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Noche flamenca entre colmenas

El Museo de la Miel abre su programación musical con un concierto de guitarra flamenca de Javier Conde

No es que las abejas zumbaran a lo flamenco, ni que los panales derramaran su miel entre quejíos, ni tuvimos que salir huyendo de un enjambre por peteneras. No. La noche flamenca entre colmenas fue la que pudimos disfrutar el miércoles 12 de agosto en el Centro Apícola y Museo de la Miel, en Sigüenza, protagonizada por el joven tocaor Javier Conde, que ofreció un muy variada muestra de temas de grandes maestros de la guitarra flamenca.

Javier Conde en el concierto.

Javier Conde (Cáceres, 1988) es un joven guitarrista con un imponente currículum, en el que destaca el premio Bordón del Festival de las Minas de la Unión en su edición de 2004, uno de los más cotizados certámenes para jóvenes flamencos. Sobrado de técnica –es profesor de guitarra flamenca en el Conservartorio de Dusseldorf– hizo un repaso por composiciones de grandes guitarristas del género, desde el maestro Sabicas –su danza árabe resultó un primor. Los temas de Serranito, Gerardo Núñez o Rafael Riqueni (casi nadie al aparato) se fueron sucediendo en una exhibición de solvencia técnica, solo necesitada, quizá, de un mayor rajo flamenco.

En la segunda parte del concierto, acompañado por su padre, el también guitarrista José Conde, llegaron los temas más populares, como la vertiginosa versión del celebérrimo Entre dos aguas, de Paco de Lucía, y una polka a cuatro manos, el Pájaro campana, que se salió del recorrido flamenco y resultó un animado final. Como propina, y en respuesta a los repetidos aplausos del público, Conde tocó, otra vez solo, una pieza muy agradecida en estas tierras, El sitio de Zaragoza, en otra muestra de dominio de la sonanta.

De izquierda a derecha: José Conde y Javier Conde.

Mención aparte merece esta primera incursión del Museo de la Miel en eventos musicales. El espacio del recinto, en forma de cruz, arropa al artista con público desde todos los lados y ofrece un magnífico sonido. El Centro Apícola, del apicultor Jesús Donoso, se incorpora a los lugares que en Sigüenza pueden ofrecer actuaciones musicales en vivo y resulta especialmente acogedor para los conciertos de pequeño formato: solistas, dúos o pequeñas formaciones pueden beneficiarse de su ambiente íntimo.

Y, tranquilos, que las únicas abejas son las muy numerosas esculpidas en piedra en las paredes del recinto.