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Propuestas imaginativas para la Alameda de Sigüenza

Ante la noticia de que está previsto un millón de euros para el arreglo del parque de la Alameda hacemos varias propuestas de reforma que sin duda contribuirían a incrementar exponencialmente el número de visitantes y a poner en órbita la ciudad en nuestro mundo globalizado.

Ciberalameda. El proyecto consistiría en hacer de la Alameda un espacio futurista en el que los visitantes pudieran deambular a alta velocidad por pistas articuladas de suelo mecánico mientras consultan sus prótesis cerebrales de bolsillo. Los antiguos árboles, para evitar peligrosas caídas de sus ramas, serían sustituidos por antenas de telefonía móvil para dotar de una adecuada cobertura al parque tecnológico. Para luchar contra los excrementos de pájaros se establecería en toda la Alameda una Zona de Exclusión de Volátiles (ZEV) vigilada por drones municipales.

Ecoalameda. Para luchar contra el cambio climático la Alameda se uniría a la apuesta por las energías renovables instalando en su perímetro un parque eólico y un huerto solar. Se instalarían kioscos entre las aspas de los molinos y en las placas fotovoltaicas se podrían recargar coches eléctricos de tal manera que la ciudad fuera declarada como zona enchufable o ciudad amiga de los enchufes. Para que las familias con niños se instalarían guarderías en las que se exhibiría por un módico precio fauna en peligro de extinción. Los antiguos árboles, no se desaprovecharían y serían convertidos en biomasa proporcionando a los vecinos sacos de pellet a precio de coste.

Alamelódromo. La alameda estaría dedicada en exclusiva a los amantes del deporte en todas sus modalidades. Por sus antiguas avenidas se habilitarían circuitos para todo tipo de vehículos: patinetes eléctricos, motos, triciclos, coches clásicos, modernos, contemporáneos y futuristas. El antiguo templete de música se convertiría en un centro de megafonía desde donde se anunciarían, con los adecuados decibelios, los eventos deportivos a la ciudad y a las pedanías.

Medievalameda. Para celebrar el tropecientos aniversario de la toma de Sigüenza la Alameda se convertiría en un parque temático medieval en el que se programarían en tiempo real espectáculos de quemas de brujas y brujos entre los visitantes. En el centro se instalaría un teleférico medieval para poder transportar a los supervivientes de los autos de fe a la catedral y al castillo. Como evento cultural anexo se podrían crear unos Premios Doña Urraca de las Artes y de las Ciencias Ocultas que podría presidir alguna personalidad de la dinastía medieval hoy vigente. Con la apropiada cobertura de la televisión medieval de la región, el flujo de visitantes estaría asegurado.

Alamedavegas. Se trataría de hacer de la alameda un espacio lúdico dedicado al entretenimiento y a los juegos de azar. Se instaría la noria y la montaña rusa más grandes del mundo. Habría pantallas gigantes interactivas para que los adictos a las apuestas deportivas pudieran apostar en tiempo real en los partidos de la Champions. Se la dotaría de un monumental casino con todo tipo de juegos de azar, con máquinas tragaeuros y dotado además de una ruleta rusa para consuelo de los que resulten poco afortunados en las apuestas del casino.

Mercalameda. La apuesta es convertir el parque en una gran superficie donde se pudiera satisfacer al instante cualquier deseo consumista. Habría, desde una zona con bazar oriental para todos los bolsillos hasta un mercado de marcas de lujo para consumidores premium. Se crearía un vivero de consumidores para enseñar a hacer los pedidos de manera eficiente mediante un preciso clic. Se establecería una zona de aparcamiento persuasorio para el acceso en vehículo particular de tal modo que se pudiera consumir sin necesidad de bajarse de los coches. Para los nostálgicos se montaría un museo del comercio local, donde los visitantes podrían comprar a la manera tradicional, interactuando con dependientes vivos, convenientemente adiestrados en ese antiguo menester.