a buscar, ya que las setas de marzo suelen salir en grandes grupos y por lo tanto es posible que haya más ocultas bajo la hojarasca.

Supongo que muchos os estaréis preguntando si las setas de marzo se pueden confundir con alguna otra especie de apariencia similar y que sea tóxica. Bueno, pues la respuesta es no, la época de aparición de la seta de marzo hace imposible la confusión con otras especies afines morfológicamente. La única especie similar es el Hygrophorus camarophyllus pero esta seta sale en otoño.

Y otra pregunta que me hace la gente habitualmente es: “¿Entonces esta es la única seta que sale en esta época del año?”, supongo que queriendo ir al bosque y coger las primeras setas que encuentren.

Esta vez la respuesta es no, porque el final del invierno y la primavera, si las condiciones meteorológicas han sido las adecuadas, nos proporcionan distintas especies de setas. No es extraño encontrar especies de los géneros Cantharellus, Hydnum, Morchella, Helvella, Gyromitra o Pleurotus entre muchas otras.

Ahora solo queda salir al bosque e intentar ser quien encuentre a la “Seta Durmiente”.

Texto y fotografias: Javier Munilla