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La Edad Media según el romanticismo

La Edad Media fue una época muy compleja en la que hubo de todo: filosofía, barbarie, poesía, incultura, religión, herejías, negocios, miseria, universidades, guerras, amor, crueldad, peste… de la que tenemos una idea estereotipada muchas veces falsa. Veamos algunos ejemplos de esos clichés.

Falsa creencia. Los caballeros de la Edad Media ponían un cinturón de castidad a sus mujeres cuando iban a las Cruzadas.

En la época del Romanticismo se creía en el amor pasional y arrebatado, por lo que los dramaturgos, poetas e historiadores románticos pensaban que en la Edad Media las mujeres de los caballeros que se iban durante años a la guerra no se podrían resistir al amor de los hombres que estuvieran cerca (como les pasaba a ellos). La única solución que se les ocurrió para este “dilema” fue la existencia de un impedimento físico: el cinturón de castidad. El hecho de que no hubiera ninguna noticia histórica sobre tal artefacto no los detuvo y el convencimiento de que debería existir les bastó para escribir que existía.

A mucha gente le puede sorprender que la mayoría de los cinturones de castidad que hay en los museos es de factura moderna, o son de finales del siglo XVIII o de principios del siglo XIX. En ese tiempo se construyeron los primeros cinturones de castidad conocidos, para que las jovencitas y las monjas no hicieran “cosas feas” en soledad.

Falsa creencia. Durante el Feudalismo existió el Derecho de Pernada, por el que el señor podía acostarse con cualquier novia de sus dominios en la noche anterior a la de bodas.

Pues tampoco. Parece ser que la expresión “derecho de pernada” se refería a que, en la matanza de un cordero, el señor feudal tenía derecho a la pata delantera derecha.
Sea con el nombre que sea, nos referimos al supuesto derecho “ius primae noctis”. El problema es el mismo que con los dichosos cinturones: no existen fuentes históricas que lo avalen en ninguna ley de ningún país europeo (salvo en algún códice vikingo).

Nadie puede dudar que hubiera señores que exigieran a mujeres, vírgenes o no, de sus feudos a acostarse con ellos en la noche que fuera (donde hay autoridad absoluta, el que manda se cree con derechos absolutos); pero en toda Europa, el supuesto “derecho” era en realidad un delito. En España, por ejemplo, en el Fuero Real de Alfonso X el Sabio se especifica claramente que se perseguirá al señor que lo cometa.

La mayor parte de las referencias históricas al famoso “Droit de cuissage” (como se conoce en Francia) son de la época de la revolución francesa, y este asunto se utilizó como propaganda política contra el orden nobiliario establecido (parece que la veracidad de la propaganda política no ha mejorado mucho desde entonces).

De nuevo nos topamos con el romanticismo (ver artículo Año 1000, el fin del mundo), ese movimiento artístico venido de Alemania a finales del siglo XVIII, que creó o divulgó estas ideas. Las ideas exageradas y las actitudes dramáticas ante la vida, aparte de mostrar inmadurez, no son las mejores amigas de la verdad y la investigación rigurosa. Del romanticismo hemos heredado multitud de ideas y lugares comunes sobre los más variados temas que siguen en circulación hoy en día; pero cuidado, muchas de esas ideas son falsas.