Dom10132019

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El Cuarteto per sognare actuó en La Cabrera

De nuevo Manolo, Pablo y toda la familia de “El Balcón del Dulce” apostaron por cena con música en directo, resultado: lleno y los comensales más que contentos. Esa noche había la posibilidad de escuchar jazz en directo en Carabias, en el Cardamomo, pero era antes y me encajaba mejor ir a la iglesia de Santiago (tributo a Sinatra) y a la salida acudir a La Cabrera, no se puede estar en todos los sitios, ¡qué pena! En el jardín (tan bien puesto e iluminado), las mesas preparadas, el servicio atento a los comensales, la noche fresca pero deliciosa (con manta en la silla), y las viandas que empiezan a llegar. Tras tres primeros platos, un pequeño descanso y “En forma” de Glen Miller para empezar lo musical. Se trata de tres alumnas (ya han acabado conservatorio) y su profesor. Hace más de 6 años se convirtieron en cuarteto y recorren distintos sitios entre Madrid, Segovia, Cataluña y en esta ocasión aquí. La segunda pieza “Blue Monk”, una delicia. Esther Vacas con el saxo soprano y el alto, Carolina Guiducci con el alto, Julia Segovia con el tenor y Miguel Ángel Pastor (el profe) con el barítono conforman las cuatro voces del instrumento y suenan de maravilla. Para Miguel Ángel la escuela francesa de Marcel Mule es la guía para el instrumento y la imparte en el Centro Integrado de Educación “Padre Antonio Soler” de S. Lorenzo de El Escorial, donde se han formado sus tres alumnas. Para cerrar la primera incursión escuchamos “Dixie for sax” del gran Pedro Iturralde (siempre admirado). Yo me quedé con la boca abierta, ¡menudo grupo!, es que no tenía referencias y son de lo mejor. Seguimos la cena, amablemente atendidos, con dos segundos platos, rico-rico, y según nos traen los postres (tarta de queso y arroz con leche) comienzan de nuevo los saxos.

Me voy enterando de cosas. Resulta que Carolina Guiducci fue la clarinetista invitada para una pieza en la ocasión anterior (en junio) cuando “Los Boleros de Babel” nos acompañaron cenando, y ahora con el saxofón. Pablo Guiducci es el padre, creador del grupo de boleros y también manager del cuarteto. Esto va casando. Con los postres llegaron nueve piezas más dejando claro que son una formación extraordinaria y que el cuarteto funciona por igual en los distintos géneros, jazz, dixie, swing, balada, clásica, choro, etc. Todo me gustó, particularmente dos piezas de Lennie Niheaus, las dos de Isaac Albéniz, y las tres de Pedro Iturralde, que maravilla su “Suite Helénica” con la que acabaron. También destacar los buenos arreglos y entre ellos el de Julia Segovia sobre “Agua e Vinho” de Egberto Gismonti. Lograron que el público solo prestáramos atención a su actuación. Me encantan estas propuestas y las dos de “El balcón del Dulce” han sido estupendas. No me olvidaré de este grupo, de hecho ya lo sigo en Facebook. Gracias.

Álex León Sextet. Concierto tributo a Sinatra en Sigüenza

La primera vez que oigo un concierto de estas características en la iglesia de Santiago. El auditorio se llenó tanto que hubo que ir a por sillas para que entraran cincuenta personas más, lo que retrasó 20 minutos el comienzo. Pero por fin entraron los músicos con “All of me” instrumental dando paso a Álex. El sonido no estaba bien regulado, puede que por el equipo o por el hecho de situarse detrás del arco, el caso es que la voz de Álex al hablar no era clara, y al cantar, pienso yo, no se escuchaba correctamente. Rememorar a F. Sinatra es evocar muchos momentos en la vida de los que tenemos ya unos años. Álex León tiene voz para imitar al genial crooner y el quinteto que le acompañaba debía ser suficiente sin ser una “Big Band”. Tras cantar cuatro clásicas el auditorio seguía un poco frio. De nuevo una instrumental y otras tres cantadas sin llegar del todo, hubo que esperar a la décimo primera “Come fly with me” para notar cierta conexión con el público y luego llegaron “My way” y “New York, New York” que como punto final tenían que haber arrebatado a la sala, pero no. El mayor problema cuando se hace música es conectar, llegar al público, y a mí en esta ocasión no me alcanzó. No hubo solos salvo uno del piano y otro del saxo (puede que el mejor) y no generaron aplausos, la trompeta en conjunto con el saxo iba bien, la batería fue poco apreciable, tocaba casi con miedo, el piano técnicamente correcto no transmitió, el contrabajo allí, en definitiva todo el sonido muy plano. Puede que si los hubiera escuchado cenando o tomando una copa y charlando me hubieran convencido algo al poner menos atención, pero en concierto y además Sinatra, pues no. Pero solo es una opinión, no me cabe duda de que muchas personas quedaron encantadas.

Álex León Sextet actuando en la iglesia de Santiago

ÁLEX LEÓN SEXTET. CONCIERTO TRIBUTO A SINATRA.

CONCIERTO BENÉFICO. Asociación de Amigos Iglesia de Santiago.

24 de AGOSTO de 2019. Iglesia de Santiago.

Piano a dúo: Teresina Jordá y Pablo Rueda en El Pósito de Sigüenza

No es la primera vez que escuchamos el piano a cuatro manos en Sigüenza, para ello parece que siempre tiene que haber alguna relación especial entre los miembros del dúo, en este caso profesora extraordinaria y alumno aventajado. Teresina Jordá (de impresionante curriculum) que formó dúo con su madre Pepita Cervera y crearon la Escuela Internacional de Posgrado Cervera-Jordá en Cataluña y en Madrid, es compositora e intérprete. Pablo Rueda es hombre de ciencia (Ingeniero de Telecomunicaciones) y de música, ha desarrollado su carrera al piano de la mano de Teresina y Pepita, también es solista. Los presentadores del acto, Pedro Olea, Ana Blasco y María del Carmen Moreno Relaño resaltaron la generosidad del dúo al participar en este acto benéfico para recuperar la ermita de Sta. Librada.

El hijo de Teresina, David Jordá ofreció dos intervenciones improvisadas al comienzo y en el intermedio, música muy agradable. La primera parte plenamente dedicada a clásicos europeos fue un estupendo repaso con obras de Haendel, Brahms, Weber y Schubert. Las que más me gustaron fueron la interpretación de la Danza Húngara de Bramhs realmente escrita para cuatro manos y el “Rondó” de Schubert. La segunda parte estuvo dedicada a la música de autores españoles y disfruté mucho escuchando “Moraima” de Gaspar de Espinosa, el Divertimento de Montsaltvage (una maravilla), la genialidad de la “Marcha de los Subsecretarios” como comentó Pablo al presentarla de “Tiempo Ministerial” de J. Rodrigo y el estupendo arreglo para cuatro manos de la “Danza de la Vida Breve” de M. de Falla. Tras los muchos aplausos del auditorio casi lleno, ofrecieron de propina “Es caulets” obra de Teresina basada en recopilaciones que hizo de música popular en el Vall d’Aran y que significa “Las coles del campo”, muy bonita pieza. El cierre final fue un arreglo para cuatro manos al piano del “Himno o Gozos a Santa Librada” recién desempolvada e interpretada el pasado año 2018 por Patxi García Garmilla del Maestro de capilla de la catedral de Sigüenza José Andreu Figuerola y que resultó un bonito broche donde algunos nos atrevimos a cantarla pues con el programa se nos facilitó la letra. Felicidades a los músicos.

Pablo Rueda, Teresina Jordá y David Jordá, tras la actuación.

 

TERESINA JORDÁ Y PABLO RUEDA: Piano a dúo

Concierto benéfico. Hermandad de Santa Librada de Sigüenza.

20 de agosto de 2019. El Pósito

Concierto de piano de Jorge Balanzá en la iglesia de Riosalido

Desde hace unos años Riosalido ofrece en su iglesia un concierto de música clásica durante sus fiestas, normalmente de la mano de Bernadeta Raatz y Breno Ambrosini junto con la asociación cultural. Este año el intérprete ha sido Jorge Balanzá, un destacado alumno de Breno que tras ser presentado por Miguel García Vázquez nos dejó boquiabiertos; íntegramente dedicado a Liszt, Jorge nos mostró sus dotes a pesar del piano vertical, del que no se pudo sacar todo lo que entregó con sus manos a las teclas. Escuchamos cuatro obras, comenzando por un arreglo sobre una canción de Schumann, corto e intenso, con buenos recorridos de las manos, y un estudio complejo de pura técnica. Las siguientes dos obras eran la sustancia del concierto, sobre todo la casi sonata o fantasía sonata de nombre “Tras una lectura de Dante”, una pieza en un solo movimiento que en palabras de Jorge “es técnicamente compleja pero lo es más entender su musicalidad y alcanzarla”, casi 20 minutos donde no hay descanso, tras grandes volúmenes entras en relativas calmas que guardan tranquilidad hasta alcanzar la mitad de la pieza para empezar a escalar buscando una cima musical que siempre parece traer el final que no llega. La Rapsodia Húngara nº 6 era la última y comentaba Jorge “la disfrutas cuando ya la controlas pues técnicamente es difícil”, y es que acostumbrado a grandes velocidades cuando se trata de rapsodias, en esta no, y ya puedes esperar porque nunca llega ese momento en que dices ahora se arranca y no para, no, es otra cosa, cuando crees que va a tomar velocidad Liszt coloca grandes recorridos por el teclado, sonidos acuáticos mientras continua con la melodía que resulta muy cantábile, momentos de polonesa para llevarnos hacia el final y los dedos alcanzando todas las teclas del piano a gran velocidad. La iglesia llena aplaudió sin parar y llegó una propina curiosa, corta, tres minutos, yo le comenté luego a Jorge que me parecía muy actual y fue cuando me dijo: “de las últimas obras que compuso Liszt, se llama Nubes Grises y es cuando no busca el virtuosismo sino un simplismo esencial”, resulta muy depresiva y oscura, puede que los sentimientos de quien alcanza el final, cala muy hondo. Me encantaría escuchar otra vez el mismo concierto en un buen piano y de nuevo con Jorge Balanzá, joven de edad y maduro como pianista, pero no se puede tener todo. Al final se acercaron a felicitarlo miembros de la corporación del ayuntamiento seguntino junto con Miguel de la asociación y les hicimos la foto.

Felipe Lucio, Jorge Balanzá, Ana Blasco, José Antonio Arranz y Miguel García Vázquez tras el concierto.

 

Jorge Balanzá Marí. Piano

Asociación Cultural Amigos de Riosalido.

21 de agosto de 2019. Iglesia de Riosalido.

Pavel Steidl cerró el ciclo de conciertos de guitarra española en Sigüenza

Cuarto y último concierto del ciclo (al menos este verano) con todo un personaje (europeo en esta ocasión). La Wikipedia, hablando de él, dice: “Un guitarrista que sabe cómo reír con la música y compartir la broma con la audiencia”. Creo que todos los que le escuchamos (y fuimos muchos porque llovía) quedamos sorprendidos con este bohemio (checo) que entiende la guitarra y la música compuesta para ella de una manera muy diferente a la habitual, realmente canta con la guitarra. La primera parte íntegramente dedicada a clásicos del siglo XIX (románticos) la escuchamos en un guitarra romántica (nada mejor) de B. Kresse con un clavijero curvo y asimétrico debido a J.G. Stauffer (lutier vienés) que fue muy copiado. Este tipo de instrumento fue probablemente usado por J.K.Mertz, del que escuchamos las primeras 4 piezas y ya vimos que estábamos ante alguien que respira para cantar la pieza (a vece se le podía oír), que frasea, que consigue buenos volúmenes y magníficos apianamientos, que se mueve por todos los trastes con calidad y seguridad sacando esos timbres preciosos. Una selección de minuetos de P. Jiménez Abril de Tirado, otro de N. Paganini y la Rossiniana de M. Giuliani completaron la primera parte de 45 minutos. Casi todas estas piezas han sido interpretadas por todos los guitarristas, incluso grabado, y son un buen resumen de rasgueos, arpegios, estacatos, trémolos, armónicos, glisandos, etc, en definitiva de maestro del instrumento y Pavel es más que eso.

Pavel Steidl con guitarra romántica.

Una ligera confusión hizo que la gente pensara que se había acabado el concierto, se aclaró rápidamente y comenzamos la segunda parte, esta vez disfrutando con las obras de F. Moreno Torroba para guitarra, ahora ya con una clásica y actual, que la verdad, no sé decir si el instrumento era de Federico Sheppard (lutier americano, gran amigo de Pavel) que se encontraba en la sala. Los sonidos poderosos de esa guitarra en manos de Pavel dieron a las 5 piezas que interpretó, un toque y un sentido tan particular que parecía que fueran nuevas a mis oídos. De esas obras pasamos a música muy actual. Ophelia, una sonata encantada, de Phillip Houghton en cinco secciones que se interpretan seguidas; Pavel nos lo avisó: “era una pieza de sentimientos y muerte”, me recordaron sonidos muy del rock y del pop pero compuesto de otra manera, grandes sonoridades pero notas simples acompañadas de rasgueos, arpegios y una nota pedal muy constante como hilo conductor de la obra. Me gustó mucho. El punto final fue un homenaje creado por Pavel para Jana Obrovska, compositora compatriota fallecida. Entre las sorpresas en la interpretación estuvo el uso del “Canto diafónico” o “Canto de armónicos o de garganta” efecto de conseguir armónicos con la voz y que Pavel emitió mientras tocaba. Solo puedo decir que es de las piezas que hay que escuchar y dejarse llevar para recoger los sentimientos que te broten, el final de la pieza es un corazón dejando de latir (en mi interpretación).

Pavel Steidl con guitarra clásica.

Los aplausos lograron una propina que dedicó a Federico Sheppard, una “Zarabanda” de Cierwenka, segunda parte de la “Partita” encontrada en el manuscrito “Podebrady Jelinik”, autor del que no se sabe más, pero que es de una delicadeza maravillosa, máxime en las manos de Pavel. Esperemos que la asociación nos siga obsequiando con intérpretes tan excepcionales.

Pilar Martínez Taboada, Teresa Franco, José Antonio Arranz, José Luis Romanillos, Marian Harris, Federico Sheppard, Pavel Steidl y Ana Blasco.

Ciclo de conciertos de guitarra española José Luís Romanillos

19 de agosto de 2019. Ermita de San Roque.