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El Día Internacional de los Archivos en Sigüenza

Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Archivos, el 7 de junio organizamos una Jornada de puertas abiertas para mostrar el patrimonio documental que conserva el Archivo Histórico Municipal, ubicado en la Casa del Doncel.

Los primeros vestigios de la Historia de Sigüenza conservados en el archivo se remontan a la época medieval. Tiempos convulsos, donde los monarcas castellanos concedían privilegios a los súbditos por la colaboración prestada durante la guerra, escritos sobre grandes lienzos de pergamino, que llaman la atención por su formato y color. Más sencillas son las cartas y cédulas en papel emitidas por la cancillería austera y regia de Isabel y Fernando, la de Doña Juana y su hijo Carlos, el emperador, con mandatos dirigidos al concejo de Sigüenza. A partir del siglo XV la creación de archivos y la obligatoriedad de guardar los documentos como prestigio social y garantía de los derechos y deberes de los ciudadanos, facilita su custodia, conservación y transmisión intergeneracional. Gracias a aquella medida hoy podemos disfrutar de un importante legado documental, sobre el que se ha ido construyendo a lo largo de los siglos la identidad de Sigüenza.

La serie documental más importante que conservamos está formada por los Libros de actas de sesiones, desde 1510 hasta nuestros días, con alguna laguna documental consecuencia lógica de los avatares de la historia. Algunos libros destacan por sus encuadernaciones en cuero repujado al estilo mudéjar del siglo XVI. En su interior encontramos desde la organización de la actividad administrativa con los nombramientos de cargos municipales, hasta la huella de la vida cotidiana materializada en solicitudes de licencias para construir viviendas, traída de aguas, control de mercados y ferias, la organización de las fiestas, instancias acreditando necesidad o méritos para desempeñar un oficio, peticiones de aguinaldo navideño y rogativas para que llueva en épocas de sequía o para evitar el azote de las epidemias.

Acercarse a la realidad del archivo, conocer de cerca los documentos que constituyen la memoria individual y colectiva y el papel que los archivos desempeñan en nuestra sociedad, custodiando las decisiones y actuaciones de la administración, garantizando los derechos de los ciudadanos para mejorar su calidad de vida, son los principales objetivos de esta celebración, instituida en 2007 por el  Consejo Internacional de Archivos, bajo los auspicios de la UNESCO, que este año se ha celebrado con el lema “Diseñar los Archivos en el siglo XXI”, con un amplio programa de actividades que incluían una exposición virtual, realizada con los documentos aportados por los archivos de diferente titularidad que conforman la red archivística regional.

Este año, el tema elegido fue “1939. 80 años del fin de una guerra. La Guerra Civil en los Archivos de Castilla–La Mancha”.

Un total de 16 archivos municipales de Castilla–La Mancha, nos sumamos a la conmemoración, con diversas actividades: vistas guiadas, exposiciones, conferencias y la cesión de dos documentos para la exposición virtual. Sigüenza participó con uno del propio Archivo y otro de Villacorza, dando así por primera vez protagonismo en el exterior, a los archivos de  los núcleos incorporados que se custodian en el Archivo Municipal de Sigüenza.  

Los documentos seleccionados trataban sobre las consecuencias que la Guerra Civil tuvo en la población. El documento escogido del Archivo Municipal de Sigüenza, abordaba el tema de la tuberculosis, enfermedad social que se propagó entre la población a causa del hambre y la  falta de higiene, poniendo en peligro la salud de los españoles y aumentando la tasa de mortalidad. Combatirla fue una de las principales tareas sanitarias acometidas tras el final de la contienda. A tal fin, se creó en Sigüenza la  Delegación Local del Patronato de la Lucha Antituberculosa.

La escasez de alimentos y la penuria económica fueron la base de la campaña de Auxilio social, conocida como el Día del plato único y el Día sin postre, que hemos seleccionado del Archivo de Villacorza. Una medida de solidaridad y austeridad que tuvo como objetivo recaudar fondos para ayuda a los más necesitados. Un día a la semana, se obligaba a las familias a eliminar del menú el segundo plato y postre, entregando su equivalente en dinero como  donativo social.

La exposición puede verse en este enlace:
https://cultura.castillalamancha.es/archivos/exposiciones-virtuales/1939-80-anos-del-fin-de-una-guerra-la-guerra-civil-espanola-en-los-archivos-de-castilla-la-mancha

Amparo Donderis Guastavino
Archivera Municipal de Sigüenza

Sigüenza acogió el XI Encuentro Provincial de Bandas de Música de Guadalajara

Organizado por la Federación Provincial de Bandas de Música de Guadalajara (Feproban), este año le correspondió a Sigüenza acoger el encuentro anual que realizan las agrupaciones incluidas. En la jornada, patrocinada por el Ayuntamiento de Sigüenza y la Diputación de Guadalajara, también han colaborado el Colegio Episcopal Sagrada Familia y la Catedral.

Pasacalle de las Bandas de Sigüenza y Alovera.

Más de un centenar de músicos, procedentes de las localidades de Brihuega, Cifuentes, Alovera, Jadraque, El Casar y Sigüenza, se unieron en una jornada de convivencia y ensayos desde primera hora de la mañana del domingo. Después de los ensayos, de una comida de fraternidad en el Parque de La Alameda y del visionado de una película en el Auditorio de El Pósito, los músicos salieron en pasacalles desde El Centro El Torreón hasta la Plaza Mayor donde fueron recibidas por las autoridades municipales.

Pasacalles de la Banda de Brihuega.

A su llegada a la Plaza Mayor, quedaron organizados en los mismos dos grandes bloques, a izquierda y derecha del ágora. Sobre la escalinata del Ayuntamiento, estaba la alcaldesa de la ciudad de Sigüenza, María Jesús Merino, encabezando la delegación municipal, y también las autoridades visitantes, entre las que se encontraban munícipes de las localidades que enviaron músicos al encuentro, y el alcalde de Brihuega, Luis Manuel Viejo.

Las Bandas en la Plaza Mayor.

Correspondió a la alcaldesa de Sigüenza dar la bienvenida. “Es un verdadero placer encontrar las calles de Sigüenza llenas de gente, un domingo, cuando, por desgracia, esto es algo cada vez más difícil en la España rural”. Merino se refería a continuación a que ese será uno de los ejes de su acción de gobierno. “Vamos a trabajar para conseguir que las calles mantengan su actividad, todos los días del año”, dijo, en una declaración de intenciones, para terminar mostrando el “apoyo incondicional” a la Banda de Música de Sigüenza. La concejala de Cultura, Ana Blasco, dirigió la imposición de las distinciones, acreditativas de la participación en el XI Encuentro a cada una de las Bandas de Música participantes, que llevaron a cabo los alcaldes y concejales que representaban a sus municipios.

Bienvenida de la alcaldesa de Sigfüenza.

A continuación los componentes de todas las bandas dieron un concierto en el Atrio de la Catedral bajo la dirección de Raquel Sánchez,, directora de la Banda de Cifuentes y de Elisa Gómez, directora de la Banda de Sigüenza. Entre las piezas elegidas, muchos clásicos del pasodoble, pero también versiones para banda del pop español o de música de películas. Cerca de cuatrocientas personas llenaron el espacio del atrio de la Catedral a una hora en la que el calor daba ya un respiro. Se encargó de presentarlo Javier Bussons, trombón de la Banda de Música de Sigüenza.

Raquel Sánchez dirigiendo el concierto.

Elisa Gómez dirigiendo el concierto.

En la primera parte del repertorio, y bajo la dirección de Raquel Sánchez, interpretaron Que viva España (Arr Ginés Ramírez González), España cañí (P. Marquina), Camino de rosas (José Franco), El relicario (José Padilla, Arr. Fred M. Hubbell), Pop español (Manuel Castrejón Navarro) y los Los miserables (Arr. Michael Sweeney). Después de un descanso, en el que la concejala de Cultura, Ana Blasco, hizo entrega de un ramo de flores a la directora de la Banda de Brihuega, las bandas interpretaron Tercio de Quites (Rafael Taléns), Música maestro (Manuel Navarro Mollor), La vida es bella (Nicola Piovani, Arr. José J. Sánchez), Nel blu, di pinto di blu (D. Modugno, Arr. Donato Semeraro), The show must go on (Arr. Ted Parson) y Abba Gold (Arr. Ron Sebregts), bajo la dirección de Elisa Gómez. Fue la teniente alcalde del Ayuntamiento de Brihuega, Teresa Valdehita, quien se encargó de imponerle su correspondiente banda acreditativa.

Panorámica del concierto en el atrio de la catedral.

Ante los aplausos del público al término del concierto los músicos interpretaron como propina el tema Eloise de Tino Casal.

En estos enlaces se pueden descargar imágenes de video del evento.

https://we.tl/t-AfMbUNDzgX

https://we.tl/t-7XmFw1iMxL

Poema

Desde la atalaya de mi ventana. En la calle Travesaña Alta de Sigüenza.

Misa de Acción de Gracias del Año Jubilar en la Catedral de Sigüenza

Esta ha sido la tercera entrega que hemos recibido de los fondos musicales de los maestros de capilla de la catedral seguntina que está rescatando con gran afán y denuedo Patxi García Garmilla. En esta ocasión centrado en un solo maestro de capilla, Francisco Antonio Corral Escolano (1.820-1.886), escuchamos una misa cantada (de las más de veinte que tiene) durante la propia misa y dentro del marco del año jubilar. Cuesta trabajo imaginar cómo se apañarían en el siglo XIX para tener tanto músico, de otra forma se ceñirían a menos instrumentos y menos voces. Corral, maestro de capilla en la época de las desamortizaciones de Mendizábal y posteriormente de Madoz, seguramente se conformó con presupuestos restringidos del cabildo, en cualquier caso el público quedamos sobrecogidos por la calidad de la composición.

Solistas, coro y orquesta.

El coro y la orquesta sonaron de maravilla y los solistas, a las puertas del coro, alcanzaron bien a toda la catedral. Tras un Kyrie breve, un Gloria y un Credo extensos llenos de matices operísticos, la soprano Susana Zabaco ofreció el “Ave María” de Schubert acompañada al órgano por el canónigo Juan Antonio Marcos, que no por muy escuchado deja de ser bello. El Santus en juego de voces de solistas y coro, fue solemne. Y el Agnus Dei, dulce, con la rotunda voz del barítono José María González Estoquera, dejándola suspendida en un silencio prolongado para atacar todos juntos resultó muy hermoso. El tenor Patxi García Escamilla con menos protagonismo pero siempre presente y la contralto Carmen Ayastui de muy bella voz en solo y dúos con la soprano o el barítono fueron el broche del grupo de solistas. El Natum vidimus, una seguidilla del oficio de maitines de navidad del propio Corral (más parecido a una zarzuela) fue lo que escuchamos tras la comunión y en la despedida, mucha marcha con castañuelas y todo, cortísimo pero muy bonito.

Daniel Garay, Jesús de las Heras y Patxi García Garmilla.

El deán D. Jesús de las Heras mostró su gozo ante este fasto acontecimiento al recuperar una misa cantada proyectada en origen para la liturgia de la catedral y agradeció muy especialmente al director D. Daniel Garay y al tenor, geólogo, investigador, etc Patxi García Garmilla haciéndolos llegar hasta el altar para ofrecerles la medalla del año jubilar. Parece que este no habrá sido el último acto musical con maestros de capilla de Sigüenza y puede que el año que viene sigamos disfrutando. Gracias al director, a todos los músicos, al cabildo catedralicio y la Fundación Ciudad de Sigüenza.

De izquierda a derecha: Leonor, mujer de Patxi;  Antonio Manada; Gloria de las Heras, Patxi García Garmilla y Sonsoles Arcones.

Misa a 4 voces de Francisco A. Corral, Maestro de Capilla de la Catedral Coro Aula Boreal de Bilbao y Orquesta Pro-Arte de Madrid

22 de junio de 2019. Catedral de Sta. María. Sigüenza.

El Doncel imaginado

En un recoleto rincón del crucero de la catedral seguntina, asentado en el interior de una de las antiguas capillas absidales, resplandece el enterramiento de Martín Vázquez de Arce, el llamado Doncel de Sigüenza, noble caballero muerto en las guerras de Granada a la edad de veinticinco años. Bajo un gran arcosolio de medio punto, la hermosa escultura yacente, de traza gótica y armoniosos rasgos italianos, anuncio y promesa de las nuevas formas renacentistas, personifica a un joven del siglo XV, indolentemente reclinado, al modo de héroes y paladines, sobre una gavilla de laureles, cruzadas las piernas y en actitud de leer un libro sujeto por ambas manos. Cubre su cabeza con un sencillo capelo, lleva al pecho la cruz bermeja de Santiago y apoya los pies sobre un león, -emblema de infinitud- al que acaricia lloroso un pajecillo a medio sentar.

La corta existencia del elegante Doncel queda inmortalizada en piedra de alabastro, y sus ojos, que apenas se fijan en el abierto libro, -acaso un cancionero de viejos romances- vacilan entre el deseo de regresar al campo de batalla o en seguir meditando sobre sus afanes truncados. La enigmática mirada del caballero, acunada entre el ser y la nada, entre la certeza y la duda, brinda a los asombrados visitantes un sutil anhelo de eternidad cantado por escritores y poetas. Glosas, poemas, crónicas y alegorías, se entrelazan y confunden en sugerentes relatos que moldean el memorable y significativo mito del Doncel de Sigüenza. Nace, así, el Doncel imaginado. Sigamos alguna de sus huellas.

La afamada novelista coruñesa Emilia Pardo Bazán, una mujer vehemente en un mundo de hombres, al contemplar la pétrea estampa Doncel, una tarde de Viernes Santo de 1891, exclama: “Representa a un caballero mozo, veinticinco años de edad tenía cuando perdió la vida al filo del alfanje sarraceno, vestido con el airoso traje de los donceles de fines del siglo XV, cubierta la cabeza con veneciano bonete, bajo el cual, la melena recortada en la frente y flotando a ambos lados del rostro, encuadra el fino óvalo de la faz, de facciones nobles y expresivas. Recostado en posición tan natural como señoril, sostiene en las manos un libro, en el cual parece leer, apoyado el brazo izquierdo en la heroica almohada de sus laureles. Postura, talante, rostro y cuerpo, todo es gentil, delicado y soñador”. Embelesada por la magia del caballero santiaguista, la condesa escritora tiñe sus palabras de ternura y fervor: “Es una trova, unas notas de laúd, traducidas en piedra. La leyenda de la gloria, que narra el epitafio, de una vida tan breve, y el haz de laureles y la actitud más meditabunda que caballeresca, es de las que hacen resonar en el corazón desconocidos acordes musicales”. Tiempo después, en el mes de enero de 1925, Rafael Alberti, vibrante y apasionado poeta, compone un bellísimo soneto, dedicado a un agonizante Doncel, cuyos versos rezan dulcemente:

“Volviendo en una oscura madrugada

por la vereda inerte del otero,

vi la sombra de un joven caballero

junto al azarbe helado reclinada.

Una mano tenía ensangrentada

y al aire la melena sin sombrero.

¡Cuánta fatiga en el semblante fiero,

dulce y quebrado cómo el de su espada¡

Tan doliente, tan solo y mal herido,

¿adónde vas en esta noche llena

de carlancos, de viento y de gemido?

Yo vengo por tu sombra requerido

doncel de la romántica melena,

de voz sin timbre y corazón transido”.

Deliciosa sinfonía de rimas, colmada de aflicción y misterio, dedicadas al núbil guerrero. En una gélida y negra madrugada, desgarrado y malherido, el Doncel de Sigüenza, por apartada senda, regresa al solar de sus mayores. Alberti, atraído por la estela trágica del personaje, camina a su encuentro y le halla apoyado en una acequia, semejante al caz granadino donde le había sorprendido la fatal pelea. El poeta le pregunta por su destino. El Doncel no responde. No está. Acaba de morir. Es su sombra. Solo permanece su estatua y su leyenda.

El literato y periodista Rafael Sánchez Mazas, padre del acreditado ensayista Sánchez Ferlosio -fallecido recientemente- desgrana una romántica fábula donde recrea el cascabeleo del breve y juvenil enamoramiento de Martín Vázquez de Arce. Leamos despaciosamente: “Tu, Doncel de Sigüenza, paje del obispo, que es como decir cardenal. A los quince años juegas a la pelota con los otros donceles en el frontón que os brindan los muros catedrales. Hay una doncella, Melibea, mayor que tú, precoz aprendiz de Calixto. Es hermosa, rubia, de ojos de miel. Andas goloso de ella, es sobrina de un señor censor de la Inquisición, y ella saca de casa esos libros de prohibido amor que leéis en los jardines. Por ella eres, a los diecisiete años, un doncel hecho al itálico modo. Te preparas así para ser un día, en alabastro funerario, el mejor trasunto español de la escultura de Donatello”.

Por ella -afirma el prosista- “vistes esos birretes a la moda de Urbino o de Ferrara, esas calzas ajustadas, ese corto mantelo, esos guantes verdes y recamados. Por ella sales a cazar con halcón al puño y tonteas a la italiana por los cazaderos que rodean la ciudad de Sigüenza. Sales de mañana. El paso de tu corcel resuena en el silencio de la calle empinada. Sabes que ella ha salido a verte, sin ser vista, porque ha cesado el laúd que antes se oía tras su ventana. ¡Cómo te sientes en la Sigüenza del siglo XV, árbitro de la elegancia y príncipe de la juventud”!

De repente, todo se nubla. Los cielos se sacian de oscuros presagios. El apasionado Doncel, quebrado el corazón, cabalga a la conquista de moriscas tierras: “A la guerra vas, Doncel de Sigüenza –suspira Sánchez Mazas- diciendo adiós a los castillos de Guadalajara. Tú fuiste con el florido escuadrón de la caballería del Infantado. Y fuiste de los primeros, no sólo en lujo y gentileza, sino en sufrimiento y heroísmo. Un día, yendo a socorrer a unos caballeros de Jaén, en la acequia gorda de la vega de Granada, morías combatiendo cara al enemigo, en la acequia inundada por la acequia rota, con agua y lodo hasta el arzón”.

El fabuloso relato de Rafael Sánchez Mazas concluye en un canto de esperanza: En la capilla de los Arce, “el Doncel de Sigüenza espera las trompetas del juicio envuelto en su capa blanca de santiaguista, bien ceñida la espada, un libro de versos en la mano, y el codo, más que apoyado, hundido en una brazada de laureles”. La lectura es la cuna de los sueños.