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Museo Provincial del Traje Popular en Morón de Almazán

En menos de una hora, por distintas vías, podemos llegar desde Sigüenza a Morón de Almazán maravilloso pueblo soriano. Es una sorpresa encontrar esa plaza mayor renacentista con su Iglesia (menuda torre campanario, desde ahí se puede otear un inmenso horizonte), el Palacio de los Hurtado de Mendoza que hoy día acoge el Museo del Traje Popular Soriano, el Concejo o Casa Consistorial, el rollo, la  fuente y a los pies de todo ello el pueblo (menos de 200 habitantes). Solamente por ese entorno ya merece la pena una visita. Además venimos a visitar su museo, la muestra bianual que presentan en esta ocasión es con motivo del 150 aniversario de la muerte de los  hermanos Bécquer, Gustavo Adolfo (el poeta) y Valeriano (el pintor). Celebran su estancia en tierras sorianas; ellos registraron los usos y costumbres de sus gentes, bocetos y cuadros, y las sensaciones que les produjeron, con apuntes y literatura. La muestra resulta así un perfecto encaje con los trajes de la época allí expuestos.

Morón de Almazán. Plaza donde se encuentra el museo.

Por suerte, vivimos en un territorio precioso, lleno de magníficos paisajes naturales y maravillosos pueblos y ciudades. La tristemente famosa acuñación del término “España vaciada”, ciertamente lo está de habitantes, pero no de cultura y sorpresas. Afecta a nuestro territorio que es también el de nuestros vecinos segovianos, sorianos, conquenses y turolenses, no nos gustan las fronteras administrativas, estamos en una zona también llamada la “Laponia del sur” por su escasa demografía, pero confiamos en el futuro y a saber que nos deparará. Puede que, sin darnos cuenta, estemos encerrados entre ciertas fronteras, por ejemplo: la autovía A2 es un límite que sin darnos cuenta no rebasamos casi nunca, y al otro lado hay mucho por descubrir. Pues con Soria ocurre lo mismo, vivimos casi en la marca, a menos de 10 km de esta provincia; ¿qué nos diferencia?, nada, solo papeles y donde acudir para arreglarlos o para recibir asistencia; sin embargo el territorio es el mismo y sus habitantes igual, hablamos la misma lengua, y los usos y costumbres (podemos incluir los trajes) han sido idénticos a lo largo de siglos. Por todo ello, tras visitar el museo y quedar encantados, entablamos conversación con los responsables,  para que nos hicieran una reseña sobre lo que ofrece, y es lo que traemos a continuación para que os animéis a visitarlo. Solo nos queda agradecer la amabilidad, disposición y simpatía recibida en todo momento.

Antonio López Rojas

Situado en el Palacio de los Hurtado de Mendoza de la localidad soriana de Morón de Almazán, el Museo del Traje Popular abrió sus puertas en septiembre de 2012 por iniciativa de la Diputación de Soria. Desde entonces, este Museo cautiva al cada vez más numeroso público que se acerca a conocer el impresionante conjunto renacentista de la Plaza Mayor de esta villa soriana. Y es que el contenido del Museo posee un atractivo —muchas veces inesperado— que sorprende muy gratamente a turistas y visitantes consiguiendo que se sientan partícipes de lo que en él se expone.

Una de las salas del museo.

El interior del antiguo palacio se reformó para albergar una amplia muestra de la indumentaria tradicional que en estas tierras sorianas se vistió durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX. Donados en unos casos o cedidos en otros, los fondos del Museo han ido creciendo en número y variedad, mostrando esta riqueza en cuidadas y muy diferentes exposiciones que se renuevan cada año y medio aproximadamente, por motivo de conservación de las piezas. Su visita nos descubre la economía, la historia y la cultura de la provincia pero, sobre todo, nos revela formas de ser y de relacionarse con una información cargada de curiosidades y, a veces, hasta los secretos más íntimos de quienes vistieron esas prendas.

Además, en sus instalaciones se han dado cita a lo largo de estos años diferentes jornadas y eventos, como seminarios sobre indumentaria popular, canción y danza tradicional, exposiciones de pintura y fotografía, conciertos, piezas invitadas, talleres especializados sobre peinado, patronaje y confección de prendas, escenas de tradición, ferias de textiles y complementos del traje tradicional… El Museo del Traje Popular es un museo activo que juega un papel fundamental en la difusión cultural y donde el visitante reconoce en el presente ese legado atesorado durante siglos.

Exposición “Al estilo del país” (2020 y 2021)

La conmemoración del 150 aniversario de la muerte de Valeriano (1833-1870) y Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) nos da la oportunidad de llevar a cabo un acercamiento al modo de vestir de mediados del S. XIX, a través de las descripciones del escritor y las pinturas y dibujos del pintor. La fuente informativa para conocer el modo de vestir de nuestros antepasados será la obra de estos dos artistas que mantuvieron una relación muy directa con la provincia de Soria: Gustavo Adolfo porque se había casado con una soriana y en la localidad de Noviercas tuvo casa familiar donde nacieron sus hijos; y Valeriano porque recibió una beca del gobierno de Isabel II para documentar tipos y trajes de distintos territorios, entre los que se encontraba la provincia soriana. Los Bécquer no solo convivieron con las personas que “vestían al estilo del país”, sino que se preocuparon del estudio y documentación de la indumentaria tradicional.

En la exposición “Al estilo del país” se pueden contemplar conjuntos y complementos masculinos y femeninos correspondientes tanto a la moda romántica, como piezas arcaicas de la indumentaria de la provincia de Soria, así como su evolución hacia ropas más cómodas, además de las prendas que se utilizaban únicamente en la celebración de ritos tradicionales de la provincia. También se muestran elementos de joyería, indumentaria infantil, ropa interior y las formas específicas de colocar esas prendas para componer la forma de vestir de nuestros antepasados, modos de vestir que pudieron contemplar los hermanos Bécquer durante sus estancias en Soria.

En la muestra también se puede disfrutar de varios conjuntos procedentes de Aragón y de la provincia de Ávila, similares a las que contemplaron los hermanos Bécquer en el valle de Amblés o en el Somontano del Moncayo. En estos lugares fue donde Valeriano, acompañado de su hermano, completó su compromiso con la Beca otorgada por el Ministerio para documentar la tradición “del país”.

Rogelio Peña
Museo del Traje Popular

 

Concierto virtual de Brenno Ambrosini: recital Beethoven

Más que una reseña de un concierto os va a parecer la crónica de….. no sé, lo podéis calificar vosotros mismos.

No es la primera vez que acudo a un concierto virtual (suena raro), es una novedad a la que nos obliga la pandemia, de manera que me preparé para la cita, butaca, sí, no quise ponerme un apetitivo, masticar no va bien para escuchar, así que ni pipas, ni palomitas, ni patatas, ni bebida. Vamos a ver como celebramos el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven.

Llega la hora, aparece el cartel anunciador en el ordenador, pasados unos segundos entra en pantalla la concejala de cultura Ana Blasco para presentar el concierto y hace hincapié en “Sigüenza es cultura”, ¡bien! Noto una especie de vacío, en el auditorio no hay público y me produce una sensación fría.

Se retira Ana tras presentar al pianista Brenno Ambrosini (lo habitual), no hay aplausos y queda cojo, falta algo, bueno seguimos; aparece el pianista en pantalla por detrás del piano, vestido impecablemente para el concierto, se oyen sus pasos al andar (no hay aplausos), toma asiento frente al piano, se quita la mascarilla y la guarda, el plano de cámara queda fijo mostrando el perfil de pianista y piano, dejando ver las manos sobre el teclado. Como no tengo programa de mano no sé con qué va a empezar, pero en cuanto suenan las primeras notas aparece un subtítulo sobreimpresionado: Sonata en Mi bemol Mayor Wo047 nº1 de L. Van. Beethoven. El arranque es muy alegre y marchoso, me suena a Mozart, sí, mucho, es un movimiento “allegro cantábile” que nos lleva a un “andante” de mucha calma y recreo, es muy agradable y da paso a un “rondó vivace”, todo acaba en 10 minutos. Antes de acabar cambia el plano, y vemos las manos sobre las teclas desde detrás del pianista. Brenno perfecto, brillante (no hay aplausos). Luego me he enterado que Beethoven compuso la pieza con 11 añitos, ¡qué precocidad!, por lo visto le trataban como si tuvieran un nuevo Mozart (aún vivía). Habría estado bien si alguien entre pieza y pieza, como una voz en off, hubiera comentado esto mismo y diera un tiempo al intérprete para cambiar el chip. Pero no, sin haber cambiado de postura, ni haberse levantado a recibir los aplausos (no hubo aplausos) Brenno se entrega de lleno a la siguiente pieza. Hemos vuelto al plano fijo de perfil. Comienza y aparece el subtítulo: Sonata nº 21 en Do Mayor op.53 “Waldstein” de L. Van Beethoven; ya es un compositor maduro de 34 años, entraña bastante dificultad su ejecución y es muy afamada. Comienza con un vibrante fogoso, la sensación es como si nos metiera prisa, esto sí que suena a Beethoven, las manos de Brenno vuelan sobre el teclado con absoluta seguridad y firmeza, su concentración es máxima y cierra los 10 minutos del primer movimiento “allegro con brío”. Ahora entramos en el segundo movimiento que es un “adagio”, un absoluto contraste con el primer movimiento; las notas quedan suspendidas en el aire para recreo del oído con cada sonido, se establece una conversación entre las manos cuando habla la izquierda contesta la derecha y al revés, hasta reunirlas dejando el dedo índice de la mano derecha suspendido en una nota, se cruzan las manos y sin apenas pausa empieza el tercer movimiento “rondó”, es la parte más reconocible para mí, es de velocidad y contundencia repetida que hace casi saltar al intérprete de la silla, para imprimir más fuerza a la ejecución y acabar. Si llego a estar allí solo me habría salido un tremendo ¡BRAVO! ¡Qué maravilla de ejecución!. El patio de butacas no es visible, pero de haber público estaría en pie por completo; los aplausos no suenan, no hay, y Brenno debe sentir una extraña sensación, casi como la que siento yo por esas ausencias.

Hasta aquí lo que debía ser el concierto, dos sonatas bien distintas del genio de Bonn. Y empezarían las propinas.

Al principio del acto quedaron reflejadas unas palabras de Brenno sobre Beethoven que quien transmitía las incluyó de fondo de pantalla al principio de la emisión: Lo que realmente emociona al artista de Beethoven es la arquitectura y la fuerza de su música. Es un revolucionario. Armónicamente, desde sus comienzos, fue un extremista. Quizá por eso me gusta tanto, porque va con mi carácter.

Ahora cambiamos de plano, tenemos a Brenno de frente con el piano por medio, se acomoda, se sube las gafas y arranca, aparecen los subtítulos: BIS Sonata en Sol menor K8 de D. Scarlatti, es un bis, una propina, suena como una marcha fúnebre, incluso la ralentiza y con esta lentitud le infunde un aire totalmente diferente al sonido que daría el clave, resulta triste, como una despedida y me pregunto, ¿qué razón le habrá llevado a programar ese bis? Se me escapa, pero algún día se lo preguntaré. Ahora tras una breve pausa, cambiamos al plano de perfil y comienza una nueva pieza: BIS Preludio en Si menor de Bach-Siloti, es una pieza preciosa; Alexander Siloti (ruso) hizo este hermoso arreglo que aporta una visión más melancólica que triste, donde el tema es simple pero entre hacerlo presente o inaudible está el juego hasta el final. Preciosa ejecución Brenno, fue entonces cuando miraste a la cámara con una ligera sonrisa, te levantaste y saliste por delante de la cámara dejando que oyésemos marchar tus pasos. No hubo aplausos. Nadie despidió el concierto.

Solo una curiosidad Scarlatti y Bach nacieron en el mismo año (1.685), ambos murieron antes de nacer Ludwig y es probable que su música estuviera presente en los estudios del joven. Cuando Beethoven escribió la primera sonata que escuchamos (1782) Mozart tenía 26 años y seguro que su música estaba presente en todas las áreas musicales.

Podéis ver el vídeo en: https://www.facebook.com/search/videos/ hasta la fecha lo han visitado 1.285 personas, es bastante más que el aforo del Pósito, aunque no es lo mismo que en directo. O también en: https://www.youtube.com/watch?v=UGMSmEddKW0

Muchas gracias al maestro Brenno Ambrosini, a Bell’Arte y al ayuntamiento por mantener Musigüenza a pesar de la pandemia.

Aprovecho, ahora que no se permite público, para solicitar para el Pósito, tras haber cumplido con creces más de diez años de exhaustiva utilización, una reparación del suelo de su escenario, un telón que funcione, una ampliación de la escena, unas luces que no martiricen al público y un repaso general de butacas es buen momento para obras. Sajor.

BRENNO AMBROSINI (piano). Recital Beethoven

XV Festival de Música de Cámara. MUSIGÜENZA. Bell’Arte Europa ICS

31 de octubre de 2020. El Pósito. Concierto virtual.

El nuevo libro de "Océano Atlántico" analiza la historia de género

La COVID–19 copa la vida social y mediática de España. Sin embargo, la pandemia –aunque grave– no lo es todo. La cultura se sigue moviendo. Y más concretamente, la literatura. Desde «Océano Atlántico Editores» han querido ser un ejemplo en ello y han sacado un nuevo libro. Se trata de «Historiando con perspectiva: de la teoría a la práctica», que se encuentra coordinado por los jóvenes historiadores Maite Ávila Martínez y Fernando Herranz Velázquez.

Este compendio se alza como una obra colectiva en la que intervienen diferentes expertos  sobre perspectiva de género, con el fin de ofrecer un enfoque plural  y analítico en torno a la mencionada realidad. A través de cinco capítulos se repasa el devenir de la mencionada perspectiva. “Nos hallamos ante un libro de divulgación histórica feminista dirigido a la sociedad en su conjunto. En su interior se encontrarán pinceladas sobre temas tan diversos como las tonalidades de un arcoíris. En realidad, es un arma destinada a eliminar las cadenas opresoras del patriarcado”, aseveran Ávila y Herranz.

Un trabajo en el que ninguno de los autores ha escatimado esfuerzos. “Nos hemos servido del conocimiento, emoción, profesionalidad, esfuerzo, sororidad y deseo por la consecución de una sociedad más justa e igualitaria. En definitiva, del feminismo definido como lo entendía Simone de Beauvoir: una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, explican los coordinadores de «Historiando con perspectiva: de la teoría a la práctica».

Este libro se extiende a lo largo de 134 páginas, que se dividen en una «introducción» –realizada por Fernando Herranz y Maite Ávila– y cuatro capítulos. Los mismos se suceden de la siguiente manera: 1) «Cuerpo, alma y palabra: la relación heredada del Todo en la mística de Hildegard von Binguen», por Francisco de Asís Maura García; 2) «Certezas e incertidumbres sobre la presencia de viajeras extranjeras en la España Moderna», por María Teresa Ávila Martínez; 3) «Las bases científicas de la diferenciación sexual y de género en la época moderna», por Laura Díaz Mejías; y concluye Fernando Herranz Velázquez con su trabajo «Hacia una definición del concepto masculinidad/es» (4). Ya se están realizando las primeras presentaciones del estudio.

La editorial

«Historiando con perspectiva: de la teoría a la práctica» se encuentra publicado por «Océano Atlántico Editores» y se inserta en la colección «Sapientia / La aventura del conocimiento». “Los títulos incluidos en la misma versan sobre diferentes asuntos e investigaciones científicas. Eso sí, sin olvidar la perspectiva divulgativa”, explica Esteban Vera Vigil, uno de los responsables de la editorial. De hecho, en los referidos  compendios siempre se respeta una redacción ágil y comprensible.
«Océano Atlántico Editores» es un sello independiente domiciliado a medio camino entre Guadalajara (España) y Puebla de Zaragoza (México). De hecho, uno de sus principales objetivos es “tender puentes entre ambos países y generar un espacio de intercambio cultural y enriquecimiento mutuos”, explica Vera Vigil. Una finalidad que se conseguiría a través del fomento de la literatura y de la lectura. En definitiva, se pretende tender puentes entre las dos orillas del  «charco»  a través del libro…

Julio Martínez

Sigüenza, un patrimonio muy salado

Sigüenza es una ciudad construida sobre sal. Hace 200 millones de años, esta altiplanicie castellana de rudo clima estaba sumergida bajo el mar de Tetis, precursor de lo que sería después el Mediterráneo. Poco a poco fue evaporándose y la sal se depositó en zonas que hoy están bajo la superficie. Al norte de Sigüenza, en el valle del río Salado, aflora en manantiales y rezumaderos salinos. Muchos se han aprovechado para la obtención de sal. Aunque la primera referencia documental a las salinas de la comarca data de 1137, se intuye que ya antes hubo producción salinera a mayor o menor escala. Hoy se ven restos de una docena de salinas, destacando entre ellas el conjunto que forman las de Imón y de La Olmeda.

Salinas de Imón. Vista aérea.

El comercio de la sal, como auténtico oro blanco, estaba fuertemente regulado y custodiado. Así, el movimiento de personas y mercancías era vigilado desde atalayas como el castillo de la Riba. Parte de los beneficios generados por su venta se invirtió en la construcción de casas nobles y en edificios tan emblemáticos como la catedral o el castillo. Un ejemplo lo podemos ver según se entra en la catedral; a la derecha, en la pared, se puede ver una placa de piedra en la que aparece descrita una donación salinera a la Iglesia. También podemos encontrar vestigios más modernos de la historia salada de Sigüenza: en la estación de tren todavía está en pie un enorme edificio, ahora en desuso, que servía para almacenar la sal cosechada en las Salinas de Imón y de La Olmeda.

Noria en La Olmeda.

Todos estos monumentos seguntinos fueron construidos, grano a grano, gracias al sudor de los salineros. Una profesión que, en esta comarca, se está convirtiendo en un recuerdo. Todavía tenemos la oportunidad de conocer a alguno de ellos. Son, por su trabajo, dignos herederos y transmisores vivos del rico legado histórico de la ciudad y su entorno. Pese al actual estado de abandono y degradación de las salinas, aún es posible apreciar su esplendor de antaño. Como amantes del patrimonio seguntino, tenemos el deber y la responsabilidad de aportar nuestro granito (de sal) para evitar su desaparición y reivindicar su valor.

Katia Hueso
IPAISAL – Asociación de Amigos de las Salinas de Interior

Letras Vivas Seguntinas. Sigüenza. Patrimonio de la Humanidad.

"Il mio bel Cristo", fray José de Sigüenza y "nuestro Mudo"

Nueva visita al Escorial para admirar el Cristo de Cellini. Destino del Cristo: su propia tumba, idea que obsesiona a Cellini. Desde el año 1557 el Cristo es su refugio. Más no pudo ser, el 15 de febrero de 1571 Cellini es enterrado en la Basilica della Santissima Annunziata (Florencia), sin su Bel Cristo, un epitafio: “A pesar de la muerte, el artista vivirá”. Muere Cellini y el Cristo sigue en el Palacio Pitti desde 1565, allí lo ve Vasari y canta su belleza.

Francesco de Médicis busca para el Cristo un lugar distinto al elegido por su padre, regalo de Francesco a Felipe II, preciado presente del Gran Ducado de Toscana a San Lorenzo el Real, regalo político. Llega a Madrid: 15 de octubre de 1576, lo llevan al Pardo, el Rey quiere ver el Cristo, lo desembalan, sano y salvo se encuentra, mudos quedan ante tanta belleza. Llevarlo a San Lorenzo por estos caminos es peligroso, puede dañarse, a hombros lo portan:

“...y desde que desembarcó vino aquí en hombros, a lo menos en los pasos todos difíciles y en otros muchos que no lo eran, porque no padeciese algún encuentro”, lo dice Sigüenza, cincuenta hombres lo llevan, como costaleros.

Y, ¿dónde colocarlo?, en el mejor sitio del Monasterio, hay que esperar hasta su construcción, 2 de agosto de 1586, habla Sigüenza:

“Había de ponerse en el primero y más público espectáculo y vista de este templo, como si del Cielo viniera a tratarse el concierto”.

“A las espaldas de la silla del prior y por todo aquel testero se hace un tránsito en la misma pared para las tres ventanas que caen al patio del pórtico y dan luz a las sillas bajas, en la de en medio está un altar en que se dice misa, y la oyen muchas veces desde el mismo pórtico, particularmente en verano, la gente seglar.

En este altar está un crucifijo de mármol blanco, del tamaño del natural, de nuestro Salvador, según se echa de ver por el retrato de la sábana de Saboya que aquí tenemos en el relicario, muy medido y tocado con ella. El mármol se escogió aposta, porque tiene unas vetas que le sirvieron al maestro para declarar las venas, figura tan devota, tan bien entendida y acabada”.

El mejor lugar, allí podían oír misa y ver al Cristo 2000 personas, nada dice Sigüenza de que el Cristo está desnudo, nadie se fija en su desnudez, su belleza sobrepasa todo lo corpóreo, así murió, alma y cuerpo desnudos ante los hombres y ante Dios, nada que ocultar. Hoy lleva un paño de pureza, incomprensible. La Cabeza, indiscutible que es la mejor cabeza nunca esculpida, a ella dirige el espectador su mirada, los párpados entrecerrados, esos ojos, nos miran, puertas del Cielo, la muerte representada con la máxima dignidad y belleza.

Sigüenza lo explica: “Aunque todo él es divinísimo, hace la cabeza conocida ventaja a lo demás, y vísela yo alabar a nuestro Mudo, que tenía singular voto en esto”.

Si lo dice nuestro Mudo, Juan Fernández de Navarrete, no hay más que añadir. La Cruz es de mármol negro, muy difícil de trabajar, contraste blanco-negro.

“Il nostro bel Cristo” nos invita a la reflexión por su actitud sobrehumana ante tan horrible muerte, puro y bello se presenta al Padre, desnudo, con la carga de nuestros pecados, como dijo Sigüenza en uno de sus más bellos poemas:

“…es su ejecutor tan crudo
que, aunque alzado sin malicia,
le ejecuta por justicia,
hasta dejalle desnudo…”

Fray José de Sigüenza, así lo confirmó don Federico Carlos Sainz de Robles, paniaguado de los Agustinos en el Monasterio, sale todas las noches de la Biblioteca, del cuadro que le representa, un pequeño salto, no es mucha la altura, pero ¡cuidado!, no pase como aquella vez que saltaste del carruaje en marcha, asustáronse las mulas y caíste cuan largo, o corto, eras, una rueda pasó por tu garganta, mucho peso, lleno iba el carruaje, por muerto te dieron todos, presto bajaron y allí estabas, de rodillas, rezando a la Santísima Trinidad, gritaste al caer “Válgame la Santísima Trinidad y la Virgen María”, y no una rueda sino un papel pasó por tu garganta, unos días quedó la señal en tu cuello.

Don Federico, y algún padre agustino más, te ven pasear por San Lorenzo, rezas tus oficios ante el Cristo Blanco, y mudo quedas ante tanta belleza, como nuestro Mudo, que tenía singular voto en esto.

Cerca de la Capilla donde hoy se encuentra el Cristo de Cellini, una de las parejas de santos que pintó Navarrete requiere nuestra atención, San Marcos y San Lucas, pregunto: ¿es San Lucas un autorretrato de nuestro Mudo? en el silencio está la respuesta.

Antonio Nicolás Ochaíta

Para saber más:
Juan López Gajate. El Cristo Blanco de Cellini;
Fray José de Sigüenza. La Fundación del Monasterio de El Escorial;
Benvenuto Cellini. Vida.