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Vanesa Muela: presentación en Sigüenza de su disco con Zaraval

Qué bueno inaugurar el año musical en El Pósito con un concierto de Vanesa Muela y, en esta ocasión, acompañada con la nueva formación musical “Zaraval”; un trío formado desde las raíces de la música tradicional de Castilla y León (Vanesa) y Aragón (Diego y Jonás) y así, en conjunto, ofrecer su buen hacer con cualquiera de las piezas escogidas de los pueblos de la “Iberia interior”, como dicen ellos.

Hace un año, en el “Fesival Segontia Folk”, tuvimos el placer de escuchar a Vanesa acompañada por “Hexacorde”, agrupación mestiza de tradición y contemporaneidad.  Zaraval se formó en 2013 por requerimientos para acudir a un festival en Alemania. Diego y Jonás tuvieron que buscar una voz para las actuaciones, y como ya conocían a Vanesa, la solución fue este trío. Después de aquello, parece que la idea de grabar era oportuna y se pusieron a ello, de manera que este concierto ha sido la presentación de su primer disco titulado: “Ancha es Castilla y alto Aragón”.

Diego Escolano es un “multiinstrumentista”, pero ojo, lo hace muy bien, atinado en la forma de acompañar cualquiera de las piezas. Para ello, tras muchos años de oficio y conocimiento de música de raíz, se vale de guitarra, laúd, y gaita; bueno él dice que en Aragón llaman gaita no solo a la gaita, sino a todo lo que lleva agujeros, flauta, dulzaina, chiflo, etc. Resultó encantador lo que nos contó en referencia a la “gaita de boto” (de Huesca): una gaita vestidita con faldas. Por lo visto hay una leyenda que cuenta que un gaitero perdió a su hijita pero que tenía que acudir a tocar a un baile en tan mal trance para él, así que enfundó su gaita con un vestido de la niña para que le acompañase mientras cumplía su compromiso.

También nos presentó un salterio que se usa a modo de tambor percutido por una baqueta, mientras que con la otra mano se toca  el “chiflo” para hacer la melodía, flauta de tres agujeros como el “chistu” o  “flauta charra”. Este salterio lo llaman “chicotén”, por su singular toque, como decía Vanesa, “parece que lleva un reloj de pared”.

Jonás Gimeno es el percusionista, ya sabemos, el que toca de todo para hacer ritmos. En esta ocasión con caja, tambor, bombo, panderos de todos los modelos, cajón flamenco (realmente es de origen peruano). Habló poco, pero es algo que me parece que les pasa en general a los percusionistas. Sin embargo, siempre atento al toque, acompañó con total precisión y gusto todas las piezas. Vanesa dice de él que toca cualquier tipo de música, y me lo creo.

Vanesa Muela es la voz del grupo y muchas cosas más. Me refiero a que, como no se puede estar quieta y tiene siempre cerca sus “elementos de cocina” para acompañar: sartén, mortero, cucharas, conchas, carajillo… ( son consustanciales a ella). Pero también cuando usa la pandereta o el pandero su gracia, brío y salero salen a relucir. Hablando de pandero, nos presentó uno cuadrado de Peñaparda (Salamanca), y nos contó que en su época en que todo servía para algo, se hacía con la piel de un gato y además le dejaban el cascabel dentro, eso sí, una vez muerto.

Ella fue la encargada de conducir el concierto, y lo hizo con sonrisa permanente, con fuerza y energía. Apremió al público para que cantara y casi bailamos. Declaró su cariño por Sigüenza, ella quiere a esta ciudad, a su gente y el público vibra con ella y la quiere; es reciproco.

Siempre cuenta anécdotas relacionadas con lo que se va a interpretar, introduce alguna picardía, juega con el doble sentido y así logra que nadie pierda el hilo. Por ejemplo, cuando presentó al grupo dijo: “Yo siempre había pensado en un trío” con un guiño al público ya nos tuvo en sus manos.

Algo tengo que decir de lo escuchado, me refiero a las 14 piezas interpretadas y la de propina que dan 15 “como el año…”. Empezamos con un “agarrao” de Burgos que no sé si su título era “Habaneras del Amor”, aunque el ritmo era de pasodoble y Vanesa prefiere contar otras cosas, que si en el baile había que dejar pasar el aire, etc.

Vinieron después unas “folías” de Aragón que debían llamarse “folias del corazón” (era el estribillo). Y llegados ahí, nos presentó el pandero cuadrado del que hable anteriormente, para hacer entre ella y Jonás (cada uno con su pandero) una pieza que en realidad eran tres ritmos charros “ajechao”, “corrido” y “sorteao”, que sonaron maravillosamente. Pasaron a un romance, al estilo de Valladolid, aunque su nombre es “Camino de Santiago”. Luego, Vanesa, sacó sus conchas, nos comentó sobre ellas y se  tocaron  un “charro alistano” (de Zamora).

Que nadie se piense que nos dieron un guión o que tengo un memorión; con Vanesa hay que ir preparado para tomar nota si luego quieres escribir algo.

Seguidamente, Diego nos ofreció un “canto de trilla” aragonés, sugerencia de las eras con el cereal y nos presentó a la gaita  con faldas contándonos los pormenores para interpretar la “jota de gaita” de Huesca. Le tomó el relevo Vanesa para presentar un “canto de bodas” de Serranillos (Ávila) y luego hacernos cantar con el “dale a la zambomba”, donde Jonás hizo referencia al constructor seguntino, haciendo un guiño, con la suya que era un ánfora con piel y carrizo que se quedaba corta en Sigüenza. Aunque Jaime G. Olalla no se encontraba en la sala, Juan, nuestro querido Juanito, le ofreció una tamaño medio (la típica de la ronda) que tenía por allí, así que ni corto ni perezoso se aupó al escenario intentando hacerla sonar, pero estaba muy seca y floja y no sonó, con lo que Vanesa animó al público a cantar la pieza y así fue.

Le siguió una “albada”, fandanguillo que se toca por las fiestas de enero en Aragón, pieza curiosa que daba paso a un “canto de águedas” de la zona de Los Monegros,  interpretado con el famoso “chicotén”. Vanesa retomó con sus cucharas la “Jota de Arriba” segoviana. Luego, un “ramo” o “canto de romería” de la zona de Alcañiz. También hicieron suya “un agudo” del grupo burgalés “Arbayal”. Y de propina, tras generosos y merecidos aplausos unas “boleras” de León.

Tras contar todo esto queda claro el despliegue de melodías y ritmos que nos ofrecieron, un repaso de folklore aderezado y bien hecho que pone de manifiesto que la música tradicional sigue viva.

El auditorio, casi lleno, se fundió con ellos y muy efusivamente con su querida Vanesa.