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Excavaciones en Torralba: en busca de las claves de la evolución humana

Cerca de la estación de ferrocarril de Torralba el marqués de Cerralbo entre los años 1909 y 1911 llevó a cabo las primeras excavaciones de un yacimiento en las que se encontraron herramientas líticas creadas por una especie humana, distinta a la nuestra, junto a restos óseos de elefantes y de otros mamíferos. Entre 1914 y 1916 también excavó en Ambrona, situada a 2,5 km de distancia.

 

Museo de Ambrona. Restos de Elefante Antiguo.

A principio de los años 60 el arqueólogo norteamericano Howell prosiguió las excavaciones en las mismas zonas, llegando a la conclusión de que, asociando las herramientas líticas encontradas y los restos de grandes mamíferos encontrados, grupos humanos conducirían a estos a ciénagas cercanas para abatirlos. En los años 90 los arqueólogos Manuel Santoja y Alfredo Pérez-González prosiguieron las investigaciones volvieron a excavar estos yacimientos matizando las conclusiones anteriores y que los restos de grandes mamíferos encontrados podían deberse a la muerte debido a sequías prolongadas. De cualquier manera la presencia de herramientas de piedra junto a los restos oseos atestigua la intervención de grupos humanos que se aprovecharían de la fauna allí acumulada. La tecnología lítica encontrada en los niveles inferiores de Ambrona y Torralba se denomina Achelense y su origen está en África del Este hace 1.700.000 años y que pervivió durante 1.500.000 año y se extendió por África, cercano oriente, sudeste asiático y por Europa. La utilización de silex para fabricar herramientas, roca que no existe en Ambrona y Torralba, de muestra movimiento de decenas de kilómetros por parte de grupos de cazadores-recolectores y la atracción de la zona por sus recursos.

Desde 2013 se ha seguido excavando en Ambrona, en la llamada Loma de los Huesos donde se han encontrado en niveles de unos 350.000 años herramientas con distinta a la achelense, asociada a la especie neardental, lo cual da pábulo a establecer la hipótesis de que en esta zona pudieron convivir dos especies humanas diferentes.

Joaquín Panera explica el proceso de la excavación actual en Torralba

Las excavaciones actuales en Torralba

Entre el 12 y el 31 de agosto se ha desarrolla una intervención arqueológica, que forma parte de una campaña que durará varios años en un yacimiento situado en el término municipal de Torralba. Está dirigida por Susana Rubio-Jara y Joaquín Panera, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en el que participa un grupo de investigadores del mismo centro como Manuel Santonja, Abel Moclán y de otras instituciones como Alfredo Pérez González, a los que acompañaron estudiantes de arqueología de diversas universidades.

El último día de la excavación La Plazuela habló con Joaquín Panera que habla de las características de la excavación en curso. “Geográficamente nos encontramos en la confluencia de las tes cuencas hidrográficas más importantes de la península. la del Ebro, la del Tajo y la del Duero. Los valles fluviales han sido las vías de comunicación tradicional más importantes, tanto para los humanos como para otros mamíferos. Esta zona tenía agua, vegetación a las orillas, lo que implica mayor biodiversidad y mayor posiblidad de que grupos humanos y grandes mamíferos encontraran alimento”.

Joaquín Panera muestra una herramiento lítica achelense recién descubierta en el yacimiento.

En este yacimiento en concreto han encontrado centenares de restos de elefantes y de otros animales junto a herramientas líticas de piedra, que son esenciales para interpretar el comportamiento de estos grupos humanos. La tecnología de las herramientas es la llamada achelense. “Se trata de herramientas utilizadas por grupo humano llegado de África y que en Europa se ha denominado homo heidelbergensis, que es anterior a los neardentales”. Panera explica las características de la tecnología achelense “utilizan grandes hachas de piedra trabajadas por las dos caras, que llamamos bifaces”. A continuación nos enseña una muestra de esta tecnología que acaban de encontrar recientemente. En cuanto a los resultados de estas excavaciones Joaquín Panera los señala “Sabemos que aquí hay fauna del pleistoceno: elefantes antiguos, caballos, bóvidos, que hay herramientas líticas del achelense pero queremos averiguar qué actividades hacían y si hay herramientas líticas de tecnología neardental”. Una de las incógnitas que quieren resolver es si convivieron grupos humanos de dos especie con distintas tecnologías en estos lugares, la tecnología actual no permite saberlo porque los huesos son muy pocos y porque es difícil conservar el ADN

Al respecto señala que los neardentales coexistieron con nuestra especie, el sapiens cuando llegó a Europa y que los neardentales desaparecieron de manera abrupta. Ahora se sabe que, excepto los subsaharianos, que son sapiens puros, el resto de la humanidad tiene un dos o tres por cierto de genes neardentales. Uno de los debates actuales de la prehistoria es si los neardentales estaban llegando a su fin como especie de manera natural o si fue nuestra especie la que acabó con su existencia. En su opinión “cada vez hay más evidencia de fuimos nosotros los responsables de la desaparición, no solo de los neardentales sino de los grandes mamíferos como el mamut o el rinoceronte, por una simple razón de competencias, ya que ocupamos similares nichos ecológicos.

La investigación y la divulgación

El trabajo de campo en cada campaña son tres semanas pero luego todas las muestras se analizan durante el resto del año para ver el uso que se le ha dado a las herramientas líticas y las muescas que existen en los restos óseos debidos a intervención humana. Poco a poco se van juntando las piezas como si fuera un puzle para ir conociendo las claves del modo de vida de estos grupos humanos.
También Panera señala la ventaja que tiene su equipo de poder comparar este yacimiento con otros que existen este de África. “Trabajamos además en Tanzania y en Etiopía, en yacimientos de la misma tecnología achelense”.
Para terminar Joaquín Panera resalta la importancia de museos como el de Ambrona, uno de los primeros de estas características en el mundo, para divulgación de las investigaciones. Los restos óseos que se exhiben allí son de un periodo anterior a los de Torralba, de una antigüedad de 350.000 a 4000. 000 años. Lamenta que no se hayan remozado las instalaciones para dar cabida a los últimos descubrimientos y no se haya hecho un museo acorde del siglo XXI. “Han pasado 30 años desde la iniciativa y seguimos donde estamos, espero que algún día se hará.” También se queja de que la presión académica priorice la publicación en revistas especializadas sobre la divulgación en libros, por ello da gran valor a la labor informativa de los museos.

La restauradora Carmen Alañón tratando un resto óseo encontrado en la excavación

La restauración de los restos oseos

Seguidamente nos dirigimos al Museo de Ambrona donde pudimios hablar con Carmen Alañón, restauradora e integrante del equipo dirigido por Joaquín Panera y Susana Rubio-Jara. Nos explica su trabajo: “La restauración en el campo de la arqueología es intentar que los materiales salgan del yacimiento de la mejor manera posible, se hace una foto inicial de como llegan los restos, otra durante el proceso y otra al final del trabajo”. Nos enseña algo que parece una vértebra “Esta vértebra la sacamos en bloque con una gran cantidad de sedimentos del yacimiento de Torralba para que no reventase porque estaba totalmente rota, la saqué con un engasado para que me mantenga los huesos en su sitio. Luego hay aque dejar visible toda la zona para que los especialista puedan saber si es de elefante o de rinoceronte”. Luego nos enseña otra pieza: “aquí tenemos un coxal de elefante que está a la mitad, pero salió muy bien”. Carmen termina diciendo que “son animalitos que estuvieron con nosotros hace muchísimos años, y que nos cuentan muchas historias, aunque no lo parezca”.