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Cervantes, soldado del rey de España

Lo llamamos Siglo de Oro por una buena razón: España fue la primera potencia europea en el panorama político, cultural y artístico durante casi 200 años. Militarmente, la creación de los tercios, una estructura con armas mixtas (principalmente mosquetes, arcabuces y picas), fue una verdadera revolución y permitió que España prácticamente dominara Europa y América. Y cuando ocurre algo así, en el lenguaje siempre queda un rastro identificable. Hoy en día tenemos abundantes términos y expresiones sacados directamente de los sangrientos y humeantes campos de batalla de los siglos XVI y XVII. Vamos a ver aquí algunos de ellos:

“A pica seca”: se utiliza para describir una acción o un trabajo realizado con mucho esfuerzo y escasa recompensa. Las “picas secas” eran los soldados bisoños que acababan de llegar a los tercios: carecían de armadura y solo tenían su pica. En cuanto ganaban lo suficiente procuraban comprarse algo de protección o, aún mejor, un mosquete, para poder ocupar una plaza de mosquetero cuando quedara vacante (cosa frecuente, casi siempre por defunción).Otras expresiones relacionadas con la pica son “pasar por las picas” y “poner/plantar una pica en Flandes”. Ambas hacen referencia a acciones penosas, difíciles y trabajosas, verdaderas hazañas; un precioso homenaje lingüístico a la sangre derramada por tantos y tantos hombres, que a menudo trataban de escapar de la miseria económica.

“Bicoca”: una bicoca es un chollo, un reto aparente que resulta ser tarea fácil. Proviene de la batalla de Bicoca de 1522, que enfrentó a los arcabuceros españoles y a los piqueros suizos en la población italiana del mismo nombre. Según se cuenta, la batalla fue tan desastrosa que los suizos se retiraron tras perder a 3.000 hombres y a 22 capitanes, sin que hubiera ni una sola baja española.

“Mojar la pólvora a alguien”: tranquilizar y calmar a quien está enfadado sin motivo, haciéndole entrar en razón. No era infrecuente que la pólvora del mosquete se mojara, con lo que el soldado ya no podía disparar. De ahí la invención de las polvoreras y más tarde de los cartuchos individuales, los llamados 12 apóstoles, que el mosquetero llevaba colgando de una bandolera. También es interesante “tirar con pólvora del rey”, que quiere decir “gastar o apostar el dinero ajeno”. Por increíble que parezca, los soldados tenían que pagar de su bolsillo la pólvora y la munición (aunque el soldado de mosquete cobraba más que el de pica); es de imaginar que serían bastante comedidos a la hora de disparar. Sin embargo, cuando tenían que defender una plaza del rey, la pólvora corría a cuenta del Estado, y sin duda serían más generosos con el mosquete.

Y para terminar, no podemos olvidar la expresión “a galeras”, que aún hoy se utiliza para designar un castigo o un trabajo penoso y temible, en recuerdo de la terrible condena a muerte que sufrieron tantos hombres a los que el Estado exprimía antes de sacrificarlos.
El Siglo de Oro quedará para siempre en la Historia, en el arte y, por supuesto, en el lenguaje.