Cabaret Pompeya de Andreu Martin

Andreu Martín (Barcelona, 1949), todo un veterano de la narrativa española, no necesita presentación en este mundillo de la aventura policíaca, más proclive al realismo de la novela negra que a la mera exhibición de una intriga. Entre sus éxitos,  la famosa Prótesis, llevada magistralmente por Vicente Aranda al cine con el nombre de Fanny Pelopaja, o las excelentes Por amor al arte o Barcelona Connection. También conocido en el ámbito de la narrativa juvenil e infantil, terreno en el que su prolífica producción ha conseguido numerosos éxitos. La aparición de Cabaret Pompeya supone una novedad en el conjunto de su obra, abandonando el esquema policíaco comentado, para entrar en una visión histórica de la ciudad condal a lo largo del siglo XX. Concebida como la gran novela policíaca de Barcelona, deviene finalmente en un fresco histórico en que se refleja uno de los períodos más convulsos de la historia de España en general, y la capital catalana en particular: desde los felices años veinte hasta la muerte de Franco. Tres jóvenes, Víctor, Fernando y Miguel se conocen en el Cabaret Pompeya, en el Paralelo, y traban una profunda amistad que será, a la postre, la primera protagonista de la historia. Los tres tienen la misma edad, son amigos de la diversión, amantes del progreso y participan de los ideales de la juventud de la época.  Los jóvenes sufrirán los embates de los tiempos del pistolerismo anarquista y de la patronal, de la República, la guerra civil y el franquismo. A lo largo de la historia, otros personajes van dando forma a esa amistad y guiando el transcurso de los acontecimientos. La segunda protagonista de la obra es la propia ciudad de Barcelona, sus rincones, testigos de tantos acontecimientos, y sus gentes, protagonistas de la historia tal vez más agitada en aquellos tiempos de todo el país. Aquí aparecen pistoleros, patronos gente sin escrúpulos, policías buenos y malos, agentes dobles, revolucionarios dispuestos a todo; ellos son los auténticos protagonistas de una época, por encima de cualquier elemento de autoridad dispuesto a controlar y dirigir los acontecimientos.  Una historia apasionante en una época apasionante, llena de sombras y luces como corresponde a los tiempos que en ella se reflejan. La solvencia y oficio del autor hacen el resto: creador de escenas llenas de tensión e interés, suma en su haber esa prosa directa y fácil, que a veces parece dictada por los propios protagonistas. Al igual que en resto de su creación, el interés no decae un instante desde el mismísimo arranque de la novela, manteniendo la atención del lector sin perder un ápice a lo largo de más de seiscientas páginas.

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