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La concertista del estío

Finaliza el verano y con él desaparece de nuestros bosques uno de los sonidos que más identificamos con los días calurosos; nos cuenta José Antonio Muñoz Rojas en su libro Las cosas del campo que en verano: “El grillo recibe el canto de la cigarra y nunca se interrumpe el hilo de la continuada armonía”.

Preciosa descripción del sonido que llena nuestros campos en los días más calurosos, pero todo se acaba y con la llegada del mes septiembre en nuestros bosques cesa el estentóreo canto de la cigarra, también conocida como chicharra, y del grillo. Este mes damos protagonismo a la cigarra, fácil de oír, difícil de ver.

En la Península Ibérica habitan cinco especies de cigarras, pero nosotros nos vamos a centran en la que habita los bosques de nuestra comarca, Cicada orni. Su denominación proviene del latín “Cicada” que es el nombre que recibían en latín este tipo de insectos podemos traducirlo como “cigarra” y de “orni” que proviene del término latino “Orneus” que significa “de madera de olmo, fresno o quejigo”. Por lo tanto, podemos traducirlo como “Cigarra del olmo”.

La Cigarra es un insecto perteneciente a la familia Cicadidae. Posee un cuerpo robusto con combinaciones de distintos colores: amarillo, verde, naranja, rojo, negro y pardo. Tienen 4 alas, dos pequeñas posteriores que están ocultas y protegidas por las otras dos alas más grandes y visibles situadas en la parte delantera. Las alas son membranosas y translúcidas; la cabeza muestra ojos grandes compuestos muy prominentes separados hacia ambos lados y tres pequeños ojos simples, conocidos como ocelos, situados en la parte superior. Además, posee dos antenas muy cortas que le permiten captar todo lo que ocurre en su entorno más cercano.

Cigarra en el encinar de Sienes.

 

Las cigarras se alimentan de la savia de las plantas y para poder alimentarse han desarrollado un aparato bucal muy especializado que sstá formado por piezas bucales modificas llamadas estiletes. Al alimentarse exclusivamente de savia son animales preferentemente arborícolas, aunque también las podemos observar sobre plantas herbáceas.

Las cigarras son conocidas porque en los días de intenso calor del verano se puede escuchar el canto de las cigarras machos, llamando a las hembras para formar una pareja reproductiva. Los machos cantan principalmente para llamar a las hembras a formar parejas y para avisar de posibles peligros, aunque para nosotros es muy difícil distinguirlo son cantos distintos. Los únicos que cantan son los machos y en realidad no cantan, mas bien podemos decir que resuenan, ya que poseen un órgano productor de sonido, que se encuentra situado a cada lado en la base del abdomen. Ese órgano consta de membranas quitinosas llamadas timbales y de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia.

El canto es recibido por ambos sexos, machos y hembras, por medio de los órganos auditivos ubicados en el tórax y constituidos por tímpanos, como las hembras están pendientes de la llamada de los machos tienen los tímpanos más grandes para recibir mejor la señal acústica. Otra curiosidad del canto de las cigarras es que debido a la diferencia de presión que se produce en el órgano reproductor del sonido los machos pueden llegar a morir mientras cantan.

Es a finales de junio o primeros de julio, dependiendo de la climatología, cuando hacen su aparición las cigarras adultas y es en esos momentos de más calor cuando los machos comienzan su canto invitando a las hembras al apareamiento. Cuando las hembras escuchan la llamada se acercan a los machos y tiene lugar el cortejo en el que las cigarras se tocan y agarran mutuamente con sus patas de forma repetida y al final de este proceso se aparean en ese mismo lugar.

La hembra una vez fecundada perfora con su oviscapto, pieza especializada en la puesta de huevos que se encuentra al final del abdomen, la corteza de los brotes jóvenes del árbol y deposita unos 300 huevos. Al poco nacen larvas que inmediatamente se dirigen hacia el suelo, donde excavarán una galería con sus potentes patas delanteras adaptadas para esta misión. El desarrollo juvenil consta de cinco mudas o estadios ninfales, proceso que durará alrededor de cinco años. Cuando la ninfa cumple la quinta muda y las condiciones son favorables esta emerge del suelo y escala, siempre de noche, en busca un sitio protegido, comúnmente un tronco, donde se enganchará con sus patas y se preparará para su última fase vital en la cual mudará para dar paso a su fase de imago, también conocida como de adulto. Tras pasar el periodo reproductor y con la llegada de los primeros fríos las cigarras adultas mueren, esta fase de adulto dura entre 50 y 70 días aproximadamente.

Cigarra en el quejigar de Sigüenza

 

La cigarra es universalmente conocida por la fábula de “La Cigarra y la Hormiga”, atribuida al griego Esopo y recreada por el francés Jean de La Fontaine y en España por el alavés Félix María Samaniego.

La recreación de Samaniego nos cuenta la historia de esta forma:

“Cantando la Cigarra pasó el verano entero, sin hacer provisiones allá para el invierno; los fríos la obligaron a guardar el silencio y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento. Viose desproveída del preciso sustento: sin mosca, sin gusano, sin trigo, sin centeno. Habitaba la Hormiga allí tabique en medio, y con mil expresiones de atención y respeto la dijo: «Doña Hormiga, pues que en vuestro granero sobran las provisiones para vuestro alimento, prestad alguna cosa con que viva este invierno esta triste Cigarra, que alegre en otro tiempo, nunca conoció el daño, nunca supo temerlo. No dudéis en prestarme; que fielmente prometo pagaros con ganancias, por el nombre que tengo.»

La codiciosa Hormiga respondió con denuedo, ocultando a la espalda las llaves del granero: «¡Yo prestar lo que gano con un trabajo inmenso! Dime, pues, holgazana ¿Qué has hecho en el buen tiempo?»

«Yo, dijo la Cigarra, a todo pasajero cantaba alegremente, sin cesar ni un momento.»

«¡Hola! ¿con que cantabas cuando yo andaba al remo? Pues ahora, que yo como, baila, pese a tu cuerpo.»”

Como se puede observar la fábula no tiene mucho que ver con la biología de la cigarra, pero es una fábula y su enseñanza es moral no biológica.

La Cigarra también es protagonistas de muchas canciones que recomiendo escuchar entre las que podemos destacar: “Como la Cigarra” de Maria Elena Walsh; el corrido mejicano “La Cigarra” de Raimundo Perez y Soto o “Canta Cigarra” de María Ostiz.

Federico García Lorca escribió a la Cigarra. Os dejo un pequeño fragmento del poema, pero os recomiendo que lo leáis entero porque es hermoso.

¡Cigarra!

Estrella sonora sobre los campos dormidos,

vieja amiga de las ranas y de los oscuros grillos,

tienes sepulcros de oro en los rayos tremolinos

del sol que dulce te hiere en la fuerza del Estío,

y el sol se lleva tu alma para hacerla luz.

 

Y para finalizar explicar porque la cigarra es conocida como “Chicharra”, esto es debido a que su canto se produce cuando la temperatura es más alta, es decir, cuando comúnmente decimos que “nos estamos achicharrando”.