Musigüenza 2014: IX Festival de Música de Cámara de Sigüenza

Se dice pronto, pero son ya nueve años de esfuerzos por ofrecer siempre buenos conciertos en este Festival de Otoño de la mano de Bell’Arte. Durante el mes de noviembre hemos podido escuchar tres muy diferentes; el primero de voz y piano, el segundo solo de piano y el tercero de trompeta y piano.

Del primero tengo un estupendo recuerdo de la “mezzosoprano” Beatriz Gimeno y del pianista Miguel Ángel Tapia; además de la voz bien acompañada, los dos solos de piano también fueron buenas interpretaciones. Un recorrido musical con autores españoles y americanos en su primera parte y los grandes europeos en la segunda, con obras acertadamente escogidas para su registro de voz. El auditorio fue disfrutando y, finalmente, con un público ya eufórico, se requirió la propina de rigor que fue doble, la primera de gran lucimiento de Beatriz interpretando la famosa habanera de “Carmen” de Bizet, agradecida por los aplausos, nos ofreció  “La Tarántula” de la zarzuela “La Tempranica”, con toda su gracia aprendida desde su más tierna infancia cuando se la cantaba su abuela de Guadalajara, según nos contó. Un buen arranque de Festival.

La semana siguiente fue Luis Grané el encargado de deleitarnos al piano con la suite “Iberia” de Isaac Albéniz. Esta obra inmensa es para disfrutarla y recibir los guiños del autor a obras populares junto a sus exquisitas incursiones creativas llenas de magia.

Supongo que el esfuerzo de aprender toda esta obra de memoria, con todos sus matices, técnica, fraseos no está al alcance de cualquier pianista y creo que solo unos pocos pueden ofrecerla completa en un concierto. La concentración requerida al pianista debe ser tan grande que la preparación no sé si pasa por ejercicios de yoga antes de salir a escena: Luis Grané puso sobre el teclado maestría y talento y con sus tan solo 28 años es maravilla. Me parece que asistimos a un concierto único y que con el paso del tiempo, todos los allí presentes, seguiremos recordando aquella tarde de otoño. El presente ya es suyo, así que el futuro…  

El día de Santa Cecilia se engalanó el Festival con otros dos grandes jóvenes intérpretes: Romain Leleu a la trompeta y David Canals al piano. Personalmente, nunca había escuchado este tipo de formación, y me resultó deliciosa, equiparable al primer concierto de voz y piano, pero en esta ocasión la trompeta fue la voz. Romain es un fenómeno del viento metal e hizo gala además de sus interpretaciones con el fiscorno y la corneta. David Canals también ofreció dos solos, una pieza de Prokofiev y otra de Debussy, con las que quedaron muy claras sus estupendas cualidades interpretativas.

Los compositores franceses ocuparon la segunda parte del concierto: “Los Caminos del Amor” de Poulenc, tocado con el fiscorno, “Después de un Sueño” de Fauré, y el cierre con “Fantasía y Variaciones sobre El Carnaval de Venecia” en arreglo de Jean-Baptiste Arban interpretado con corneta. Son tesoros vivos, grabados muy adentro en todos los que tuvimos la suerte de acudir esa tarde. Se despidieron con dos propinas: “Hora Staccato” del rumano Dinieu (muy agitada y vibrante) y “Melodie de Orfeo y Euridice” de Gluck (exquisitamente melodiosa). Delicioso cierre de Festival.

Más de 800 personas acudieron al Festival de cine de Viajes del Ocejón

Un auténtico éxito. Así se debe calificar la sexta edición del certamen de cine de viajes del Ocejón, que se desarrolló hace unos días en Campillo de Ranas y Majaelrayo. Más de 800 personas llenaron las diferentes sesiones que, en horario de mañana y tarde, se habían preparado en los salones de actos consistoriales de las localidades de acogida. “En alguno de los pases, el público más joven aceptó sentarse en el suelo (a la antigua usanza), para que todos pudieran disfrutar de las películas”, confirmaba Fernando Barbero, uno de los organizadores de la propuesta.

Todos ellos pudieron deleitarse de la mano de una serie de metrajes ambientados en diferentes puntos del mundo. Desde América hasta África, pasando por España, entre otros muchos emplazamientos. El punto en común de todos ellos fue el magnífico resultado de las obras. “Este año hemos visto películas muy emocionantes. Su calidad ha sido enorme y han motivado en el público verdaderas aclamaciones. Los cineastas  que han venido a presentar y defender sus trabajos se han ido felices; los asistentes han manifestado su satisfacción y los organizadores y voluntarios han terminado exhaustos pero muy contentos: ¿se puede pedir más?”, indicaba Barbero.

Pero, a pesar del alto nivel reinante en la iniciativa, sólo pudo haber una obra ganadora, que en este caso fue Gabor, de Sebastián Alfie, producida por Minimal Films. Además, la selección del trabajo triunfante se realizó de forma completamente democrática entre los asistentes, por lo que la mencionada victoria se convirtió en mucho más meritoria si cabe. “Como cada año, el jurado del Certamen es exclusivamente el del público. Se hace mediante unas papeletas que se facilitan a los espectadores  y que se introducen en las urnas después de que estos hayan valorado cada una de las películas”, narraban los impulsores del festival.

Por ello, y ante este éxito, los organizadores de la cita ya están pensando en la próxima edición de la idea, que tendrá lugar en otoño de 2015. Una labor de meses que corre a cargo de un grupo de vecinos vinculados con la comarca del Ocejón y que se encuentran comprometidos con la elaboración y divulgación de la cultura de calidad.

Jóvenes europeos reflexionan sobre la caída del muro de Berlín

Tres jóvenes europeos –dos de ellos españoles– afincados en Berlín (Alemania) han organizado un proyecto alternativo a las conmemoraciones oficiales con motivo de la caída del Muro de Berlín, de la que en 2014 se cumplen 25 años. Los impulsores de la propuesta pretenden acercarse a través de la memoria “a un triunfo pacífico que cambió el curso de Europa y festejar lo que este hecho ha supuesto en favor de la cohesión de los pueblos”, explica Celia Andrés, una de las personas implicadas en la iniciativa. Sin embargo, también buscan denunciar que, en una fecha tan señalada como ésta, aún quedan muchos obstáculos que separan a comunidades enteras. “Limitándonos al recuerdo y a la celebración nos olvidamos y damos la espalda a nuestro presente, ante la evidencia de los 14 muros que todavía siguen en pie alrededor del mundo”, subraya.
 
Por ello, Celia Andrés Calvo, Marc Llinares Ruiz y Timm Artih han querido poner en marcha “18.591 km”, un proyecto a través del cual se reflexione sobre estas realidades que aún hoy persisten. El nombre de la idea hace referencia a la longitud de los muros que existen en la actualidad alrededor del mundo. “Sería un triunfo hacer entender a la sociedad esta contradicción. Uno no puede constantemente vanagloriarse de los logros del pasado cuando, mientras tanto, se repite una y otra vez el mismo error”, denuncian los promotores de la propuesta.
 
Una idea que se materializa en varias fases.
 
Por ello, el acto, cuya acción más llamativa se desarrollará el próximo 9 de noviembre, se encuentra estructurado en tres etapas. En primer lugar, se procederá a la proyección de 14 imágenes, en las que se pretende combinar, mediante dos fotografías simultáneas, la evolución del paso fronterizo de la capital alemana desde 1961 y los 14 muros que actualmente siguen en pie en el planeta. “Queremos demostrar con ello que estas murallas se mantienen estáticas, que no se ha hecho nada desde su construcción y que no hay indicios de que vayan a ser derribadas”, explica Celia Andrés. La acción tendrá un carácter itinerante, siendo alguno de los enclaves  elegidos la  Bernauer Strasse y la East Side Gallery de Berlín, y se desarrollará entre las 18.00 y las 23.00 horas del próximo domingo.
 
Además, el evento se completará el mismo día con un reparto de folletos informativos, en los que se divulgará el concepto de la iniciativa.  Y, en último lugar, los integrantes de la idea han abierto un espacio en internet, a través del cual se busca dar a conocer el proyecto, facilitar información sobre las otras barreras,  invitar con ello a la reflexión y facilitar un espacio para que los interesados puedan anadir propuestas.  
 
Así, en la web se han preparado diferentes apartados divulgativos, entre los que se encuentra el destinado a aquellos artículos de prensa dedicados a hablar de los obstáculos entre comunidades, así como una zona de opinión y un lugar consagrado al arte. En dicho emplazamiento se expondrán las acciones realizadas por diferentes artistas en muros que fraccionan localidades y pueblos. Todo ello con el fin de denunciar las injusticias que, todavía hoy, existen en diferentes lugares.

Más información:  
 
Portavoz:  
Celia Andrés.  
Teléfono: +49 17622964228
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X Encuentro de la Sociedad de la Vihuela, el Laúd y la Guitarra en Valladolid

La reunión anual de profesionales, tanto de la construcción de instrumentos de cuerda pulsada, como de estudiosos e intérpretes de estos instrumentos, donde cabemos los socios, también los simples aficionados, se celebró este año bajo el lema Cinco Siglos de Vihuela en Valladolid, ciudad en la que vieron la luz algunos de los más importantes libros de vihuela, como: “Los Seys Libros del Delphin” (1538) de Luis de Narvaez; “Silva de Sirenas” (1547) de E. de Valderrábano; “Orphenica Lyra” (1554) de M. de Fuenllana; “Arte de Tañer Fantasía” (1565) de T. de Santa María; “El Parnasso” (1576) de E. Daza.

Tan solo esto pone de manifiesto la importancia de la vihuela y la ciudad en el s.XVI (sede de las Cortes de Castilla), época en que el libro de imprenta estaba en pañales y el de música cifrada (partituras para cuerda, órgano, vihuela, etc) recién alumbrado.

Empezaba así la difusión escrita de la música para vihuela, dejando de ser algo al alcance de unos pocos para hacerse más popular, como también ocurrió con el laúd y la guitarra.

La vieja Valladolid sigue recuperándose de la salvajada urbanística que sufrió durante la segunda mitad del siglo XX, empieza a lucir, y entre sus callejas y plazas encontramos Colegios, Iglesias, Universidad, Palacios y edificios singulares que ponen de manifiesto la importancia de la urbe desde antes de los Reyes Católicos. Con buen criterio la organización del encuentro, dentro de sus actos, programó un recorrido por los lugares relacionados con la vihuela en el s.XVI, como el barrio de los violeros, y los lugares que frecuentaban constructores y autores, así la mañana del domingo 12 (día de la Virgen del Pilar), entre chaparrones y paraguas, acabamos refugiados en la catedral y luego en “El Penicilino”, singular taberna.

Si hay una fachada asombrosa, es la de la Iglesia de San Pablo y por su lateral la también imponente del Colegio de San Gregorio, hoy parte del Museo Nacional de Escultura; tiene su capilla lateral adosada entre las dos fachadas mencionadas, es de pequeñas proporciones y sirvió de sala para escuchar un estupendo concierto de vihuela de las manos de Juan Carlos Rivera, con obras de s.XVI que incluían algunas de autores que vivieron y publicaron en Valladolid. El pequeño aforo y el recogimiento que ofrece la capilla la convierten en lugar ideal para escuchar un instrumento de tan poco volumen. A la salida nos esperaba de nuevo la lluvia, esta vez persistente, que nos obligó a recogernos a cenar frente a San Gregorio, sin otra opción, pero que resultó muy agradable hasta que la lluvia cesó y pudimos ir a la Plaza Mayor a tomar una copa en la terraza bajo soportales de “El Café del León”.

El Centro Cultural Miguel Delibes fue sede del encuentro, conferencias, reunión de socios y muestra de instrumentos; en su sala auditorio de cámara tuvo lugar el Concierto Serse, selección de la ópera Xerxes de G.F. Haendel, con la Orquesta Barroca “Cristóbal de Morales” del Conservatorio de Música de Sevilla, un total de 25 jovencísimos alumnos intérpretes acompañando a los ya versados cantantes (3 sopranos, 1 tenor y 1 alto), todos ellos dirigidos por Aníbal Soriano que nos sorprendió con una versión muy rítmica y vibrante. Siempre hay curiosidades o singularidades, en esta ocasión, el director no se valió de la clásica batuta, no, con sus manos al aire y otras rasgueando su guitarra barroca “en bandolera”, con su cordoncillo rojo, llevó el grupo por los caminos musicales diestramente. También curioso el parón antes de una parte instrumental de la obra, fue cuando el director subió a un niño pequeño (creo que su hijo) a dirigir al grupo, resultó simpático pero… qué cosas tienen los padres. En cualquier caso, nuevas formas de interpretar y presentar la música siempre son bienvenidas si lo principal suena.

Decir Valladolid y pincho es un binomio tan frecuente como Valladolid- Semana Santa, y como estábamos en el Pilar tuvimos que dedicarnos al primero.

Caballeros del Traverso, un hermoso encuentro

La música siempre depara buenos momentos y a veces sorpresas maravillosas, tal ha sido acudir al VII Encuentro de los Caballeros del Traverso  primera Orden de Caballería del mundo dedicada a la Flauta que se declara: “Muy Real, Ilustre y Venerable”. Surgió en 2008, en un principio, como “lugar de encuentro entre flautistas españoles con unas características especiales que los hacía, a la sazón, diferentes al resto de sus compatriotas , que hacía tiempo no se veían y deseaban compartir unos momentos juntos, al menos, una vez al año” (tal como aparece en su página web).

Unos amigos nos habían hablado del gratísimo recuerdo que tenían del encuentro celebrado en 2013, así que  junto con ellos acudimos a Caleruega (Burgos) a finales de septiembre de este año. Allí fuimos recibidos por amigos comunes que nos esperaban en familia con una pitanza al más puro estilo castellano: morcillas a la brasa, chorizos guisados, oreja rebozada, embutidos  y dos gallos (de los de la casa) al chilindrón, regado con vino, también de los majuelos familiares (buenísimo) dejaron poco hueco para un flan de café, unas pastas y café con orujo de manzanilla (también elaborado por ellos).  Tras estas suculentas viandas con tan entrañable compañía, una inexcusable siesta en condiciones y listos para escuchar música.

La palabra “traverso”, de origen italiano, se refiere a la flauta travesera. Los Caballeros del Traverso son magníficos profesionales de este instrumento y sus integrantes pertenecen a grandes orquestas, son  profesores en conservatorios y también reputados solistas. Se caracterizan además por ser gente dicharachera, campechana, amiga de sus amigos y abierta a quien se acerca, compartiendo mesa y gozando con sus ilustres invitados al encuentro.

La tarde otoñal del sábado los “Ilustres Invitados de la Orden” ofrecieron un concierto en un repleto recibidor del ayuntamiento: se trataba de dos formaciones con la flauta travesera como protagonista principal, la primera de flamenco con Oscar de Manuel (flauta travesera) y Ricardo Bustamante (guitarra flamenca) interpretando distintos palos y, tanto el soplado en la flauta (algo mágico) como los dedos en la guitarra, nos dejaron atónitos, otro mundo del flamenco. La siguiente formación, podríamos decir “muy venezolana y universal” con Omar Acosta (flautas traveseras), Carlos Franco (percusión) y Nuria Cazorla (“bailaora”), nos pasearon por un mundo de sensaciones intimistas, espirituales, con trazo fresco y enérgico. La ovación cerrada de los asistentes con los dos grupos fue constante hasta el final.

Todo este acontecimiento lo organizó un pequeño grupo de vecinos con admirable devoción y trabajo, resueltos a conseguir que los “Caballeros, Ilustres Invitados y allegados” tuvieran un espacio adecuado para los conciertos, focos, sonorización, escenario, etc. Para la “pitanza” posterior son los que se ocuparon de la compra, cocinaron y sirvieron las mesas con primor y alegría. La cena preparada en parrillas con buenas brasas, un tortillón de patatas de 60 huevos y vino de la Ribera del Duero en la sala del Hogar del Jubilado, apañada para la ocasión, colmaron las necesidades tras el primer concierto.

El domingo aprovechamos para otear Caleruega y su entorno desde la pequeña colina horadada de antiguas bodegas; su cima ofrece un amplio paisaje en el que destaca el Palacio de los Guzmanes (Monasterio Dominico) cuna de Santo Domingo de Guzmán.

Más pequeño y colindante al palacio está el Monasterio de las MM Dominicas al que bajamos para escuchar en su iglesia el segundo concierto, el de todos los Caballeros del Traverso. El primer impacto, 17 flautistas delante del altar interpretando la Obertura de “La Flauta Mágica” de W.A. Mozart. Desde una “piccolo” hasta dos flautas contrabajo, había todo tipo de traveseras, sopranos, bajos, contraltos; y ante semejante grupo de grandes profesionales perfectamente conjuntados solo se puede gozar que es lo que hicimos.

Seguimos con obras d Schikardt, Haydn, Correte, Devienne, Vivaldi y Bodin de Boismortier, en distintas formaciones (dúos, tríos, cuartetos y quintetos a veces con clave) para finalizar con una propina española, el pasodoble “El Carrasco”, arreglado para conjunto de flautas, de nuevo las diecisiete del comienzo, y compuesto por José Sotorres Taléns, padre de uno de los caballeros. El público, conteniendo el baile, movía sus cabezas al compás ¡Magníficos!

Posteriormente, la comida de lechazo asado con ensalada y tartas de las monjas fue el broche de oro al encuentro. Luego aprovechamos para invitar a los caballeros a que en el futuro se reúnan en Sigüenza y, en principio, les gusto la idea, si un día lo logramos veréis qué maravilla.

Los Caballeros del Traverso no cobran por estos conciertos, su espíritu es el reencuentro y, cómo no, disfrutar de una buena mesa.

En esta ocasión los Caballeros presentes eran: Claudi Arimany (Gran Maestre), Juan Jesús Silguero, José Sotorres, Horacio Parravicini, Salvador Espasa, Antonio Nuez, Jaime Salas, Fernando Gómez, Alan Weiss, todos flautistas y Diego Crespo clavicembalista. Los invitados de honor: Stefano Parrino y Miguel Meireles (flautistas). Además de otra mención de honor para el profesor que con sus alumnos hicieron un largo viaje desde Ibiza para formar parte de este prestigioso encuentro. Gracias a todos

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