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Entrevista

Charla con Manolo Sevilla sobre recreaciones históricas

Manolo Sevilla es miembro del Foro para el Estudio de la Historia Militar de España (FEHME), del Grupo de Estudio del Frente de Madrid (GEFREMA), de la Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814 y de la Asociación Medieval Seguntina. Desde hace años tiene como afición participar en la recreación de episodios históricos.

Nos recibe en su casa, en pleno casco antiguo de Sigüenza, allí nos muestra como introducción dos videos de recreación histórica en el que ha participado: uno de ellos, titulado “Los patriotas de Barajas”, recrea un acontecimiento de la guerra de la Independencia en aquella localidad de Madrid, el otro es una recreación la un episodio de la guerra civil en Morata de Tajuña. Tras la charla nos enseña diverso tipo de vestuario y de aparejos que guarda para poner en práctica esta peculiar afición.

Le preguntamos de dónde viene su afición por la historia y en especial por las recreaciones históricas. “Nací en la Piovera en 1953, en el barrio de Canillejas de Madrid. Por aquel entonces, tras el acuerdo con Estados Unidos muchos militares americanos alquilaron chalets en la zona y yo aprendí inglés en la calle. En la casa de mis amigos americanos veía como ellos hacían recreaciones de la guerra de secesión, los hermanos mayores de mis amigos iban a la guerra del Vietnam”. En parte de allí le vino el gusanillo de la historia, algo que se reforzó cuando tras casarse con Elena conoció Guijosa, el pueblo de ella. “Allí empecé a investigar sobre el castillo, sobre el poblado de Castilviejo, fui al Archivo General de la Administración y al Archivo Municipal para averiguar su cronología”. En la afición también tuvieron que ver sus viajes cuando trabajaba en una multinacional: “He estado en Malta en el cuartel de la orden de los hospitalarios, en Denver en una cena en un fuerte con empalizadas y tomando copas en un poblado indio alrededor de una hoguera”.  

Manolo Sevilla muestra el video de la recreación de una batalla de la Guerra Civil en la que participó.

En cuanto a las recreaciones históricas enfatiza que lo primero que hay que hacer es documentarse bien: “Yo empecé en esto con la Guerra Civil, en la provincia he hecho varias recreaciones de La batalla olvidada de Abánades. A los de Gefrema les acompañé en la visita a Sigüenza y les llevé al cerro de la Quebrada para explicarles la situación del frente”. Ahora se dedica más a las recreaciones de la época napoleónica, cuenta al respecto que estuvo en el bicentenario de la batalla de Waterloo. Tampoco desdeña participar en recreaciones medievales, tras integrarse en la Asociación Medieval de Sigüenza. Le gusta ser riguroso con la historia, sobre todo en un periodo tan dilatado como el medieval: “Aquí en Sigüenza se recrea un episodio de la Guerra de los Pedros, el de doña Blanca, la guerra de Pedro I de Castilla contra Pedro IV de Aragón que es de 1350. En Teruel vamos mañana a ‘Las bodas de Isabel de Segura’ que es de 1212. ¿Se vestía igual en el 1050 en la época del Cid Campeador que en la toma de Granada? no, cambian los cascos, las armaduras, las cotas de malla. Hay que ser riguroso, no se puede ir de trapillo” cuenta en un lenguaje coloquial salpicado de expresiones del Madrid de barrio.

Una de las espinas que Manolo Sevilla tiene clavada es el silencio que existe sobre un personaje que tuvo un gran protagonismo en Sigüenza durante la guerra de la Independencia. “Para mí el libro de Manuel Lafuente y Diego Moreno sobre la guerra de la independencia en Sigüenza* fue una grata sorpresa, por fín alguien hablaba sobre este periodo y sobre la figura de El Empecinado”. Del protagonismo de este guerrillero hay mucho escrito, incluso Benito Pérez Galdós le dedica uno de sus Episodios Nacionales pero en Sigüenza no existe ni una calle, ni una plaza, ni siquiera una placa dedicado a él. “Tenía su cuartel general en Sigüenza. Se pasó aquí cuatro años y vivió aquí al lado, en la calle Villegas. Lo primero que yo citaría en la guerra de la Independencia sería el episodio del paso de las tropas del general Castaños tras la derrota de Tudela, pasaron de 12.000 a 14.000 tíos muertos de hambre y descalzos y el primer sitio en donde comieron de verdad fue en Sigüenza”. También dice que habría que hablar del regimiento de Provinciales de Sigüenza (unos 600 soldados) que estuvo acantonado en donde ahora está el edificio del antiguo cine Capitol. El Empecinado, el más famoso guerrillero de la época, participó en varias batallas cerca de Sigüenza: la del Rebollar, la de Guijosa, Valdecalabazas y en Mirabueno, en alguna de ellos participaron 7000 efectivos. Manolo propone la organización de unas jornadas sobre este asunto en Sigüenza, la Asociación de Voluntarios de Madrid estaría dispuesta a participar en ellas. Se podrían organizar unas charlas, una exposición con objetos de la época y la recreación de algún episodio histórico.   

Una recreación de la Guerra de la Independencia junto al Palacio de Oriente de Madrid.

En Cifuentes se ha recreado recientemente una batalla que tuvo allí El Empecinado donde Manolo Sevilla participó con su asociación. Habla de lo que podría ser una recreación en Sigüenza: “Se podría montar un mercado de época, viene una patrulla de franceses, el pueblo les impreca, hay una revuelta y entonces vienen los franceses. En el balcón del Ayuntamiento se cuelga una bandera francesa, porque por entonces Sigüenza era francesa y entonces aparecen los patriotas del Empecinado, hay cañones, caballos, pólvora...”. Señala al respecto que el alcalde de Astorga que es amigo suyo le dijo: “Lo que daría yo porque El Empecinado hubiera estado en Astorga como estuvo en Sigüenza. No sabéis lo que tenéis”. Se trataría de hacer unas jornadas culturales dentro de las que cabría una recreación histórica. Seguidamente Manolo se detiene a explicar cómo se desarrolló la batalla del Rebollar en donde las tropas españolas estaban situadas donde ahora está el polígono y las características de los combates. “En aquella época se disparaba a partir de 70 metros. Decían que había que disparar cuando se viera el blanco de los ojos del enemigo. De cada 10 disparos, cuatro fallaban, y de cada uno de los seis que salía, uno acertabas”. También habla de la batalla de Guijosa, cerca de su pueblo de adopción. “Os puedo enseñar bolas que he cogido de Guijosa, de la batalla que hubo allí, por el antiguo Camino Real que va por el pinar de Guijosa a Bujarrabal y de allí a Alcolea”. Aquí lamenta una actuación reciente: “Cuando hicieron el depósito, pusieron todos los postes de la luz por el Camino Real y se cargaron un tramo”.

Tal y como se hizo con la Guerra Civil hace unos 15 años, se podrían hacer unas jornadas sobre la guerra de la Independencia con conferencias, una exposición con objetos de la época y una recreación de alguno de sus episodios. La Plazuela hace suya esta propuesta porque habría que dar a conocer un periodo poco estudiado de la historia de la ciudad, reconocer de alguna manera al Empecinado, una figura con gran protagonismo en toda la provincia y particularmente en Sigüenza y que permanece hoy totalmente olvidada.

* Sigüenza, 1808-1815. El manuscrito que narra la guerra de la Independencia en Sigüenza.
Autores: Manuel Lafuente y Diego Moreno.
Sigüenza 2005. Editorial La Plazuela.