Coro de nueva formación en Sigüenza

Un coro de nueva formación busca personas que quieran cantar en un coro independiente. Los ensayos serán los martes por la tarde, el coro es de adultos y a cuatro voces. Se necesitan sobre todo hombres (tenores y bajos). El grupo ya tiene director y local de ensayo.

Se aportará una cantidad dependiendo del número de integrantes para pagar al director. El coro de momento no tiene todavía denominación. Los interesados pueden contactar llamando al teléfono 659 403 173

Se citará en un martes para que los integrantes se conozcan, la cita será en este mes de octubre, probablemente el día 28.

Concierto de Ensemble 4/4 "Historias de la divino, de lo humano y lo mundano"

En esta ocasión, a las voces se sumaba la escenificación, y nos trasladaban a los momentos descritos en cada pieza. El programa de mano, con detalle y esmero, recogía las letras de los madrigales, traducidas cuando se trataba de obras en inglés, francés o italiano.

El grupo formado por 7 miembros (faltaba un bajo), bien empastado y con tanta complicidad entre ellos, trasmitió con fuerza, expresividad y magnetismo, logrando que todos abriéramos nuestros sentidos para dejarnos inundar de su música, gran parte “a capella” y tres piezas acompañadas por guitarra y percusión.

El programa propuesto era muy exigente para las voces, difícil por los fraseos, afinación, puesta en escena, solo podemos decir que el grupo se puso el listón muy alto, bueno, pues no mostraron ninguna duda, por el contrario, se fueron creciendo con cada pieza.

Próximos al final nos ofrecieron su versión de “Ay linda amiga” que fue un auténtico y clamoroso adiós a la amada, dulcemente llevado por la guitarra, la percusión y las voces.

La última pieza carnavalesca de Juan del Encina “Oy comamos y bebamos”, fue la traca final y solo nos faltó cantar con ellos, invitados por su complicidad con el público que, aplaudiendo sin movernos de los asientos obligó al grupo a presentarse en escena para regalarnos otros dos bises.

Felicito al grupo por sus voces, su buen hacer, su esfuerzo escenificando, entusiasmo, convicción que trasmite y llega al público. También a los músicos acompañantes con guitarra y percusión, ajustados en todo momento a las voces y, por supuesto, a su director Javier Ruiz-Morote por presentar estas escenas tan hermosas con tan pocos medios.

Hasta ahora me he ceñido a la música pero debo decir algo sobre la organización. El público acudimos, en general, a la llamada de un concierto, por tanto vamos a escuchar música; una breve reseña inicial, corta y prevista para hablar de la “Asociación Amigos de la Iglesia de Santiago”, sus fines y su proyecto lo considero correcto, siempre que no se omita la presentación adecuada de los músicos, que es a lo que vamos.

VIII edición del festival “Música en Verano” y “Masterclass”

Durante la primera semana de agosto, como ya es habitual en nuestra ciudad, sonaron por todos los rincones de Sigüenza los violines y los pianos. Eran los participantes de las clases magistrales organizadas por la Asociación Cultural Bell’Arte Europa ICS que a lo largo de esos días se perfeccionaban bajo guía de los profesores provenientes de Rusia, Polonia, Italia y España.

Los alumnos, muchos de ellos acompañados por sus familiares, vinieron para este encuentro musical desde todas las comunidades españolas y también desde Alemania o Rusia. Un número de personas que oscilaba entre los sesenta y cien, dependiendo del día, que pasaron la semana en Sigüenza unidos por la música clásica.

Junto con esas clases se celebraba la octava edición del Festival “Música en Verano”, cinco conciertos, a cargo de los artistas invitados, profesores y los mismos alumnos de las “Masterclass”.

La semana se inauguró el día 2 de agosto con el concierto del chelista José Enrique Bouché y el pianista Brenno Ambrosini que interpretaron sonatas de L.van Beethoven y B. Romberg. El segundo concierto, 4 de agosto, a cargo de los profesores de las clases magistrales (Aleksander Ostrovski, Karolina Michalska, Brenno Ambrosini, Bernadetta Raatz y José Enrique Bouché en calidad de artista invitado) estaba compuesto por un variado repertorio para violín y piano y para trío.  El martes día 5 se abrieron las puertas de la Catedral para un magnífico concierto de órgano, a cargo de Román Perucki, un concertista de reconocido prestigio procedente de Polonia y Rusia. La primera parte del concierto ofrecía músicas de la época del barroco y se interpretó en el órgano recién construido. Para la segunda parte el organista se sentó frente al órgano romántico y allí interpretó obras más modernas y contemporáneas. Los últimos dos conciertos, viernes 8 y sábado 9 de agosto fueron a cargo de los alumnos de las clases magistrales. Escuchamos a los alumnos desde los 8 hasta los 24 años de edad, interpretando piezas solos y en conjunto.

Tras el último concierto la Consejala de Cultura Sonsoles Arcones junto con los profesores entregó los diplomas de participación a estos jóvenes futuros profesionales de la música.

Mi verano musical

Son muchos los conciertos habidos en Sigüenza en julio y agosto a los que hubiera acudido con gusto y de los que algo habría escrito seguramente, pero al no estar en la ciudad me he acoplado a lo que me venía al paso. En verano la música siempre nos acompaña, de manera que uno puede encontrar gran variedad de programación por toda la geografía.

Dentro de un ciclo de Música Antigua organizado por El Cabildo Catedralicio de Zamora pude escuchar al magnífico laudista Paul O’Dette en el trascoro de la catedral adecuadamente preparado para el evento. El aforo completo (unas 150 personas sentadas) embelesados en dicho entorno, gozamos con su interpretación de piezas escogidas de J.S. Bach. Bajo el nombre de “DOMOMUSICAL” el Cabildo ofrece cada concierto en un espacio diferente dentro de los muros de la catedral y se pueden reservar las entradas por internet en su página domomusical.es.

También he tenido la suerte de escuchar los conciertos programados en el IV Festival Internacional de Música de Piantón (en la foto), que tiene la singularidad de celebrarse en este pequeñísimo pueblo pedanía de Vegadeo (Asturias), vamos, algo así como si se celebrase en Pozancos, por poner un ejemplo. El empeño de unas pocas personas y el entusiasmo de sus habitantes logran reunir durante una semana a jóvenes intérpretes de entre 12 y 25 años; los acogen los propios vecinos en sus casas, las comidas se las da el restaurante de allí (Casa Jano) y tras las mañanas de trabajo ofrecen por las tardes conciertos en la plaza o en el interior de la modesta iglesia, cuando llueve. Los organizadores buscan también intérpretes que sean hermanos para tocar juntos, como en el caso del concierto que escuche de un chelista de 15 años con su hermana violinista de 13, tocando con apreciable gusto y destreza. Resultaron cuatro tardes deliciosas. Disponen de su página en facebook “Piantón 2014, Festival Internacional de Música”.

Otra oportunidad se presentó en el parque de Castropol (Asturias) con “Un Cuento Musical al Aire Libre”, experiencia en la que niños y mayores participamos con la narración del famoso cuento “Garbancito” acompañado con música en directo; al término, entramos en el teatro del casino donde el dúo “Contrastes Barrocos”, conjunto formado por viola de gamba y tiorba,  interpretaron  obras de autores del siglo XVI y XVII demostrando cómo se pueden acoplar ambos instrumentos. El sonido fluyó suavemente entre las paredes del recoleto teatro decimonónico, con sus pinturas alegóricas en el techo, sus cortinones y sus ventanales al parque.

 Pero el folklore tiene gran fuerza, y en verano podemos toparnos con multitud de conciertos, así me ocurrió con Luis Pedraza en Cogeces del Monte (Valladolid), pueblo cercano a Peñafiel, donde en su auditorio municipal multiuso recibimos una interesante clase-concierto con instrumentos populares de las distintas comarcas de Zamora para acompañar al canto. Este folklorista zamorano es profesor, divulgador y multi-instrumentista, y me recordó mucho a nuestra estimada Vanesa Muela.

Ahora, ya de vuelta en Sigüenza, me esperan atractivas ofertas para terminar el verano.

Trio de color

Con tan sugerente nombre se inauguró el pasado 26 de julio la exposición de pintura de la familia Santos. Visitar en verano una muestra de Fermín, Raúl o Antonio, es un viaje a épocas pasadas en las que Sigüenza se empapaba de sus óleos. No concibo la historia reciente de nuestra ciudad sin el arte de los Santos.

La Ermita de San Roque ha tenido el privilegio de recoger esta pirueta en el calendario y el visitante ha podido reencontrarse con unos lienzos que aunque atesoran la revalorización del tiempo, conservan la espontaneidad y creatividad de sus autores. Me sigue cautivando la evolución pictórica de Fermín Santos. Del costumbrismo clásico a un tenebrismo de claras influencias goyescas (paradójicamente, el de Fuendetodos sigue siendo uno de nuestros artistas más modernos). El jerarca de esta saga trasciende lo puntual, una determinada obra, y no puede entenderse su calidad si no es contemplando su diversidad y evolución pictóricas.

Raúl Santos me enseñó la facilidad con la que se puede deslizar un pincel sobre la tela. Y he de reconocer que conservo una debilidad por este gran artista tal vez basada en su frescura, en su trazo desenfadado y espontáneo. Guardo en el recuerdo la facilidad con la que bocetaba y ejecutaba un cuadro. Sus pinceladas eran definitivas y el uso de los colores, al fin y al cabo de la luz y/o su ausencia, era materialización directa de lo que veían sus ojos. O su imaginación. Así de fácil, así de complicado.

Creo que Antonio Viana buscó desde el principio su personalidad propia, no es casual el uso artístico de su segundo apellido. Y tal vez fue el más atrevido en la utilización de nuevas técnicas a veces no bien ni justamente reconocidas. Es complicado en una saga de artistas como los Santos salirse del patrón. No en vano, juntos han creado Escuela, con mayúscula.

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