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El teatro de El Pósito

Un próximo centenario se vislumbra en lontananza. Se trata de la remodelación del Pósito como sede permanente de teatro en la ciudad. El 28 de julio de 2017 se cumplirán los cien años de la inauguración que culminó los deseos de una población ansiosa de disponer de un local digno.

La actividad artística se desarrollaba, a finales del siglo XIX, en el Liceo Seguntino que ocupaba el lado oeste del Hospicio. Zarzuelas, recitales, conciertos y representaciones teatrales daban vida a un local que en los días de la feria de octubre de1898,”exhibiose por primera vez”  proyecciones del cinematógrafo de Lumière. “que agradaron muchísimo”, según el cronista de Flores y Abejas.

El día 6 de octubre de 1900, a las 10 de la noche, se derrumbó parte del lado oeste y  de la fachada a mediodía. Escombros y piedras sepultaron toda la sala y escenario del teatro. La ruina se veía venir y poco se hizo para evitarla.

El 1 de enero de 1898, nace la sociedad Recreo Seguntino, integrada por seguntinos y veraneantes, para dinamizar la actividad cultural en un barracón de madera instalado en la Alameda y en llamado Teatro Calderón que bien pudiera ser el edificio de la familia de Martínez Conde, en la carretera de Alcuneza.  En 1907, se fusionaron ambas sociedades.

Dos años más tarde, don Eduardo de la Sotilla pide los terrenos de Las Cruces para edificar un teatro, proyecto que no se llegó a realizar. Ocho años más tarde es don Luis González Monleónes el que quiere otro terreno para construir un teatro de hierro,madera y ladrillo en la Alameda.

El edificio del Pósito, una vez que dejó de servir para la función que fue creado, se utilizaba como espacio en precario para representaciones teatrales en festivales como los organizados por la Cruz Roja, tal y como se puede leer en los periódicos de 1914. Dos años más tarde, un grupo de vecinos solicitan que se reforme el Pósito y se construya un teatro nuevo. En septiembre se conforma una comisión para poner en marcha el proyecto. Se inicia una suscripción popular y el ayuntamiento en diciembre de ese mismo año autoriza las obras. Un mes más tarde, se cede la madera del Hospicio que había sobrevivido al hundimiento y los trabajos  comienzan en el mes de febrero de 1917. En el mes de marzo se habían reunido 5000 pesetas y faltaban 1000 para cubrir los gastos.

Las dimensiones del local eran 30 metros de largo, 12 metros de ancho y 8 metros de altura. Edificio de construcción sólida y la techumbre sustentada por 5 arcos. En la entrada, el vestíbulo en donde estaban instalados el bar y el guardarropa. Del vestíbulo arrancaban dos subidas para entradas pares e impares de general y anfiteatro. La capacidad de 200 localidades en general y 20 la delantera, todas las plazas numeradas. En el centro del vestíbulo una mampara de acceso a la sala. A ambos lados 14 plateas con 6 localidades cada una con un pasillo de un metro.

En el patio de butacas, 18 filas de 10 localidades que daban a dos pasillos de un metro hasta el espacio de la orquesta. Elescenario de 7 metros de largo, 9 de ancho y 5 metros de altura. Contaba con cuartos para los artistas, foro, concha de apuntador y servicio escotillones. Los decorados pintados por el Sr. Amorós, artista  escenógrafo valenciano que también se encargó del telón, adquirido por suscripción popular. La sala estaba decorada de estilo inglés tonos claros combinados con el color oro. Las plateas eran de color verde, casi blanco y los pasamanos tapizados. La boca del escenario del mismo tono de la sala y en el vértice del arco, el escudo de la ciudad.

Las butacas fueron construidas en Valencia y para la conducción eléctrica se empleó el tubo Berman que era lo más moderno. No faltaban los extintores.

Propusieron a los seguntinos preparar una obra de teatro para representarla pero la última hora desistieron y fue la compañía de don José Vila la encargada de la función inaugural representando “El amigo Melquiades”, de Arniches y el maestro Serrano y “Serafín, el Pinturero”, de Arniches y García Renovales. Destacaron las tiples Antonia Mora y Pepita Álvarez y el maestro concertador don Manuel Campos.

Don Melquiades López Santa Cruz, don Tomás Relaño y don Francisco Franco fueron recibidos por todos los asistentes con una cerrada ovación por haberse encargado personalmente de hacer todas las gestiones para la culminación de la obra y por haber contribuido económicamente de forma  muy generosa.

El 29 de octubre de ese mismo año se proyectó la primera película y se alternaron las actuaciones teatrales con las sesiones de cine.

Las compañías de Bartrina Medrano y Margarita Xirgú actuaron con frecuencia, generalmente en las ferias de mayo y octubre al ser Sigüenza ciudad de paso hacia Madrid o Zaragoza.

El incendio del Teatro Novedades de Madrid, en octubre de 1928, obligó a hacer mejoras frente al fuego y a dotar de salidas de emergencia, gastos que no estaba la empresa dispuesta a afrontar. Se iniciaron los trámites para construir un nuevo teatro en los Jardinillos.  El 30 de octubre de 1929 se inauguró el  Ideal Cinema que más tarde tomó el nombre de El Capitol.