Por amor al arte. Siguenz(A)rte

Una noche mágica, sorprendente, demostrativa de muchas cosas, y en definitiva inolvidable, la que vivimos en el patio (corral lo llaman Nines y Diego) de “El Albergue de Sigüenza” en la calle Mayor. Las medidas de seguridad, comenzaban por la toma de temperatura para entrar, la higiene de manos, la distancia entre sillas (excepto para parejas o familia) y la mascarilla para llegar a veces a no saber quién era quien, fueron escrupulosamente respetadas. Ello no fue óbice para vivir un entrañable concierto, donde la asociación Sigüenz(A)rte ha cosechado un gran éxito de organización, de proyecto musical y de realización. La fiel peña de seguidores no somos nada frente a los maravillosos músicos que altruistamente (como destacó Mari Hernando) acudieron a la cita. Los anfitriones de la casa, Nines y Diego, atendieron a cada detalle. El equipo de sonido y la sonorización a cargo de Fernando Álvarez (el multiartista) resultó impecable.

Mari Hernando.

El esfuerzo de Mari, auténtica estrella de la noche, y su capacidad para versionar cualquier tipo de música dando su toque personal, nos llevó a disfrutar muchas piezas, algunas complicadas al ser acompañada solamente por el saxo, o el contrabajo. Comenzar la anochecida en el patio lleno de hiedra con la “Orquestina de la abuela Pina” (hermanos Ramos) y sus piezas de antaño nos pusieron en marcha con un fox. Carlos Blasco fue invitado a acompañar con las congas “Maracaibo”, un danzón con rumba, y Mª Eugenia Santos subió a cantar “La chica del 17”. Como se dice ahora: “de lo más vintage”. Seguimos con música popular castellana con Mª Eugenia (voz) y con Cristina Zagaleja (pandereta). Mari se unió a ellas para hacer dos canciones y en un cambio de rumbo saltamos a “Alfonsina y el mar” con el gran Pascual Piqueras al piano (esta vez no hubo trompeta) y Mari cantando. Ellos dos, de nuevo con C. Blasco a las congas, también interpretaron “Cómo fue”, una delicia. Y, para despedida, Pascual, aprovechando la presencia del gran saxofonista Ariel Bringuez, nos presentó una obra que ha concebido durante el confinamiento, solo escuchamos la tercera parte que tiene aire flamenco, y promete ser una maravilla cuando la oigamos completa. Otro salto para escuchar piezas de Luís Eduardo Aute (triste pérdida): “Las cuatro y diez” y “La belleza” ambas con Fernando Álvarez al piano y Mari en la voz, bueno, también cantó un trocito Fernando.

La Orquestina de la abuela Pina.

Mª Eugenia Santos (voz) y Cristina Zagaleja (pandereta)

Un grupo muy habitual de parranda son Nacho Amo, Santos Moreno (Santi) y Mari, guitarrico, guitarra y voz; rememoraron cuatro piezas: “El día que se hizo tarde”, “Hace tiempo”, “La llorona” y terminaron con una jota aragonesa unida a una navarra, nada se les puso por delante. Pidió entonces Mari un aplauso para sus “gemelos” y los relevó por Ariel Bringuez que según sus propias palabras: ¡Qué onda con la ministra!, es que tiene poderes y si te dice ven, acudes. La interpretación de “Verdad amarga” de Consuelo Vázquez y recogida en el disco Nostalgia Cubana de Ariel, incluyó en esta ocasión la voz de Mari mientras Ariel desdibujaba y recomponía la melodía, seguro que para ella fue un gran reto hermosamente superado.

Pascual Piqueras y Mari Hernando.

Pascual Piqueras y Daniel Bringuez.

Tras un pequeño descanso llegó el final con el más difícil todavía, algunos músicos que no pudieron acudir a la cita enviaron su grabación en vídeo para que Mari cantara con ellos, así, proyectado sobre una fachada de la casa, Gastón Joya (contrabajista cubano) interpretó “Quizás” y “La tarde” para que Mari lo hiciera en directo, muy bien. El cierre fue el vídeo de José Negroni (pianista portorriqueño) donde interpretaba su versión de “Bésame mucho” y que Mari prefirió escuchar. Al término, José, en unas calurosas palabras, elogió la importancia del arte en general y de la música en particular como se ha puesto de manifiesto en este periodo de encierro. No se puede pedir más, Mari embelesó con su voz, su simpatía, su risa y sus interpretaciones, en esta ocasión a favor de la asociación en la que ella misma trabaja tan activa y resueltamente.

Fernando Álvarez.

Nacho Amo, Mari Hernando y Santos Moreno.

Gracias a todos los músicos, gracias a la asociación, gracias a “El albergue de Sigüenza” y gracias a Mari por seguir elevando el listón de la música y el buen hacer.

El albergue de Sigüenza

01 de agosto de 2020

 


Simant Duo en el XIV Festival Música en Verano de Bell'Arte en Sigüenza

Tras un largo paréntesis, la programación de Bell’Arte volvió a aparecer para presentar a un magnífico duo. En principio estaba programado un concierto de CelloMagics que no pudo ser y gracias a estos dos jóvenes, pero estupendos músicos, pudimos disfrutar de un primer concierto, eso sí, con aforo limitado y las medidas preventivas exigidas.

Antonio Morant (piano) al que ya conocemos por la relación desde sus primeros años de formación con Brenno Ambrosini y Bell’Arte, mostró su faceta de acompañante de lujo al piano por su delicadeza en el segundo plano y su maestría protagonista según requerimiento del arreglo. De otro lado sus interpretaciones (piano solo) en un nocturno y un vals de Chopin fueron deliciosas. Rubén Simeó (trompeta), al que no conocía, es un regalo para los oídos, a su virtuosismo interpretativo suma el maravilloso sonido que saca de su instrumento. El conjunto de ambos artistas son versiones deliciosas de música de todo tipo, sin encasillamientos. El recorrido del programa nos llevó desde las estupendas dinámicas y limpieza de sonido en “Serenade” de F. Schubert a la rotundidad en “La Virgen de la Macarena” de Ch. Kofe. Entre ambas escuchamos, “El vuelo del moscardón”, “Lela” preciosa versión, “Granada” de A. Lara con gran dominio, “Carnaval de Venecia” de auténtico virtuosismo superando todas las dificultades del paso de sonidos graves a agudos a gran velocidad en la trompeta. “Concierto para una sola voz” y “My way” fueron también versiones estupendas, las únicas incluidas en el disco que han grabado el pasado diciembre y que ya está alcanzando merecido reconocimiento en los medios. Impresiona escuchar a este gran trompeta siempre afinadísimo y limpio en las notas, pero también verlo tocar sin esfuerzo aparente, como quien no hace nada, su dominio del aire y los labios es absoluto, algo realmente difícil en los instrumentos de viento. Con una gran ovación terminó el concierto que ha dejado huella indudable en los asistentes.

Aprovecho para solicitar para el Pósito, tras haber cumplido con creces más de diez años de exhaustiva utilización, una reparación del suelo de su escenario, un telón que funcione, una ampliación de la escena, unas luces que no martiricen al público y un repaso general de butacas.

SIMANT DUO

Rubén Simeó (trompeta) y Antonio Morant (piano)

XIV Festival Música en Verano. Bell’Arte

25 de julio de 2020. El Pósito.

 

Brotes verdes musicales

En la mañana soleada del domingo 21 de junio, tuvo lugar un hermoso “pasacalles”, a cargo de la Banda de Sigüenza, que recorrió la ciudad desde la Plaza Mayor hasta la Alameda pasando por las calles Guadalajara, Humilladero, Alfonso VI, Vicente Moñux y Parque de Sta. Librada. Con ocho piezas se acabó el silencio musical impuesto por las medidas contra el bichito que nos acompaña. Ni el confinamiento logró detener los ensayos de sus músicos que por medio de internet, con su directora al frente, siguieron preparándose para las posibles actuaciones. Volver a escuchar música en directo por las calles seguntinas fue un renacer para los oídos tras la silenciosa pausa de estos meses. Cumpliendo estrictamente con la normativa (mascarillas y distancias) resultó curioso ver a los percusionistas embozados e intentar saber quién era quién. Los instrumentos de viento, suficientemente alejados, se desprendían del protector para tocar cada pieza.

La Banda de Música en la Alameda con los concejales.

Este ha sido el primero de los eventos que se seguirán ofreciendo durante el verano por parte de la banda que son patrocinados por el ayuntamiento. Tras este primer brote, tenemos noticias de que la actividad musical vuelve a nuestra ciudad; así, Bell’Arte organiza, como cada año, los cursos de verano a finales del mes de julio donde tendremos concierto de profesores y alumnos. El tradicional encuentro de violonchelos “Cellomagics” también está preparado. Seguro que surgirán más cosas, y manteniendo ciertas medidas, podremos disfrutar de música en directo aunque este año nos quedemos sin Jornadas Medievales ni Fiestas patronales.

La música sigue acompañándonos, solo habrá que tener ciertos cuidados por parte de todos, músicos y público. Salud y música.

Sajor.

Fotografías: Beatriz Latorre

Representación del grupo de teatro Sigüenza y Punto

 
El sábado 18 de julio en dos sesiones, con todo higienicamente controlado, se representó WESTERN Y PUNTO, del grupo Asociación Teatro en Sigüeza y Punto. En su octavo montaje, con la excusa de los estereotipos de los western, sus  componentes aprovecharon para dar rienda suelta a sus creaciones, individuales y en grupo. Así nos encontramos con las chicas del saloon, el banco que asaltan "la buena, el guapo y la chunga", los indios "navajos y cucharos", el cazarecompensas, el cherif, el periodista, etc.
 
 
Como siempre, con escasos pero ingeniosos medios, disfrutamos de una noche fresquita al aire libre en el "Albergue Ciudad del Doncel" de Sigüenza. El cierre fue una balada cantando todos los componentes las singularidades del territorio entre el río Dulce y el Salado. Fernando Álvarez, con su habitual buen hacer, se encargó de  la dirección, también del control sonido y las luces, realzando así la puesta en escena. Enhorabuena a todos sus componentes que siempre se lo pasan y hacen pasar tan bien.
 
 

Un viaje musical en el confinamiento

Son unos cuantos conciertos los que nos hemos perdido en estos meses y no os voy a contar nada que no he escuchado, incluso puede que ya no se programen hasta dentro de bastante tiempo. Este encierro cada uno lo habrá pasado como buenamente haya podido, yo, como otros, he aprovechado para ponerme como tarea hacer cosas pendientes, de esas que siempre te acusan y parece que te dicen: ¡a ver cuándo te pones con…! pues llegó el momento y las he hecho (no todas, claro). Luego, para entretenimiento y compañía, los libros y la música han sido con diferencia la puerta de escape. La ausencia de ruidos ha resultado maravillosa. También ha sido tiempo de reflexión, creo que hemos dado su importancia a los profesionales que realmente la tienen. Me refiero a los trabajadores de la sanidad, la enseñanza, la limpieza, el transporte, la UME, la seguridad y vigilancia, las organizaciones no gubernamentales, y alguno que me dejo; toda esa gente que se ha reinventado para hacer frente a la pandemia aportando soluciones, para todos ellos mi aplauso; también, como no, para las iniciativas particulares como la de la Peña Seguntina del Atlético de Madrid con su colecta y logro de elementos protectores cuando no había nada de ello en residencias, ambulatorio y policía (¡ole y ole!). En cuanto a las cosas importantes, en lo personal, las que han mitigado mis miedos durante el autosecuestro responsable, han sido tocar un instrumento, escuchar música y leer, esto, junto con los sueños nocturnos, me ha servido para digerir la bomba informativa diaria sin quedar tocado (creo). ¡Qué importante ha sido la cultura e internet en estos días! Gracias a ello, a mí que siempre me ha gustado la radio con todas sus variantes, Nacional, Clásica, 3, etc, ahora con el invento de “a la carta” de RTVE, hasta he visto televisión: series, documentales, informativos, cine, clases de inglés, etc. Y una grata sorpresa: rebuscando en sus archivos me he topado con una serie radiofónica que escuché antes de los 90 del pasado siglo en “Los clásicos de radio clásica”. Y es que cuando algo está bien hecho perdura. El título de la serie era “Memorias de Charles Burney” y fue preparada por Luis Carlos Gago en traducción que el mismo realizó del inglés, eligiendo muy bien la música para acompañar los relatos de Burney en primera persona. Le puso voz el magnífico doblador José María del Rio. Vamos, una joya todavía a disposición del que quiera:
https://www.rtve.es/alacarta/audios/los-clasicos-de-radio-clasica/

La única pena es que no están los 52 capítulos, faltan algunos. Se los reclamé al Defensor del espectador y radioescucha de RTVE D. Ángel Nodal, quien muy amablemente me contestó, pero deduzco que no lo harán. Enredando por ver si estaban traducidas y publicadas las memorias o el libro en que se basan, encontré una edición del 2014 preparada por Ramón Andrés (no por Gago) y me faltó tiempo para pedírselo a nuestra librería Rayuela; ya lo tengo, lo voy devorando y me gusta tanto como la serie. La música y la literatura se fusionan maravillosamente en este curioso libro de viajes. Viaje musical por Francia e Italia en el siglo XVIII.

Vale, os digo quien era Charles Burney: este señor, nacido en 1726 en Inglaterra, fue un músico que se ganó la vida enseñando música y tocando el órgano en la iglesia, era historiador y musicólogo; cambiando de residencia por motivos de trabajo o salud también estuvo un tiempo en Paris. Siempre tuvo alumnos de música y compuso diversas obras; por las noches se entregaba a la literatura, siendo muy apreciados sus escritos y siendo más conocido por ellos que por sus composiciones. Tenía en su cabeza la idea de que faltaban libros sobre la música, su procedencia, las corrientes, los compositores, los instrumentos y escribió La Historia General de la Música gracias a su gran biblioteca musical. También le preocupaba la música que se hacía en Europa y decidió llevar a cabo dos viajes, uno por Francia e Italia y otro por los países alemanes y países bajos. Se lo pagó de su bolsillo. Obtuvo cartas de presentación por medio de sus amistades, gracias a las cuales accedió a los sitios más importantes y contactó con personajes relevantes. Conciertos, representaciones teatrales, museos, academias, conservatorios y editoriales de libros y música; todo o casi todo fue recorrido, escuchado, contactado y anotado por este inquieto viajero. Esa recopilación le convirtió en un magnífico escritor de viajes bien documentados haciendo una impresionante radiografía musical de aquella época (1770). Para sufragar los gastos de la publicación de sus libros recurría a eso que hoy conocemos como micromecenazgo o crowfunding (no era el único), consiguiendo suficientes suscriptores con el compromiso de que si no alcanzaba la cantidad total el proyecto se cancelaba y se devolvía el dinero a cada uno. Impresiona ver lo que le dio de sí la vida sin luz eléctrica. Acabo y digo que esta sorpresa me la ha deparado el encierro, que aun la disfruto y que ya salgo al campo, que este año se ha engalanado tras las lluvias para recibirnos en nuestras salidas.

Es la primera vez en nuestras vidas que nos hemos recluido a petición del gobierno para evitar la propagación de un virus desconocido. Los medios y redes, al no saber realmente nada de nada, han fantaseado y mentido a placer, hasta el hartazgo. Ahora que vamos saliendo de los escondrijos que han sido nuestras casas, nos reencontramos a distancia enmascarados y nos alegra ver que amigos y conocidos están bien; sin embargo, más que el bicho, que también, me preocupa la polarización política que se ha producido de forma exponencial en estos dos meses, auténticos excesos verbales y de todo tipo que están contagiando más que el virus, relajémonos por favor, la vida sigue aunque no para todos. Salud y música.

Back to Top