La música en las fiestas de San Vicente 2015 de Sigüenza

Como  viene siendo habitual por San Vicente se celebró el XXVIII Certamen de dulzaina y tamboril "José María Canfrán", estupenda reunión anual que propician los Dulzaineros de Sigüenza, quedando de manifiesto el esfuerzo realizado por conseguir propuestas que hacen las delicias del público seguntino y de los foráneos que año tras año vienen a disfrutar de este certamen. En esta ocasión fue

Juanjo Molina el regidor del certamen, al que debo felicitar como buen comunicador, su empatía y celeridad en las presentaciones.

Fueron cuatro grupos procedentes de Segovia, Guadalajara (Sigüenza), Palencia/León y Ávila, los que nos ofrecieron un buen ramillete de músicos que representaron convincentemente el folklore dulzainero de Castilla en la tradición, además de nuevas posibilidades musicales con la dulzaina.

Los Dulzaineros de la Cofradía (Segovia), rompieron el frío de la noche con tres piezas: “corrido”, “seguidillas” y “fandangos”, enmarcados en el sonido más puro y tradicional, que calentaron al auditorio y, al término, los ovacionó.

Los Dulzaineros de Sigüenza, recorrieron de sur a norte la provincia; así, arrancaron con un “paloteo” muy preciso y rítmico, seguido de una “jota rayana” de Molina de Aragón, mostrando esos aires mañicos de la pieza con una cantarina dulzaina solista. Finalizaron su actuación con un “pasacalles” de Sienes (tan cercano), con el que casi saltamos de las butacas para echar “el paso”. Un repertorio muy bien elegido y ensayado, la prueba fue el aplauso prolongado del público.

Ancha es Castilla (Palencia/León), presentaron además de música, baile. Menguados de los danzantes que quedaron atrapados en la carretera por la nieve, los segovianos se animaron a bailar con ellos, con lo que quedó resuelto.

Presentaron un “baile de rueda”, curiosamente,  percibí cierta conexión de música sudamericana (son cosas mías…). Los seis bailarines se movieron con gracia, tal y como siempre lo han hecho en nuestros pueblos. Después de una “jota” y una “alborada” presentaron otra “jota” de Vidrieros, creada cuando en su momento no disponían de dulzainero, así que la interpretaron solo con pandereta, caja y voz, pero suficiente, muy autentica. Acabaron también con “jota” de título, “Los amantes y la luna” que, como nos contaron, se refiere a una copla que dice: “Los amantes y la luna son en todo semejantes, salen en cuarto creciente y se van en cuarto menguante”. Fueron también aclamados por el público, tanto ellos como los que les ayudaron con los bailes.

Dulzainorgano (Ávila) fue la agrupación revelación de este año, no es habitual encontrar una formación musical compuesta de dos dulzainas y un órgano. Nos contaron los entresijos de su trabajo de interpretación de obras del Renacimiento y del Barroco; de tal manera que, las dulzainas, hacen las veces de las chirimías (como antiguamente interpretaban los ministriles en las catedrales), acompañadas por el órgano. El resultado fue sorprendente para los asistentes. Tras comenzar con una obra del siglo XVI,  y luego una preciosa “folía”, se atrevieron con el “Allegro” del concierto para dos violines de Antonio Vivaldi (¡ahí es na!). Bueno, pues, aunque muy ralentizado el tiempo, sonaron deliciosamente: imitar a los violines con las dulzainas me pareció de enorme dificultad y con bastante buen resultado. Siguieron con una recopilación de Fray Martín y Coll (Barroco puro español), y finalizaron con otro concierto de A. Vivaldi, nada menos que el escrito para dos trompetas y continuo, interpretado a buen ritmo.  En esta pieza se notó mucho más que en el resto el sonido tan apagado del órgano, casi inaudible y que, sumado al registro de sonido del órgano (se pueden elegir), cuando tocaba su parte sin dulzainas, sonaba francamente…. en fin. Pero ¡ojo!, el público recibió todo con entusiasmo y ovacionó hasta conseguir la preciosa propina “Ombra mai fu” de la Ópera Xerxes de J.F. Haendel, con la dulzaina haciendo la voz de la soprano resultó muy bonito e interesante. Es otra forma de hacer con la dulzaina, muy difícil, pero ahí están.

Tienen unas posibilidades enormes, pero opino que deben mejorar los volúmenes de sonido, los arreglos y registros de órgano para cada pieza y conseguir, aún más, mejores dinámicas en las dulzainas.

Éxito para el certamen, por su variedad, contenido y combinación de tradición y nuevas vías, posibilidades interpretativas para la dulzaina. Enhorabuena Dulzaineros de Sigüenza. Gracias por vuestro hacer y generosidad.

 

III Festival Segontia Folk, 23, 24 y 25 de enero de 2015.  Con dos actuaciones en “El Pósito”, otras dos en locales de hostelería y una en “El Torreón”, la organización presentó buenos conciertos en tan variados entornos.

Alba Gutiérrez (rabel, pandereta y voz)
En un entorno pequeño y amable, como es la cafetería Atrio, acomodaron una ligera plataforma en una esquina para Alba, que no necesitó más, porque el resto lo pone ella con su rabel, su pandereta y su voz. Alba es muy joven, pero conoce y disfruta del folklore; le bastó su voz para conseguir el silencio inmediato en el arranque, esa voz pura, fresca y natural, desarrollada desde la niña que escucha y aprende con el amor de las canciones de su tierra. La pandereta, que en su caso es como una prolongación de su brazo, resume todos los toques con maestría y con el “rabel” tocado a lo “purriego”, es decir, entre las piernas o sobre ellas, y no a lo “campurriano”, apoyado en el pecho, hizo un recorrido desde las comarcas de Liébana a Reinosa, Campó y Pas, con “sonadas”, “tonadas” y “jotas” que, como ellos dicen, siempre van dos, una “a lo pesao” y otra “a lo ligero”; lo dicen por si solas, con menos y más ritmo. Destaco, porque me gustaron mucho, la tonada “En Tudanca tengo vacas”  y la ronda “Canto de Natas” solo voz, y en la que los paisanos se acompañaban de un cayado y rondaban con su voz al que le había parido la vaca, consiguiendo el premio de la leche y la nata al término. También me gustó la “jota” de Espinilla con su canto y  cucharas, ese repiqueteo tan simple que tan bien acompaña a falta de otro instrumento. Ante tanto aplauso nos ofreció de propina una jota de “Pernía”, comarca de Palencia que se funde en su serranía con su vecina Cantabria que la hace tan suya como la jota del otro lado. Me quedo con el recuerdo de su voz y sus canciones.

Nuevos espacios en los que cabe ofrecer este tipo de conciertos sin megafonía. Es de agradecer que el silencio del público fuera aceptable, incluso entre los camareros desarrollando su trabajo, puede que toda fuera por obra y magia de Alba.

Matta Rouch y Jonas Gimeno. Música de los Pirineos
El escenario de El Pósito se les quedó pequeño para semejante despliegue de instrumentos, básicamente formado por gaitas y oboes, algo enciclopédico, de museo musical  ¡qué barbaridad! pero, es que además los tocaron todos. Además el acordeón, flauta y salterio-tambor (“chicotén” en Aragón) y las percusiones de Jonás.

Fernando Íñiguez, presentador y director del programa “Tarantaña” de Radio3 de RNE, se encargó de abrir el concierto y presentarlos con una pregunta: ¿Cuántos conocíamos a Matta Rouch”? Pocas manos se levantaron, algunos conocían a Robert Matta, por su grupo anterior TRENCAVEL, otros a Pierre Rouch por GADALEN, y más a Jonás Gimeno por ZARAVAL, que actuó allí mismo 20 días antes, lo que , según Fernando, ponía de manifiesto la “respuesta confiada del público en la programación del festival, acudiendo y pagando la entrada con los tiempos que corren”.

Robert Matta es un veterano lutier que construye y toca sus propios instrumentos en los que también participa Pierre (no lo tengo confirmado). El caso es que se hace necesario contar algo; Robert es constructor de “cornemuses occitanas” (gaitas) y a ese grupo pertenecen las siguientes “bohas” (bous pronuncian ellos): de la región de “las landas” de Gascunia (Gascoña), las Boha, Bohassa (registro mas grave que la anterior), y de su invención Bohassa Polifónica (crea acordes de tres notas); de la región centro, Chabrette con bordón lateral (para “bourrèes a tres tiempos); de Bearn, Pirineos centrales, Samponha con dos clarines o punteros (uno para cada mano), y por último y mas impresionante la Boudegne/Bodèga (Craba/Bodéga) auténtico “odre” de 60 litros realizado con la piel completa de una cabra que para tocarlo, primero hay que llenarlo de aire y luego abrazarse a ella.

Pero también oímos la “gaita de boto” (Huesca), “gaita aranesa” (Val d’Arán), “gaita de Gemecs”, “la borrasa” (le dicen criatura verde, a saber por qué…). Si a lo anterior añadimos los oboes que ellos se fabrican: “De Couserans” (sobre los que han escrito un libro), “clarín de Bigórra”, “tarota catalana” y la “trompa ribagorzana”, hablamos de folklore desde la fabricación hasta la interpretación de una forma completísima.
Perdón por tan extensa exposición: espero que atinada, pero para muchos de los que acudimos, aparte de disfrutar de la música quedamos con ganas de conocimiento sobre tanta gaita.

A lo largo de 18 piezas  mostraron y usaron combinaciones de los instrumentos descritos para interpretar piezas populares y propias, recorriendo desde el Pirineo Atlántico hasta el catalán. Unas veces del lado francés y otras del español o andorrano, utilizando las distintas lenguas en las piezas cantadas. Si intentase contar solo un poco de lo escuchado sería harto prolijo, pero, en resumen, fue una maravilla su exposición, interpretación y sonido. Jonás Gimeno (estupendo traductor, gracias) le dio una profundidad mágica con sus percusiones. Aunque Robert no tiene la voz muy puesta, resultó convincente, pues su total entrega y el acompañamiento de Pierre con su acordeón o cualquier otro instrumento combinaba perfectamente.

Encantados con este conciertazo, por conocer no solo a esta formación tan interesante, también la gran riqueza folklórica del Pirineo: sin fronteras.

Jaime Vidal & Carlos Martín Aires (acordeón y guitarra)
A las 12 de la noche Las Travesañas con un llenazo hasta la calle, presentó a este dúo de Valladolid; el personal tenía ganas de marcha, de hablar, relacionarse, vamos, como cualquier fin de semana, así que si venían con la intención de dar un concierto tuvieron que cambiar de idea y se acoplaron a la situación haciendo que lo pasáramos bien cantando y bailando. Desde la puerta de entrada pude escucharlos un poco mejor dentro de la algarabía reinante. Jaime (acordeón) y Carlos (guitarra acústica y voz) forman una muy buena pareja, bien compenetrados; su base es la música de raíz, pero

con creaciones o arreglos suyos, imaginativos y resultones. Muchos punteos de Carlos me gustaron, en un pasodoble sacó sonidos de guitarra portuguesa a la acústica, marcó estupendamente los ritmos como si se tratara de una percusión y Jaime aportó esa sonoridad maravillosa del acordeón en el acompañamiento y finura en las melodías. No son de la capital, son de orillas del Duero donde han bebido el folklore de la zona; decía una de sus piezas: “A la orilla del río debes bailar, donde no llega el aire de la ciudad” .

Después de dos horas de actuación y dando marcha se despidieron con una jota de propina para seguir cantando y bailando todos con:“Quítate del sol, quítate del sol, vete por la sombra, vete con cuidado para andar de ronda, para andar de ronda, para andar de ronda, quítate del sol, vete por la sombra”.
Es una pena que el sonido amplificado se lleve tan mal con el local del bar, pero es lo que hay.

Los gaiteros de Elciego&Friends
El Torreón fue el acertadísimo lugar escogido por la organización para el baile-vermú de mediodía del domingo; allí la música suena bien desde cualquier sitio y en tan bonito espacio disfrutamos 2 horas de un grupo con un sonido redondo y claro mientras tomábamos el vermú; se llaman gaiteros por las dulzainas y porque en principio tocaban solos, pero con el tiempo se sumaron los friends (amigos): tres mas con viento metal (trombón, bombardino y tuba) y dos con percusión (batería y congas…). Nos ofrecieron todo tipo de melodías y ritmos de hoy, de ayer, universales, locales, no se les pone nada por delante porque son muy buenos músicos y porque tienen a Juanma Saez que hace unos arreglos extraordinarios. Tuvieron el detalle de presentar dos piezas muy seguntinas (pasacalles de José María Canfrán y la sanjuanera) dejándolas en una sola que interpretaron para delicia del personal. Oyendo, bebiendo y bailando, mayores y niños, se nos fue el vermú en un pispas. A este grupo lo puedes llamar orquesta, orquestina, bigbandgaitas, como quieras, pero como suenan, que acertado encuentro el de las gaitas (dulzainas) con los demás.

Para cierre el C.D. Sigüenza que se encargó del vermú atendieron estupendamente por un precio razonable y rifaron un jamón de despedida. Fue un baile-vermú que no olvidaremos. Gracias a la organización por la elección del grupo y el local, gracias al grupo, y gracias al CD. Sigüenza.

Fetén Fetén
En el auditorio El Pósito fueron presentados por Fernando Íñiguez (de nuevo), Diego Galaz (violines y cuerdas) y Jorge Arribas (acordeón y viento) que forman este dúo tan curioso, creativo, mágico, extravagante, internacional, y más cosas buenas que no digo por no resultar exagerado. Entraron tocando desde el fondo cada uno por un pasillo y de igual forma marcharon después de dejarnos felices y sonrientes. El arranque fue con un “Foxtrot para Maceo” y sentaron plaza. Subidos ya en el escenario, Diego desplegó gracia y habilidad, su forma de presentar las canciones y los instrumentos dispone al público receptivamente a la música. La “Habanera de El Espolón”, con sonido napolitano de mandolina y acordeón nos situó en Burgos (El Espolón de Burgos); para mí fue como escuchar la banda sonora de una película (bien podría serlo), así vino el primer aplauso contundente que se repetiría a lo largo de todo el concierto.

Tras una imaginativa “tarantela” nos presentaron las canciones compuestas para sus madres, a la de cada uno de ellos, siempre haciéndonos reír con las historias y su manera de contarlas. La primera fue el “Vals para Amelia” tocado con acordeón y violín-serrucho (qué sonidos) y,  la segunda: “Paquita en Las Ramblas”, con Jorge al vibrandoneón (especie de melódica) y Diego en la mandolina, en esta destacaron unos excelentes pianos y cortes súbitos, con muy buena música y letras. Dentro de sus ocurrencias se  lucieron con un “chotis en acústico” llamado “Dame una cita”, se bajaron al patio de butacas (sin micros) tan panchos, tocando el “estrovión” (violín de museo) y con sonidos de aire de tango y chotis, geniales.

Como apuntó Diego, nos dieron un “tres por uno” con el vals-jota-mazurca de mucha plenitud musical. Contaron después su inspiración con un plato de cocina de sopa de chicharros con puré de coliflor y salsa” wasabi” que les presentó un cocinero de Burgos y que les inspiró la “Jota del wasabi”; diablura musical con ecos orientales en forma de jota ¡qué imaginación! Apuntando a los tiempos que corren, lucieron su “bandolata” (mandolina construída con una lata), el “tetrabrik de leche guitarra” y la flauta “silla de camping” (literal), con los que se tocaron otra pieza que podríamos decir de reciclaje: sorprendente. Nos animaron a seguirlos con el ¡olé! en el pasodoble de “El Patillas”, y todos a ello. Con el ”fonovilolín” llegó “Canción para una ola” , luego, con la travesera, “Suco de abacaxi”, con el violín-serrucho la seguidilla “Pantomaca”, y haciendo música “klezmer” (música judía del este), “He visto un oso en Los Cárpatos”.  Un repaso de genialidad, musicalidad e imaginación desbordante.
La propina fue “El zángano”, esta pieza con el violín-trompeta, marchando de vuelta por donde habían venido. Sus raíces son de música popular pero ellos han ido mucho más allá, creando e interpretando, porque son dos “pedazo” de músicos.  Enhorabuena, o mejor ¡fetén!

Por mi parte, y creo que también hablo por muchos, felicitaciones a todos los organizadores de estas maratonianas jornadas llenas de música, sus aciertos son claros y el público ha respondido y seguirá respondiendo ante ofertas tan atractivas como las que hemos tenido.

Un insólito y placentero “Día de Perros” en Sigüenza

aragosa

Organizado por El Gurugú de la Plazuela se celebró el día 18 de enero la esperada jornada homenaje al perro Ciro y a los animales de compañía en general.

A las 10:00, organizada por la Asociación de Propietarios de Perros de Guadalajara hubo una concentración de perros en Aragosa a la que siguió un paseo por el río Dulce de las mascotas y sus dueños

A las 12:45 en el Teatro Auditorio El Pósito se celebró el acto central de este peculiar “Día de Perros”.  Gran número de personas tanto de Sigüenza como de Guadalajara capital se acercaron al auditorio seguntino para participar en este acto.

En la primera parte del acto se presentó el libro con el cuento “Ciro, el guardián del Gurugú y otras historias perrunas”.

El desarrollo de la ceremonia fue conducido por los periodistas, Mónica Gallo de Popular TV de Guadalajara y Óscar Ruiz de COPE Sigüenza.

Dio comienzo el acto con unas notas al violín a cargo de la virtuosa Sandra Sardina. Seguidamente se proyectó un video en el que se sucedieron fotografías y dibujos de Ciro acompañados de la música que había compuesto al efecto Noel Redolar, que sería el protagonista de la segunda parte del acto.

A continuación, Mónica Gallo, de Popular TV, señalando que el acto, además de un homenaje al perro Ciro era también un homenaje extensivo a los animales de compañía en general, presentó a varios de los participantes en la edición del libro. Habló en primer lugar Miriam Martínez Taboada, autora del cuento “Ciro, el guardían del Gurugú”, destacando el papel protagonista de Belén y Alberto en la gestación tanto del libro como del acto. Señaló que su labor había sido dar un tono literario a lo que ellos le habían contado sobre su mascota. Seguidamente tomó la palabra el escritor Manuel Enrique, veterinario y trabajador en una escuela de perros guía, habló de que precisamente un encuentro en El Gurugú con Alberto, Belén hizo que, inspirado por el perro Ciro, pudiera acabar su primer libro que, en aquellos momentos se encontraba atascado.

Gerardo Sierra, veterinario que atendió a Ciro cuando se encontraba ya gravemente enfermo, habló de su experiencia como profesional atendiendo mascotas y reivindicó la convivencia con animales asegurando que la salud de los animales repercute al final también en la salud de las personas.

Santiago León, por su parte,presidente del Club Canicross de Guadalajara y de la Asociación de Propietarios de Perros de Guadalajara, habló de la labor del club en el que se unen el deporte y la educación de las nuevas generaciones en el respeto hacia los animales. Terminó señalando que, aunque no había conocido al perro homenajeado, a lo largo de los años “todos hemos tenido nuestro Ciro.”

Carmen San Bernardino, de la Protectora de Animales “La Camada” de Guadalajara, denunció el serio problema que existe con el abandono de animales, habló de la necesaria concienciación sobre este asunto y de que afortunadamente cada vez son también más las personas que deciden adoptar mascotas. Señaló la diferente mirada de un perro cuando se le recoge y cuando se siente querido tras una adopción.

Por parte del Ayuntamiento, fue Sonsoles Arcones, concejala de Cultura la que agradeció en su intervención la apuesta de Alberto y Belén en la cultura de la ciudad.

Oscar Ruiz, locutor de COPE de Sigüenza, señaló que cuando se encuentra con alguien que habla de que antes de ocuparse de los animales había que hacerlo de las personas que están en situación de necesidad, suele responder que no existe ninguna contradicción ya que normalmente el que se preocupa de los animales también se preocupa de las personas. En el acto  dio a conocer la existencia de un iniciativa en Sigüenza para crear una protectora de animales abandonados, siguiendo el ejemplo de la que ya existe en Guadalajara capital.

Le tocó el turno a Alberto, organizador del acto y regente del Gurugú, que dio las gracias emocionado a todos los que participaban en este acto. Habló de su convivencia con Ciro, un perro que adoptaron en Alicante de un insólito carácter independiente al que se podía encontrar en cualquier lugar de la ciudad y que había formado parte de su vida durante los últimos 10 años cuando decidieron volver a Sigüenza. Señaló que había sido un perro feliz que había inspirado a muchos artistas que pasaron por la taberna. Pidió que no se compren perros sino que se adopten.  Belén, la compañera de Alberto, por su parte subió al escenario y dijo que la emoción le impedía hablar y por eso había escrito unas notas de agradecimiento en las que, entre otras cosas, destacó el papel de Ciro como lazo de unión de mucha gente que había pasado por el Gurugú. También subió al escenario Ismael, un niño que mostró un dibujo que había realizado en homenaje al perro al que había conocido y del que había sido amigo en todos estos años.

Por último, Bernadetta Raatz, presidenta de Bell´Arte Europa presentó al protagonista de la última parte del acto, Noel Redolar, un pianista de 13 años ganador del premio del festival de jovenes pianistas en Sigüenza y otros muchos certámenes.

Noel Redolar interpretó en primer lugar como primicia “Ciro”, una composición propia dedicada al “Guardián del Gurugú”, le siguió la interpretación con gran maestría piezas de Bach, Chopin y Granados. Lo ajustado del horario impidió un bis, bien merecido tras su magistral actuación.

Para terminar el acto Alberto habló del libro editado con el cuento de Miriam Martínez Taboada y con la colaboración de muchos de los presentes en el acto. Un libro,en el que unos textos dedicados a Ciro y a los animales en general, están ilustrados con fotos y dibujos a color de diversos artistas como Flauro e Isidro Monés, el libro está a la venta al precio de 15 euros. Invitó a los asistentes a la jornada en el local cedido al efecto por el Ayuntamiento en la Plazuela de la Cárcel a un aperitivo en el que no faltó un caldo y unas migas bien recibido por los asistentes como colofón festivo de una fría mañana de invierno.

Hay que destacar la perfecta labor organizativa de este insólito y placentero “Día de Perros” a cargo de Alberto y Belén, un acto dedicado a homenajear a su perro Ciro y a todas las mascotas, aprovechando la coincidencia con la festividad de San Antón, patrono de los animales.

Misa criolla por el Coro Ciudad de Guadalajara

Ariel Ramírez, pianista y compositor argentino, compuso en 1.964 la famosa “Misa Criolla”, resumen del folklore musical argentino adaptado a la liturgia de la misa católica. La música está perfectamente acoplada a los textos y a su significado; al igual que la más pura poesía fluye en su inolvidable y conocidísima obra “Alfonsina y el mar”, en la “Misa Criolla”, la fuerza y el ritmo destacan los momentos precisos a lo largo del “Kyrie”, “Gloria”, “Credo”, “Santus” y “Agnus Dei” con aires de “Vidala”, “Carnavalito”, “Chacarera” etc, y nos sitúan claramente en Sudamérica.
Coincidiendo con el 50 aniversario de su composición, Elisa Gómez (profesora de la Escuela de Música y directora de la Banda de Música de Sigüenza)  y su coro, Ciudad de Guadalajara, interpretaron esta maravillosa obra en Guadalajara, Humanes, Jadraque, Molina de Aragón y Brihuega.

Tuve la suerte de escucharlos en la preciosa iglesia de San Felipe de Brihuega, donde nos acercamos algunos desde Sigüenza a este acontecimiento musical nada fácil de montar por su gran despliegue de voces e instrumentistas. El coro sonó muy bien, atentos al detalle en todo momento, los instrumentistas perfectamente elegidos, acoplados al coro y la voz del tenor Cesar Narbona, sobresaliente, bien trabajada, con gusto y color; los sonidos de la percusión y el charango junto con el contrabajo y el piano fueron excelentes. Personalmente, felicito a la directora por este magnífico proyecto y su realización. No hay público que no se emocione ante este despliegue, y así ocurrió esa noche mágica de diciembre, fuimos transportados a los cielos sonoros.

En estos conciertos han participado varios seguntinos, Carmen Martínez con su preciosa voz entre las sopranos del coro, y dos estupendos músicos en la percusión, me refiero a Ricardo Checa y Carlos Blasco integrados perfectamente al conjunto. Ha sido una pena que Sigüenza no estuviera entre las cinco ciudades donde se han ofrecido, pues es una obra que todos deberíamos escuchar alguna vez en directo, pero a lo mejor Elisa nos la trae este nuevo año, sería estupendo.

Quien no haya escuchado esta pieza tiene una buena opción en youtube: https://www.youtube.com/watch?v=YNr3R96eFe8 con el grupo “Los Fronterizos”, que la estrenaron en 1964.

Vanesa Muela: presentación en Sigüenza de su disco con Zaraval

Qué bueno inaugurar el año musical en El Pósito con un concierto de Vanesa Muela y, en esta ocasión, acompañada con la nueva formación musical “Zaraval”; un trío formado desde las raíces de la música tradicional de Castilla y León (Vanesa) y Aragón (Diego y Jonás) y así, en conjunto, ofrecer su buen hacer con cualquiera de las piezas escogidas de los pueblos de la “Iberia interior”, como dicen ellos.

Hace un año, en el “Fesival Segontia Folk”, tuvimos el placer de escuchar a Vanesa acompañada por “Hexacorde”, agrupación mestiza de tradición y contemporaneidad.  Zaraval se formó en 2013 por requerimientos para acudir a un festival en Alemania. Diego y Jonás tuvieron que buscar una voz para las actuaciones, y como ya conocían a Vanesa, la solución fue este trío. Después de aquello, parece que la idea de grabar era oportuna y se pusieron a ello, de manera que este concierto ha sido la presentación de su primer disco titulado: “Ancha es Castilla y alto Aragón”.

Diego Escolano es un “multiinstrumentista”, pero ojo, lo hace muy bien, atinado en la forma de acompañar cualquiera de las piezas. Para ello, tras muchos años de oficio y conocimiento de música de raíz, se vale de guitarra, laúd, y gaita; bueno él dice que en Aragón llaman gaita no solo a la gaita, sino a todo lo que lleva agujeros, flauta, dulzaina, chiflo, etc. Resultó encantador lo que nos contó en referencia a la “gaita de boto” (de Huesca): una gaita vestidita con faldas. Por lo visto hay una leyenda que cuenta que un gaitero perdió a su hijita pero que tenía que acudir a tocar a un baile en tan mal trance para él, así que enfundó su gaita con un vestido de la niña para que le acompañase mientras cumplía su compromiso.

También nos presentó un salterio que se usa a modo de tambor percutido por una baqueta, mientras que con la otra mano se toca  el “chiflo” para hacer la melodía, flauta de tres agujeros como el “chistu” o  “flauta charra”. Este salterio lo llaman “chicotén”, por su singular toque, como decía Vanesa, “parece que lleva un reloj de pared”.

Jonás Gimeno es el percusionista, ya sabemos, el que toca de todo para hacer ritmos. En esta ocasión con caja, tambor, bombo, panderos de todos los modelos, cajón flamenco (realmente es de origen peruano). Habló poco, pero es algo que me parece que les pasa en general a los percusionistas. Sin embargo, siempre atento al toque, acompañó con total precisión y gusto todas las piezas. Vanesa dice de él que toca cualquier tipo de música, y me lo creo.

Vanesa Muela es la voz del grupo y muchas cosas más. Me refiero a que, como no se puede estar quieta y tiene siempre cerca sus “elementos de cocina” para acompañar: sartén, mortero, cucharas, conchas, carajillo… ( son consustanciales a ella). Pero también cuando usa la pandereta o el pandero su gracia, brío y salero salen a relucir. Hablando de pandero, nos presentó uno cuadrado de Peñaparda (Salamanca), y nos contó que en su época en que todo servía para algo, se hacía con la piel de un gato y además le dejaban el cascabel dentro, eso sí, una vez muerto.

Ella fue la encargada de conducir el concierto, y lo hizo con sonrisa permanente, con fuerza y energía. Apremió al público para que cantara y casi bailamos. Declaró su cariño por Sigüenza, ella quiere a esta ciudad, a su gente y el público vibra con ella y la quiere; es reciproco.

Siempre cuenta anécdotas relacionadas con lo que se va a interpretar, introduce alguna picardía, juega con el doble sentido y así logra que nadie pierda el hilo. Por ejemplo, cuando presentó al grupo dijo: “Yo siempre había pensado en un trío” con un guiño al público ya nos tuvo en sus manos.

Algo tengo que decir de lo escuchado, me refiero a las 14 piezas interpretadas y la de propina que dan 15 “como el año…”. Empezamos con un “agarrao” de Burgos que no sé si su título era “Habaneras del Amor”, aunque el ritmo era de pasodoble y Vanesa prefiere contar otras cosas, que si en el baile había que dejar pasar el aire, etc.

Vinieron después unas “folías” de Aragón que debían llamarse “folias del corazón” (era el estribillo). Y llegados ahí, nos presentó el pandero cuadrado del que hable anteriormente, para hacer entre ella y Jonás (cada uno con su pandero) una pieza que en realidad eran tres ritmos charros “ajechao”, “corrido” y “sorteao”, que sonaron maravillosamente. Pasaron a un romance, al estilo de Valladolid, aunque su nombre es “Camino de Santiago”. Luego, Vanesa, sacó sus conchas, nos comentó sobre ellas y se  tocaron  un “charro alistano” (de Zamora).

Que nadie se piense que nos dieron un guión o que tengo un memorión; con Vanesa hay que ir preparado para tomar nota si luego quieres escribir algo.

Seguidamente, Diego nos ofreció un “canto de trilla” aragonés, sugerencia de las eras con el cereal y nos presentó a la gaita  con faldas contándonos los pormenores para interpretar la “jota de gaita” de Huesca. Le tomó el relevo Vanesa para presentar un “canto de bodas” de Serranillos (Ávila) y luego hacernos cantar con el “dale a la zambomba”, donde Jonás hizo referencia al constructor seguntino, haciendo un guiño, con la suya que era un ánfora con piel y carrizo que se quedaba corta en Sigüenza. Aunque Jaime G. Olalla no se encontraba en la sala, Juan, nuestro querido Juanito, le ofreció una tamaño medio (la típica de la ronda) que tenía por allí, así que ni corto ni perezoso se aupó al escenario intentando hacerla sonar, pero estaba muy seca y floja y no sonó, con lo que Vanesa animó al público a cantar la pieza y así fue.

Le siguió una “albada”, fandanguillo que se toca por las fiestas de enero en Aragón, pieza curiosa que daba paso a un “canto de águedas” de la zona de Los Monegros,  interpretado con el famoso “chicotén”. Vanesa retomó con sus cucharas la “Jota de Arriba” segoviana. Luego, un “ramo” o “canto de romería” de la zona de Alcañiz. También hicieron suya “un agudo” del grupo burgalés “Arbayal”. Y de propina, tras generosos y merecidos aplausos unas “boleras” de León.

Tras contar todo esto queda claro el despliegue de melodías y ritmos que nos ofrecieron, un repaso de folklore aderezado y bien hecho que pone de manifiesto que la música tradicional sigue viva.

El auditorio, casi lleno, se fundió con ellos y muy efusivamente con su querida Vanesa.

Javier y Mari: Canciones desnudas a flor de piel

Por lo general la tarde noche de los domingos sabe a aburrimiento y a nostalgia de sábado, es una tarde de pereza y de sofá en la que uno apenas logra sobreponerse para encarar la nueva semana.. Pero no fue así la tarde del día 30 de noviembre para los que tuvimos el privilegio de reunirnos en El Despertar Jazz de Madrid y escuchar a Mari y a Javier, el dúo De a Dos, como ellos se hacen llamar.

En esta ocasión salieron de nuevo de la intimidad de su bar Las Travesañas, en la Placita de El Doncel y acudimos a la cita madrileña un nutrido grupo de sus incondicionales y algunos amigos nuestros que, desde ahora, ya son también seguidores del dúo.

Empezaron amarrándonos a todos –no en vano su primer tema fue Amarraditos, de María Dolores Pradera– y ya no fuimos capaces de soltarnos; acariciados por el terciopelo de la voz de Mari y mecidos por el arrullo de la guitarra de Javier que, en palabras del maestro Santos Moreno, allí presente por suerte, se está convirtiendo en un virtuoso.

Durante las casi dos horas que duró el recital, Javier y Mari Carmen fueron desgranando lo mejor de su repertorio y nos llevaron de la mano por temas como Cardo o ceniza o Fina estampa de Chabuca Granda; El día que se hizo tarde, de Rosana; La jardinera, de Violeta Parra, Volver de Carlos Gardel y muchos más. Es un repertorio rico en sentimiento que nos permite apreciar los matices de la bella voz de la cantante y disfrutar de su estilo personal; porque Mari frasea con su voz los textos de las canciones e interpreta con gesto elegante cada palabra y cada acorde de su diestro acompañante.

Hubo momentos para todo, para la intensidad emocional con temas como Maldigo del alto cielo, de Violeta Parra o Cardo o ceniza –¡preciosa la frase Cómo será mi piel junto a tu piel!–, de la gran Chabuca. Momentos grandes en los que Santi Moreno acompañó a la guitarra un bis de Amarraditos y una maravillosa Llorona, de Chavela Vargas que también entonó. Sin olvidar la bella colaboración de Azucena Ribas en La tarde, del cubano Sindo Garay. Y momentos para el humor y el recuerdo de nuestra querida Sigüenza en los que entonamos algunas coplillas navideñas al estilo de nuestra Rondalla seguntina, esta vez guiados por Pablo López Calle.

Fue otra de esas noches mágicas que Javier y Mari Carmen acostumbran a ofrecernos. Y esta vez, Mari, como diría el gran Agustín Lara, te hiciste emperatriz de Lavapiés. ¡Que sí!

Esther Bueno Muñoz

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