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Naturaleza desde el confinamiento III: un mes encerrados

Ya ha pasado más de un mes desde que se declaró el estado de alarma y, como consecuencia, el confinamiento dentro de nuestras casas. Yo estos últimos días me siento como un animal enjaulado y esto me recuerda una noticia que leí hace unos días; un hombre había liberado a todos los pájaros que tenia enjaulados al darse cuenta del sufrimiento a los que los estaba sometiendo, en la retrasmisión que esta persona realizó a través de twitter se le escucha decir: “En los días que llevo aquí encerrado, comprendo lo que es estar privado de libertad. He pensado que estos animales se merecen ser libres y hoy les cumpliré su sueño. Lo único que les pido es que me perdonen por los días que los he tenido encerrados. Adiós amigos, vuelen libres”.

Lo más curioso es que días atrás me vino a la cabeza una imagen viendo por televisión y las redes sociales a tanta gente que sale a sus balcones y ventanas a cantar, tocar música o sacan los altavoces para poner música. La imagen que se formó en mi cabeza era la de miles de jaulas donde alegremente cantan unos animalitos conocidos comúnmente como seres humanos. Cuantos observadores que llegarán de fuera de nuestro planeta pensarían que alegres y felices están los humanos en sus casas-jaula cantando y bailando, pero la realidad es bien distinta no estamos alegres porque no podemos salir libremente y disfrutar de la naturaleza o de la compañía de otros. Pues exactamente eso es lo que les ocurre a las aves que están enjauladas y sus carceleros piensan que alegres están, como cantan. Pero la cruda realidad es que cantan porque está en su naturaleza, no por alegría. Hay una frase, de autor anónimo, con la que me identifico: “Si quieres escuchar el canto de los pájaros, no compres una jaula, mejor planta árboles”. En realidad, aquellos que verdaderamente aman a los animales nunca quiere verlos enjaulados, si no libres.

Cascada del Gollorio en Pelegrina.

Pero dejemos de filosofía y volvamos la vista a la naturaleza. Lo primero que hay que destacar es las lluvias que nos están acompañando estos días, en esta última semana llevamos acumulados 39’5 litros por metro cuadrado y en lo que va de mes 52’9 litros por metro cuadrado. Estas lluvias son las que hacen que luzca más espectacular la cascada del Gollorio en Pelegrina y son también las que hacen aparecer como por arte de magia a multitud de caracoles, que después de pasar los meses fríos hibernando salen de sus escondites para alimentarse y, para desgracia suya, también servir de alimento a muchos otros animales. Como dice el refrán: “Los de abril para mí, los mayo para mi hermano y los de junio para ninguno.”

Disimuladamente estos días, aunque no nos demos cuenta, la naturaleza está cambiando de vestido y empieza a abandonar los colores malvas, azules y morados por los luminosos blancos y amarillos. Es fácil de apreciar si nos fijamos en los montes que rodean Sigüenza las aliagas cada día más florecidas aportan el amarillo luminoso y junto a ellas comienzan a florecer los guillomos coloreando de blanco los montes. Mientras en los ríos, junto a las primeras multitudinarias eclosiones de dípteros, florece el cornejo y los bellos lirios amarillos. Aunque en las laderas rocosas, lindes de los campos y jardines de muchos pueblos aún tengan protagonismo los lirios azules, así mismo el verde toma protagonismo en los campos de cereal evocándonos los paisajes del norte peninsular.

Lagarto ocelado.

El aumento de la temperatura medía desarraiga al lagarto ocelado de su letargo, los rayos de sol junto al calor despertaran sus instintos reproductores y rápidamente empezaran sus cortejos y apareamientos; lo misma sucederá con lagartijas, culebras y galápagos que habitan en nuestros ecosistemas. Es importante recordar que de las diez especies de culebras y serpientes que habitan en nuestra provincia solamente una es venenosa, la víbora latastei. Además, cabe destacar que es muy difícil, por no decir casi imposible, encontrarse con una víbora en los pueblos ya que su hábitat natural es las zonas rocosas secas, frecuentemente cubiertas por matorrales, taludes escarpados y muros de piedra con alguna vegetación que separan los campos de cultivo y pastizales. Si paseas por estos lugares únicamente debes estar muy atento donde sitúas las manos, donde te sientas y a ser posible no levantar las piedras. Recordar también que todas las culebras y serpientes son muy beneficiosas para el control de plagas, sobre todo de roedores; además todas ellas son especies protegidas por la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

Desde casa ya podemos escuchar en la lejanía en característico “Cucú” del macho del Cuco, como curiosidad comentar el canto del cuco aparece en la Sexta sinfonía de Beethoven conocida como “La Pastoral”, anunciando la llegada del buen tiempo; en las campiñas sobre los arbustos ya tenemos a los alcaudones comunes machos marcando su territorio en espera de la llegada de las hembras y a nuestros pueblos ya están llegado los aviones comunes, un gran aliado contra los insectos. Mientras en la oscura oquedad de un viejo árbol han nacido las algodonosas crías de cárabo; y en el desusado nido de algún córvido en los límites del bosque estarán reclamando su comida los pollos del búho chico. Sobre el cielo de esos bosques el águila calzada estará comenzando sus espectaculares vuelos nupciales; vuelos que serán observados en la distancia, oculta entre las ramas de su gran nido en lo alto del acantilado rocoso, por la hembra de águila real que incuba ya la próxima generación de la reina de los cielos de nuestra comarca.

Alcaudón común

Y que decir a los amantes de las setas, años esperando una primavera lluviosa y con temperaturas suaves y ahora que se dan esas condiciones estamos clausurados por el maldito virus. Estos días estaríamos recolectando las exquisitas “colmenillas” y las primeras “setas de San Jorge”, aunque San Jorge sea esta semana entrante. Asimismo, recolectaríamos algunos champiñones, setas de cardo y senderuelas que también eclosionan en las primaveras húmedas en nuestros campos. Eso sí, los aficionados más inexpertos deberían andarse con cuidado y asegurarse de no recolectar las tóxicas gyromitras o la venenosa amanita verna, que todos los años hay que lamentar algún que otro susto.

Bueno me despido de vosotros por esta semana, esperando que llegue pronto el mes de mayo y con él nos devuelvan la libertad como a los pájaros del principio. Salud y buen ánimo, que ya queda menos.

Texto y fotos: Javier Munilla.