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Entrevista

En un taller medieval

Llevan 15 años en Sigüenza. Arancha y Jorge son de Madrid y llegaron casualmente a Sigüenza. “No tenía ninguna vinculación con la ciudad aunque recuerdo haber venido de pequeña, recuerdo las calles empedradas y el castillo”, nos dice Arancha. De repente un fin de semana llegaron con unos amigos y vieron un local en venta en la calle Mayor. Con mucho esfuerzo lograron comprar el local y decidieron instalar allí su taller. Arancha y Jorge tenían ya una trayectoria de artesanos en Galicia. “Yo había hecho Historia del Arte, Jorge es de Químicas. Empezamos a trabajar en Galicia el Arte Románico, a ir a ferias de artesanía”. Vieron que gustaba a la gente e hicieron de esta actividad su modo de vida.

Arancha muestra su taller en la Calle Mayor de Sigüenza.

“Para nosotros encontrar Sigüenza fue un regalazo, una casualidad de la vida. Nos sentimos arropados por el sitio, por el entorno, por la arquitectura, por la historia, por todo”. Se afincaron en Sigüenza, compraron una casa en la zona del Arrabal y aquí han tenido a sus dos hijos.

Arancha nos habla de su trabajo: “Lo que nosotros hacemos es reproducción de pintura románica española sobre tabla. Nos centramos en la pintura románica española porque queda muy poquita y tratamos también de darla a conocer. Dónde más se conserva es en la zona de los Pirineos, la mayoría de esa pintura está en los museos de Barcelona. Aquí cerca, en Soria, tenemos la de San Baudelio de Berlanga y la de San Miguel de Gormaz, que se descubrió hace poco, conocemos además a la arqueóloga Consuelo Escribano, que gracias a ella esas pinturas salieron a la luz. Eran los mismos talleres que bajaban de los Pirineos los que trabajaron por Soria y en Santa Cruz de Maderuelo, en Segovia. Nosotros lo que hacemos es reproducir las pinturas que ellos hicieron”.

Una de las reproducciones de pintura románica del Taller Edad Media

Reproducen las imágenes en tabla, en pergamino y ahora están empezando a pintar en piedra. También elaboran piezas de bisutería con motivos de nuestras pinturas, accesorios como posavasos, lámparas, todo enfocado en el románico, así como cosas relacionadas con la escritura, con la caligrafía. “Esto es la base de nuestro taller y de lo que venimos viviendo desde que estamos aquí”. Sobre la clientela nos dice que fundamentalmente se trata de turismo nacional, un 80% de madrileños, muchos vascos, muchos valencianos, de Barcelona. En el taller también trabajan para la tienda del Museo de Barcelona, “les hacemos reproducciones de pintura, también trabajamos con algunas tiendas de Barcelona, de Tahull, ya que hay muy pocos talleres que se dediquen al románico”.

Nos explica la técnica de pintura a la que se dedica tanto ella como Jorge: “En las pinturas lo que hacemos es una base de estuco sobre la tabla, que es una mezcla de yeso, cola de conejo, que es un pegamento natural que se disuelve y se calienta, y agua. Y lo aplicamos a espátula y como esto es pintura mural, para que tenga el aspecto más fidedigno al original, que está lleno de grietas, aplicamos calor y se va rompiendo el estuco”. Trabajan en óleo, acrílicos y temple, esta técnica, nos comenta, es la más complicada. “Los colores son mezclas, tu ves un original y ves claramente que es una versión, una reproducción libre”, añade.

Tienen también obra de artistas locales como los linograbados de Manolo Díaz y venden maquetas con reproducciones de arquitectura medieval: “Trabajamos con la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo que nos hace las reproducciones del románico de la zona”.

Otro de los campos en el que se están iniciando es el de las antigüedades a las que están dando en la tienda un pequeño hueco desde hace dos años. “Empezamos a meter libro antiguo y lo estamos vendiendo bien, voy a ferias a buscar libros, los restauro, y también algunas piezas antiguas”. Tienen también una página web (www.edadmediataller.com) donde reciben encargos directos de clientes.

La tienda abre a diario durante el verano y el resto de año los fines de semana. Nos dice que este verano, a pesar de la pandemia, ha sido bueno ya que ha habido mucha gente en Sigüenza, considera que dentro de una ciudad privilegiada ellos también están en un lugar privilegiado, la calle Mayor. Tiene sin embargo una queja, algo que ha trasladado a las actuales autoridades municipales como antes lo hizo con las anteriores, el tráfico y los coches aparcados en la calle. “Es necesario un cambio de conciencia en este sentido. Yo que viajo mucho por Francia por los pueblitos, allí todo esto está superado pero es que aquí es una pena, los visitantes se sorprenden de que haya tanto coche y de que esto esté así”.

El mismo local donde está la tienda es digno de visitar. Se pueden ver antiguas columnas, “la casa en las escrituras es del año 1500, cuando picamos la tierra nos salió un arco del siglo XVI”, nos dice Arancha mostrándonos los recovecos del lugar.

Por último afirma que “Sigüenza es un sitio que nos encanta para vivir, ahora mismo no lo cambio, nos ha ido muy bien económicamente”. Y anima a otra gente a seguir su ejemplo: “Mucha gente joven aquí nos dice que no hay trabajo pero yo me busqué la vida aquí, si otra gente hiciera como nosotros Sigüenza se revitalizaría. Ahora que existe internet puedes vivir en un sitio pequeño y enfocarte a lo grande. Estamos muy cerca de Madrid, una naturaleza superchula, unos pueblos que merecerían la pena si se les cuidara un poco, y gente que está montando cosas como esos restaurantes tan buenos, algo que nos enriquece a todos”.