Concierto de Santos Moreno en El Pósito de Sigüenza

El pasado 14 de marzo, en el Teatro-Auditorio “El Pósito”, tuvimos la oportunidad de escuchar en directo a vuestro querido vecino y músico de reconocida trayectoria Santos Moreno, tras su exitoso paso por el programa de RTVE “Hit La Canción” donde consiguió llegar a la final con su tema “Puertas por abrir”, el cual fue seleccionado por Antonio Carmona e interpretado a dúo junto al propio Santos.

Una vez más, como ya nos tiene acostumbrados en todos sus trabajos, Santos Moreno nos regaló un concierto redondo, de impecable factura, tanto desde el punto de vista musical, como desde el punto de vista personal, con esa frescura y esa cercanía que solo él sabe crear y transmitir a un público que ya le sigue de manera incondicional, y que se vuelca con sus canciones.

Un concierto en el que se mezclan temas clásicos del pop-rock, “standars” de jazz, ritmos latinos (que tanto le gusta cultivar también en su otra faceta de director de orquesta), más sus propios temas, canciones de verso sencillo, como su persona, libre de ataduras tanto métricas como rítmicas; de música clara, sin adulteraciones, cocinada a fuego lento en su propia cocina musical; de palabra precisa, de maestro, que lo fue, y nunca dejara de serlo.

En la actualidad, Santos Moreno trabaja como profesor de guitarra y de armonía, en la Escuela Municipal de Música de Pinto, dirige la “Big Band” de esa misma localidad, forma parte del grupo “Los Hobbies” con José María Guzmán y crea su propio proyecto musical “SANTOS MORENO TRIO”, con esta última formación es con la que se presentó en esta ocasión en Sigüenza. junto con Gustavo Aldrey y Toni García Flores, dos músicos excepcionales de gran experiencia y “saber hacer”, los cuales aportan todo su bagaje musical y su personalísima manera de hacer música. En esta ocasión contamos con la participación de Azucena Ribas que interpretó magistralmente varias canciones como solista e hizo coros en otras tantas, además también pudimos escuchar al dúo seguntino “De A Dos” (absolutamente recomendable) formado por Javier Villaverde y Mari Carmen Hernando.

Todo ello mezclado y bien agitado, como los buenos cócteles tropicales, nos permitió disfrutar de uno de esos conciertos con un sabor muy definido: “sabor a Santos”.
Oscar Wilde decía que los placeres sencillos son el último refugio de los hombres complicados. En estos tiempos complicados que vivimos, el sencillo placer de escuchar sus canciones es un buen refugio contra el pensamiento único que invade la música.

Gracias maestro.

Vicente Blanco

Jeff Espínoza en Las Travesañas de Sigüenza: reseña y entrevista

El sábado 7 de marzo, unas 60 personas, pasamos un buen rato en el bar “Las Travesañas” escuchando a este estupendo “bluesman” en la noche seguntina de luna llena. En esta ocasión se cobró una entrada disuasoria de manera que resultó posible escuchar de verdad al intérprete, con claridad, buen sonido y sin el “run-run” de otras veces mientras disfrutábamos de unas copas.

Con sus guitarras acústicas y sus armónicas, pero sobre todo con su personalísima voz, trabajada en muchos palos hasta llegar al blues, Jeff nos ofreció un recorrido entre sus composiciones y las ajenas siempre con el sabor de las buenas anécdotas o historias para introducir cada canción. Empezamos por recordar a su ídolo Bob Dylan con “Life According Mr. Dylan”, siguiendo con “Leave and Learn”, “Cocaine”, “Bell” (creo que se escribe así, es la historia con una camarera con la que pasó una buena noche), “Fishing Blues”, “Drinking my Blues Way”, “Sussi Q”, “Working on the Railroad”, tema tradicional norteamericano que ya cantó M. Knopfler, “I Still Miss Someone” de Johnny Cash, “No Shoping Bags”, “Gipsy Runner”, “Vagabonds Highway”, y algunas más que me dejo… En fin, una pasada de buena guitarra, buena voz, buena armónica y muy buen ambiente conectando con Jeff, un artista batido en cientos de bares y pubs por el mundo y que magnetiza rápidamente al público.

Con Javier Villaverde punteando maravillosamente mientras Jeff se acompañaba de guitarra y armónica hicieron “In the Night”, composición propia con la que ya se iba acabando lo bueno para llegar al final con aquella famosa de Dylan “Knockin’ On Heavens’s Door”, participando, además de Javier, Mari Carmen Hernando con su voz y Carlos Blasco con el cajón flamenco, y cantando todos con ellos ¡Buahhh!, ¡Una pasada!. Cámaras y móviles registraron esos momentos tan ricos.

Mi enhorabuena a Jeff, el trotamundos eternamente joven, gran vividor, compositor y cantante. Felicito al bar Las Travesañas por la elección del músico y por haber hecho posible recibir el concierto con buen sonido y respeto para Jeff.

ENTREVISTA CON JEFF ESPÍNOZA

Tras el concierto, La Plazuela, entrevistó a Jeff que nos dejó estas palabras:

En mi infancia mis padres me regalaron una guitarra de juguete y aprendí a tocar la canción “Tom Dooley” (vieja canción popular de Carolina del Norte, USA). Me encantaba la música, escuchaba la radio o los discos de mis hermanos mayores. En el colegio tocaba y aprendía con los compañeros, seguí tocando durante mi tiempo en la universidad y el servicio militar, pero no quitó para acabar mis estudios. Antes de venir a España ya empecé a componer canciones, fue entonces cuando decidí que iba a ser mi profesión y mi vida. Las influencias recibidas son muchas pero sobre todo Bob Dylan, y otros como Beatles, Rollings, etc. He escuchado mucho, recuerdo la primera vez que oí a James Taylor en la radio, “Moody Blues”, Van Morrison, luego Crosby, Stills, Young&Nash, BB King, Carlos Santana, Pink Floyd, Eric Clapton o el country de Johnny Cash. En fin, una montaña de influencias junto con los grupos que he tocado, de country, de rockabilly, de rock… Y avanzando también redescubro a Nat King Cole, Billy Holiday, Travers (un guitarrista fabuloso). De repente entro en un coro de “góspel” y oigo a Mahalia Jackson y todo eso. Mi voz ha ido cambiando, quizás antes era más limpia, pero según fui aprendiendo, blues, soul, góspel, la fui modificando según el estilo. También canto temas en publicidad. Mi educación musical me permite variar mi voz. He estudiado “bel canto” durante 10 años también pero, resumiendo, viajar, tocar y cantar con tantos grupos que me han enseñado tanto… ha sido mi escuela.

Esta noche estoy aquí porque Mari Carmen Hernando se puso en contacto conmigo (me escuchó en Sigüenza hace años) y quedamos en “Segundo Jazz” en Madrid, donde estaba tocando en solitario. Hablamos, ella quería que viniera con Red House a tocar al auditorio, pero como le ha gustado lo que estaba haciendo como solista, me comentó venir a Las Travesañas y, bueno, aquí estoy. Tocar de solista es como volver a casa, a Los Angeles (California), donde llegue a actuar en un restaurante durante un año seguido. Antes fue en un pub en la universidad todas las tardes (novedad entonces). Tocaba de James Taylor, de Cat Stevens, de Bob Dylan, Neil Yuong, claro, antes de descubrir el blues; el blues para mí…, la primera vez que vi a Albert Collins me dije ¡¿Qué coño es eso?! Y ha cambiado, pero entonces sus blues, soul, de todo he aprendido, de todos los palos. Cuando interpreto en solitario, para mí es como tocar en casa cuando ensayo con mi acústica y mi voz. La guitarra con la que toco es del 41 o 45, no sé exactamente, es una Gibson fabricada durante la II Guerra Mundial, ¡suena qué te cagas! [sic]. Antes, Javier Villaverde le ha sacado unos sonidos… estaba yo tan a gusto.

Yo disfruto de la vida, hago deporte, vivo bien, me encanta tocar, beber vino tinto, pasar la noche charlando. Aquí hay muchas mujeres, y muy guapas también. En fin: ¿qué más quiere un hombre en la vida?  Siempre he creído que hay que pensar de manera positiva, energía positiva, no me gustan las cosas que deprimen. Todo el mundo tiene problemas pero por eso hay que tirar para adelante. Esas cosas se pueden canalizar y expresar con la música, por eso “vienen” los blues.

De Crimea a Sigüenza

Un buen concierto de música siempre te levanta el ánimo, te hace tocar lo bello y lo misterioso de la vida. Y los artistas parece que tienen un halo. Así fue en el concierto de la soprano Irina Tymchuk en El Pósito. Pero cuando nos enteramos de que la cantante vino a Sigüenza a través de ACCEM eso nos sonó como una disonancia y quisimos saber más sobre su historia.

Era una de los solistas de la Filarmónica de Crimea y abandonó su casa y su trabajo unos meses después de que en marzo de 2014, hace ahora un año, en Crimea se celebrara un referéndum sobre su estatuto territorial y la península pasó de Ucrania a Rusia. ¿Por qué una rusa, nacida en Rusia y que desde infancia había vivido en Crimea, decidió irse en estas circunstancias?

– En el referéndum yo personalmente voté por Ucrania. Mi marido es ucraniano procedente de Ucrania Occidental. Mis hijos quieren a Ucrania. Todos en la familia tenemos trajes nacionales ucranianos, con mis suegros siempre canto canciones ucranianas. Y entiéndeme, no se trata de otra cosa que un modo de vida familiar. También mi marido quiere lo mismo que yo, quiere lo ruso. No se puede decir que estas culturas estén lejos una de la otra. Rusos y ucranianos, somos eslavos. Pero cuando la gente empieza a poner énfasis en su nacionalidad, todo se estropea. Nunca había ocurrido antes que alguien saliese a la plaza principal de mi ciudad, Eupatoria, y agitara banderas rusas. Venía –yo personalmente lo vi porque la Filarmónica donde trabajaba está al lado de la plaza–, venía un autobús, bajaba gente con banderas rusas y empezaba a agitarlas.

– ¿Su marido fue quien tuvo problemas?
– Mi marido es ex militar pero últimamente se dedicaba a la construcción. Cuando empezó todo, en Eupatoria se formó un grupo de autodefensa, y mi marido fue de los primeros que se apuntaron. Al principio esta autodefensa simplemente vigilaba en los pueblos cercanos para que no hubiese ningún atentado porque se hablaba de eso. Pero luego los de autodefensa empezaron a considerarse a sí mismos una autodefensa ya rusa, se tomaron competencias. Mi marido se marchó de Crimea porque es ex militar y ama a su patria…

– ¿Y usted se ha quedado?
– Yo con nuestros tres hijos salí más tarde, en julio, primero a Kiev y luego a España. Temía que se cerrara la frontera… Precisamente después de que nos hubiésemos ido, bloquearon el aeropuerto.
Hacía cinco años Ucrania nos dio terreno para construir una casa por ser familia numerosa. Queríamos una casa para los niños… no lejos del mar. Hemos empezado a construir la casa. Cuando ya nos habíamos ido, se presentó allí la autodefensa. Buscaban a mi marido. Y como no los encontraron, confiscaron el terreno.
Tambiuén fueron a casa donde habíamos vivido con mi padre. Preguntaban por mi marido y mi hijo mayor. Mi padre se puso muy nervioso… le dio un infarto. Murió el 25 de septiembre, el día en que fueron a buscarnos…

– ¿Cuántos años tiene su hijo mayor?
– Cumplió 17, ya aquí en Sigüenza. Lo hubieran llamado a filas, es un chico deportista, hace boxeo, lo hubieran mandado a primera línea. Después del referéndum llevaba una cinta con los colores ucranianos en la mano, le prohibí salir por la noche. Por allí andaban chicos con bates, hubieran podido surgir problemas… Todos nos preocupábamos mucho por él.

– ¿Fue el referéndum libre?
– Bueno... los tártaros de Crimea temían decir una palabra aunque todos estaban a favor de Ucrania.

– ¿Por lo de la deportación en los tiempos de Stalin?
– Los tártaros tienen acaparado todo el negocio mediano. Tiendas, cafeterías, pequeñas tascas, barbacoas de la playa. Todos son propietarios, les gusta eso, tienen familias grandes. No es fácil sacarles de allí.  
Crimea es un cruce de culturas. Después de los rusos y ucranianos la población más numerosa son los “tártaros de Crimea”. Su grupo folklórico formaba parte de la Filarmónica donde trabajaba Irina. En verano en Eupatoria cada semana había un día de cultura tártara o un día de cultura rusa, o de ucraniana, o de judía. Dice Irina que “nunca en mi vida” había ninguna limitación para interpretar obras rusas o ucranianas, pero dos semanas antes del referéndum les dijo la directora de la Filarmónica que cantaran algo “ruso y rápido”.

Al tocar el tema de trabajo Irina se llena de seguridad y energía. Parece ser una persona con ideas y con un gusto por proyectos colectivos. Cuenta sobre los conciertos que hacía junto a la Orquesta Sinfónica de Crimea (cuyo director fue despedido y sustituido por un director de Donetsk), sobre su colaboración con el italiano Mauro Trombetta, ex director de la Ópera de Roma y su maestro... Cantante de ópera en una ciudad sin compañía de Ópera, ella promovió la idea de montar la pieza “El matrimonio secreto” de Cimarosa.  

– ¡Cuántas veces fui a ver al alcalde para pedirlo que hiciéramos una ópera, la primera en Crimea! Había mucha gente que quería participar, hubiéramos podido hacer grandes cosas. Pero para la administración la cultura siempre ha sido lo último.

– Supongo que, como otros artistas que conozco, siempre ha querido venir a Europa donde creen tener más posibilidades.
– ¿Cómo decirlo? Tengo tres hijos, me daba cuenta que estaba bien atada. Todo lo que ocurrió después de marzo fue, como dice mi marido, una “patada milagrosa”.

– ¿Por qué no se ha ido a Italia, un país que le resulta cercano?
– Tuvimos que hacer un visado urgentemente, no podíamos elegir. Pagamos mucho dinero para que nos lo hicieran rápido. Salí con tres hijos y sin un duro. Y cuando nos encontramos en Barcelona, pedimos asilo político. Cuando me den permiso de trabajo, en seguida empezaré a trabajar porque no me gusta vivir de balde.

– ¿Va estableciendo relaciones en los círculos musicales?
– Estoy en ello, pero todavía llevamos aquí poco tiempo. Entramos en ACCEM en octubre. Poco a poco me fui recuperando. Iba al Pinar a dar paseos y a cantar. Ahora ya puedo hablar sobre lo que ocurrió de manera más tranquila… Antes no paraba de llorar… Porque también vivíamos como todos… En un día perdimos todo.

– ¿Cómo conoció a Bernadetta Raatz, de Bell’Arte Europa?
– Cuando llevas mucho tiempo sin cantar te quema por dentro. Fui al secretariado allí en ACCEM, todavía hablo mal español, no entendían que era lo que quería… “Soy cantante, quiero cantar”. Me dijeron que no tenían piano…. Empecé a cantar en casa. En habitación de unos amigos míos de ACCEM las ventanas dan al Pósito y me dicen: “Algo pasa allí por las tardes, se oyen sonidos… Vamos a presentarnos…” Y me llevaron para que me presentara a Bernadetta. Al día siguiente me escuchó. Así empezó todo. Gracias a ella he vuelto a recuperar el ánimo. Me dio la posibilidad de expresar todo lo que tenía dentro. Para mí, hablando sinceramente, fue un descubrimiento conocer a Bernadetta, conocer lo que ellos hacen aquí, en una ciudad tan pequeñita. Hacen un trabajo increíble.

Asociación La Hoz: desde 2007 apostando por la cultura de Guadalajara

Un hermoso país al que la gente no le da la gana ir". Estas palabras las escribía el nobel Camilo José Cela en su famoso Viaje a la Alcarria, publicado en 1948. Desde entonces, muchas cosas han cambiado en la provincia. El turismo rural ha hecho proliferar los alojamientos a lo largo y ancho del territorio arriacense, por lo que, poco a poco, los rasgos distintivos guadalajareños se van conociendo en el país, aunque sea a duras penas.

Pero lo que no ha variado ni un ápice ha sido la querencia de sus habitantes por esta tierra. Y un ejemplo de ello es la asociación sociocultural La Hoz, fundada en 2007 por un grupo de vecinos de la capital y que, entre sus finalidades, se encuentra la de dar a conocer la cultura de la provincia y de su entorno. “De todos nuestros objetivos destacan el estudio, el fomento, la promoción y la enseñanza de actividades relacionadas con las tradiciones principalmente de Guadalajara, pero también del resto de Castilla y Extremadura”, señala su presidenta, Charo Hierro.

En esta labor se encuentra involucrado un conjunto de personas definido por su juventud e implicación, que no dudan en invertir su tiempo libre en la mencionada labor. “La gran iniciativa y compromiso de sus componentes ha llevado a la asociación a crear sus dos proyectos estrella: el grupo de baile y la rondalla”, explica Hierro. “En la actualidad, estas dos ideas tienen un carácter propio y estable”, corrobora.

Y aunque el conjunto musical, que recibe el nombre de La Antigua, se creó un poco más tarde –en 2012–, el gusto de sus miembros por lo que hacen no es menor. De hecho, la colaboración con la agrupación dancística es total. “Ambas realidades caminamos en paralelo y nos complementamos. Cada uno ensayamos por separado en el centro social Casas del Rey, que nos cede el Ayuntamiento de Guadalajara. Y cuando tenemos actuaciones próximas hacemos sesiones conjuntas para coordinar voces, instrumentos y baile”, confirman tanto desde La Hoz como desde la rondalla.

Una intensa actividad

Así, una de las principales finalidades de la asociación son las actuaciones, en las que reciben el apoyo de La Antigua. “En 2013 nos invitaron a participar en Castilla La Mancha Televisión”, confirman orgullosos. A esto se une su aparición en numerosas fiestas de municipios arriacenses, como Valdeavellano, Gárgoles de Arriba, Abánades, Rebollosa de Hita, Morillejo o Albalate de Zorita, donde intervinieron en las celebraciones de la Cruz Aparecida de Mayo.

Incluso, han acudido a festivales, como el I Espiga Folk, desarrollado en Azuqueca en septiembre de 2014. Sin olvidar su implicación en intercambios culturales. Por ejemplo, en 2013 viajaron hasta San Pablo de los Montes y Menasalbas, dos localidades toledanas, para mostrar su buena labor. “El año pasado ellos nos devolvieron la visita, por lo que organizamos para su recepción distintos actos musicales con el objeto de exhibir tanto nuestros bailes como los suyos”, relatan desde la agrupación impulsora. Además, últimamente La Hoz también ha desarrollado la I Muestra de folklore en colaboración con el Ayuntamiento de La Toba.

Pero éstas no son las únicas intervenciones de la asociación. De hecho, han participado en eventos solidarios, como las Jornadas del Emigrante, en las que se han implicado hasta en dos ocasiones. La primera, en 2013 –cuando la cita se desarrolló en el Colegio Santa Ana–, y la segunda en 2014, edición que se programó en el salón de actos Eduardo Guitián de la capital.

Y si uno de los fundamentos por el que han apostado desde La Hoz ha sido la divulgación, dando a conocer sus bailes, no menos importante ha sido la formación. Una labor en la que también creen firmemente desde la mencionada asociación. “En el taller de danza también enseñamos el arte de tocar las castañuelas, así como el perfeccionamiento de las jotas castellanas, extremeñas, manchegas, seguidillas…”, explica Charo Hierro. “Cada día es un aprendizaje continuo”, añade.

Por tanto, la implicación de los miembros de La Hoz y de La Antigua en favor de la preservación de la cultura arriacense es más que evidente. Y no dudan en abrirse a la ciudadanía, a la que invitan a que les conozcan. “Nos encantaría ampliar tanto el grupo de baile como el de rondalla, no importando ni la edad ni la experiencia”, argumentan. Un deseo que también es extensivo al conjunto musical. “En Castilla tenemos un rico patrimonio cultural, folclórico y etnográfico que no puede perderse y que de alguna manera estamos obligados a conservar, enseñar y transmitir”, asevera Charro Hierro. “Y precisamente eso es lo que nos proponemos en la asociación”, concluye. Sin duda, un magnífico compromiso, sobre todo en los tiempos que corren.

El mundo de la dulzaina

Reunión de dulzaineros en Sigüenza
El pasado 10 de enero se celebró en Sigüenza una “juntada” de dulzaineros y músicos tradicionales de toda España. “Esto viene a raíz de una iniciativa que partió de Palencia, cuando se reunieron los dulzaineros de Campos con otros amigos de Valladolid y de Zamora. Las juntadas llevan unos 15 años pero nos conocíamos todos de hace mucho más tiempo. Todos somos amigos porque nos hemos visto a lo largo de muchos festivales en toda España”, explica Juanjo Molina. Agustín Canfrán añade: “Este año estamos especialmente contentos de que la reunión se haya hecho aquí, el mejor homenaje que le hemos podido hacer a Jose Mari, aunque se lo hagamos todos los años en el certamen de la dulzaina, fue ese encuentro. El año pasado estuvimos en Cuellar, pero no tiene ni la mitad de infraestructuras que tiene Sigüenza”. Agustín se refiere a su tío José María Canfrán, pionero en la recuperación de la dulzaina en Guadalajara, fallecido en 2001.

La recuperación de la dulzaina
Juanjo Molina explica el proceso: “Hubo un corte. Los dulzaineros y la música tradicional en general tuvo su importancia hasta la guerra civil, en la postguerra hubo un declive en todo; económico, social, político y también en la fiesta, la música y los músicos. Unos se exiliaron, otros se fueron a Barcelona y a Bilbao a vivir. Hubo hasta fusilados. En los años 60 llega la despoblación. En la década de los 70 hubo una especie de complejo de que todo lo de antes era malo. No solo se perdía la dulzaina, se perdían las danzas, las canciones de las panaderas, de los labradores. Tampoco gustaban la puerta vieja de la casa o el balcón antiguo, había que poner aluminio, cambiar los muebles de nogal por muebles de formica”. Continúa Juanjo: “A mediados de los años 80 empezó una recuperación de las tradiciones, que tuvo que ver con el establecimiento de las autonomías. Cada región, cada comarca, cada provincia empezó a rebuscar la identidad. En Castilla la Vieja y en León surgieron un montón de grupos entusiastas que decidieron recuperar la dulzaina, los bailes, las danzas que estaban perdidas”.

Por aquel tiempo en Guadalajara ya solo se oía la dulzaina en Atienza y en Sigüenza. Ese resurgir de las tradiciones llegó hasta Sigüenza. José María Canfrán fue uno de los que se empeñó en esta tarea. “Mi tío”, señala Agustín, “se empeñó en decir que si había habido dulzainas aquí, había que recuperarlas”.

En cuanto a la situación actual Agustín opina que “ahora hay 500 dulzaineros por provincia y lo que quieras pero no hay nadie que haga el oficio de dulzainero. Eso no lo hace nadie, se ha perdido un poco el oficio tradicional, de ir a un pueblo y hacer la misa, la procesión, la diana”. Algo que también corrobora Juanjo “Ya no es el oficio, el sonido de antes. Cuando digo eso quiero decir que se han perdido las formas, las maneras, incluso el repertorio que hay que tocar en cada momento.” Señala que la dulzaina “ha crecido tanto, se ha recuperado de tal manera que ha arrasado con esa visión fina del oficio que había que haber conservado”. Concluye diciendo que ahora “se ha dulzainizado todo, dulzaineros para una entrega de premios, dulzaineros para un exposición de pintura. Ha habido una mala utilización de la dulzaina”. En cuanto al futuro de la dulzaina Agustín cree que “hay que educar a la gente que no ha escuchado la dulzaina en su vida, el instrumento se ha recuperado pero lo que hay que rescatar el oficio del dulzainero, que la gente sepa el porqué, y el cómo de cada pieza y cómo se baile cada una de ellas”.

La dulzaina en Sigüenza
 “Esto empezó cuando mi tío se empeñó en que vinieran aquí dulzaineros de Riaza por la festividad de San Vicente. Supo que en Sigüenza se tocaba la dulzaina y se empeñó en recuperarla”.  Señala Agustín y  cuenta la anécdota que en aquellos tiempos José María Canfrán tenía que meterse en un armario para ensayar. Prosigue Juanjo: “Aquí José Mari la montó bien montada. Sigüenza y la zona de Atienza tienen la particularidad respecto al resto de la provincia en que nunca se perdió la tradición, nunca se perdió la dulzaina en las fiestas de San Vicente, siempre venía un gaitero. Venían de Riaza y de la parte de Segovia. En Guadalajara capital la gente no sabía ni lo que era la dulzaina”.

Prosigue Juanjo: “Ahora somos el grupo decano de la provincia de Guadalajara”, refiriéndose a los Dulzaineros de Sigüenza, un grupo estable formado por: Agustín Canfrán, José Antonio Arranz, Juanjo Molina, Carlos Blasco y David Serrano. En cuanto a las actuaciones “lo que más hacemos son cosas de cofradías. Nos llaman y nos dan una gratificación, depende del pueblo pero normalmente salimos por el transporte y poco más”. Agustín añade que “nosotros no cogemos todo, somos más bien dulzaineros de invierno, porque en verano estamos más ocupados y hacemos dos o tres cosas puntuales. Por ejemplo empezamos en Navidades en los pueblos, a tocar en la Cabalgata de reyes, en cuatro o cinco pueblos, luego viene San Vicente, San Vicentillo. Ahora vamos a Carnavales”.

Los instrumentos
Sobre el instrumento de la dulzaina Agustín señala que “es un instrumento que engancha mucho. Es complicado en cuanto embocadura porque tienes que estar en forma en cuanto a labio. Y no puedes plantarte en un pueblo sin ensayar porque puedes desafinar”.

El acompañante natural de la dulzaina es el tamboril, instrumento que toca Juanjo, que nos habla de sus características: “El tambor y la caja es el compañero inseparable de la melodía. La agrupación básica de la música es la melodía y el ritmo. Hay instrumentos en los que se puede llevar ritmo como en la guitarra pero en la dulzaina, en los instrumentos de viento es muy complicado. Entonces el apoyo se hacía con un instrumento de percusión: la pandereta, el pandero, el tamboril, la castañuela, etc. Esta agrupación de instrumento melódico e instrumento de percusión se repite en muchísimos países, en muchísimas culturas”.  Sobre la manera tradicional de tocar se explaya Juanjo: “Hay una manera tradicional de tocar, tanto  la dulzaina como el tamboril. Estaban asociadas al baile y también a los protocolos de la fiesta; procesiones, recogida de autoridades, alboradas, diadas”.

Y añade: “La belleza de la dulzaina y el tamboril es que estamos reproduciendo un sonido distinto al que estamos acostumbrados todo el día a escuchar. Yo tuve la suerte de que me enseño a tocar el tamboril un maestro, Teófilo Sánchez. No había pasado por ninguna escuela de música, una persona con mucha intuición”.

En cuanto a su maestro, Agustín señala: “Yo me fijé siempre en mi tío José Mari, estaba siempre con la cofradía, siempre deseando aprender, entonces no había nadie que enseñara y montó mi tío con Javier Barrio la Escuela de la Diputación en Guadalajara. Yo empecé a dar clases con Javier Barrio hacia 1996 pero un poco autodidacta sí que soy”.

El Certamen de Dulzaina y Tamboril
En cuanto al Certamen de Dulzaina y Tamboril de Sigüenza hacen un poco de historia. “Llevamos 28 años, el primer festival de dulzainas se celebró en 1988, aquello fue como una llamada de atención a la gente de Sigüenza sobre su música y sus instrumentos, fue una idea de José María Canfrán, él quería enganchar a Sigüenza con su música popular, su tradición castellana. Quiso hermanar a Sigüenza con su verdadera región que es Castilla la Vieja. Tanto por medio de la música como por medio de la cultura”.

A partir de ahí se fue consolidando. Por el certamen de Dulzainas, que se pasó a llamar “José María Canfrán” desde el año 2003, han pasado las mejores figuras de la dulzaina y del tamboril de toda España. De los festivales de folklore que se hacen en la provincia de Guadalajara este es el más antiguo y el que más perdura. Señala Agustín: “A la gente este año le ha gustado mucho porque ha sido un certamen variado. No todo el mundo se puede pasar con tres horas de dulzaina, porque la dulzaina es un instrumento duro, siempre hay que hacerlo un poco variado, hemos traído baile que es algo más ameno y una cosa nueva que no había escuchado nunca yo, de acompañar las dulzainas con el órgano”. En cuanto a la participación recalca que “nosotros nunca repetimos el repertorio en el festival de Dulzaina y sacamos piezas nuevas cada año”.  Juanjo opina que “aunque siempre hay buena entrada, El Pósito debería estar abarrotado y que en el festival siempre participa gente valiosa y que se pueden aprenden cosas muchas”.

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