El último habitante de Juara, un despoblado del término municipal de Sigüenza

Desde pequeño escuché a mi padre hablar del término de Juara, me decía que su último habitante lo abandonó cogiendo las de Villadiego y yéndose a Sigüenza, de esta manera todo el término municipal de Juara se anexionó a Sigüenza, por eso Palazuelos no limita con Ures y Matas, entre medias está el término del despoblado de Juara.

Para ver su ubicación nos deberíamos de ir a los mapas más antiguos de varios portales en internet, https://www.ign.es/web/catalogo-cartoteca/resources/html/003117.html, hacer trasparencias entre ellos, y las ortofotos antiguas y modernas. Ahí podremos ver bien un terreno estrecho y alargado al noroeste de Sigüenza, como un cuerno terminando en pico, esto sería el antiguo término del despoblado de Juara, el polígono 501 y parte del 502 de Sigüenza podría dar una idea grosso modo del término. Pero si seguimos rebuscando en esas páginas http://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/index.jsp también podremos localizar los mojones que nos describen muchas de las actas que nos ofrece el IGN, si cogemos la del año 1889 y N.º de acta 2190011, nos describe el mojón padrón de los cuatro términos que dice así:

Mojonera entre el término de esta ciudad en Juara y el pueblo de Bujalcayado:

bajando el cerro (de Montayano) atravesando el camino de las salinas, a los 11 metros del camino real (que se llama también camino de La Olmeda o de Atienza) en unas labores se encontró el mojón padrón, divisorio de los términos de Sigüenza, Bujalcayado, La Olmeda y Palazuelos, que son tres piedras hincadas. En la mayor se renovaron una S. una B. y una cruz, en la que mira a Palazuelos una P. y una O. en la de la parte de La Olmeda”.

Así van recorriendo todos los mojones de todos los pueblos, uno por uno haciendo descripciones del terreno. Hoy, con la concentración parcelaria, se han arrancado muchos de esos límites históricos o están escondidos entre la vegetación y catastro para nada refleja la situación de los innumerables mojones, cambiando límites municipales, caminos que desaparecen, ríos que como los Ojos del Guadiana se los tragan los mapas, vías pecuarias inexistentes o las dejan a la mínima expresión, límites de parcelas desplazadas, etc, etc. en definitiva un catastrófico catastro.

Del mojón comentado anteriormente, hoy las piedras con las letras grabadas se encuentran amontonadas por maquinaria agrícola; o el tradicional mojón de “La Piedra de la Escopeta” con sus cruces grabadas junto al camino de la Olmeda haciendo de límite entre Juara y Palazuelos.

Mojón de "La Piedra de la Escopeta" haciendo de límite entre Juara y Palazuelos.

Para los habitantes de Sigüenza el término de Juara casi ha pasado desapercibido por lo lejos que estaba del núcleo urbano, solo para aquellos vecinos, agricultores y ganaderos de los pueblos limítrofes o algún padre con sabiduría popular que fue trasladando de padres a hijos la existencia del antiguo término.

Haciendo un poco de historia, a mediados del siglo XVII había muerto el último habitante de Juara, una mujer, la viuda de Juan Llorente. En las actas del Ayuntamiento de Sigüenza de 25 de octubre de 1646 viene recogido como sigue:

En este ayuntamiento el dicho señor procurador propuso que a su noticia ha llegado que una casa que había quedado en Juara, arrabal de esta ciudad, por haber muerto la viuda de Juan Llorente que en él la habitaba, el cabildo de la santa iglesia de esta ciudad la vendió a un vecino de Palazuelos el cual la ha destejado y trata de deshacerla y es en daño de la ciudad respecto de quedar el dicho su arrabal despoblado, con que quedara la iglesia que está en predesierta, y como no hay dueño los arrendadores de las hazas que allí hay se entran y han entrado en los liegos, eras y prados de dicho arrabal, que se ponga el remedio conveniente.

Y habiendo conferido esta proposición acordaron se valla a dicho lugar y reconozca las … que puede haber en dicho arrabal y hable al dicho vecino de Palazuelos para si quiere vender dicha casa para esta ciudad para que ponga allí un morador que la habite para que el dicho arrabal no este desierto“.

No sé si Juara se volvió a habitar más, pero en los siglos siguientes aparece en distintas documentaciones nombrado como el despoblado de Juara.

En 1637, diez años antes de la muerte de la viuda, se dice que la campana de la iglesia de Juara se ponga en la fortaleza (el castillo de Sigüenza).

En 1783 el ayuntamiento de Sigüenza quería realizar acotamiento de pastos para el macelo, desde primeros de marzo hasta San Bartolomé, el 24 de agosto, esto es el ganado ovino que se traían a la ciudad para el abastecimiento de carne para el macelo o matadero y los dejaban en la dehesa carnicera del Rebollar, pero ante la falta de pastos propusieron para ello los prados propiedad del ayuntamiento en Juara.

Entraron en conflicto con Palazuelos pues estos aseguraban que tenían desde 1654 concordia para pastar en Juara. El ayuntamiento de Sigüenza pide que saquen el original de estos solemnes documentos para comprobar estos derechos. Irán a juicio con Palazuelos, pero este último argumenta que es mejor llegar a acuerdos políticos por los altos costes que tienen esos pleitos en el Supremo Consejo de Castilla.

Pocas noticias tenemos de este despoblado a excepción de las actas del ayuntamiento de Sigüenza, en el que salen los arriendos y ventas de las tierras a los vecinos de los pueblos limítrofes, principalmente Palazuelos, Matas, Ures y Pozancos. La mayor parte de las tierras eran del cabildo y del concejo de Sigüenza y, en menor medida, de alguna cofradía o de la iglesia y ánimas de Pozancos. Roturaciones de prados en los siglos XVII y XVIII, alguno para pagar deudas contraídas por hacer el acueducto de Sigüenza del siglo XVII. La mayoría de las tierras eran y tenían el nombre de “El Prado”, puesto que los fondos de las vegas eran húmedos. Los paleros, personas que realizaban las acequias a pala, tenían que estar haciendo las madres, medias madres, acequias y calzadizos para tener saneados los prados y, además, eran prados por la necesidad que se tenía de hierba para alimentar a una numerosa cabaña mular, el motor de sangre, necesaria para trabajos de agricultura, industria y arriería.

Mapa del término municipal de Sigüenza de 1908, donde se puede ver al noroeste el terreno estrecho y alargado del antiguo término de Juara.

En la desamortización de Madoz, pasaron casi todas las tierras a manos privadas, todavía parte de las laderas en la solana del cerro de Montayano siguen siendo propiedad del ayuntamiento Sigüenza, no la vendieron por descuido y por ser terrenos malos e improductivos. En los protocolos notariales de Ignacio Pascual Vela del año de 1875 en el Archivo Histórico de Guadalajara, aparecen lotes de fincas en diferentes suertes por los innumerables parajes. En esta ocasión se venden 226 fincas propiedad del Cabildo con 74,06 Ha. Se subastan en 28 suertes o lotes y se pagaron por todas ellas 14.132pts. sale en venta por fanegas y la equivalencia a metros se hace con el marco provincial, que según la notaría del momento es de 3.105 m2 por una fanega. Las personas que se quedaron con las suertes fueron Antonio Gaviña, Antonio Relaño, Santos Cardenal, José Gamboa, Benito Almazán, Luis Gómez, Marcelino Muñoz, Pedro Armada, Antonio Gamboa, Atanasio Sanchez, Lucas Ibarra, Joaquín Atance, Antonio Benito, José Benito, todos estos vecinos de esta ciudad de Sigüenza junto con Diego García, presidente de la Diputación que lo era de Guadalajara y de Palazuelos compraron lotes en común, Cándido Lafuente, Agustín Monge, Juan Yuba y Juan Juberías.

Alguno de los múltiples nombres de los parajes que aparecen en las ventas son: Los Polvares, Juan de Inés, Yesares, Puente Juara, Pradera honda, Los Galayos, Saceda, Pozas de Juara, Vallarejos, La fuente de Juara, Prado del Caz, Prado de Tajavias, prado del salobral, Valdizan, Camarería, Tobares. Se repiten parajes con el mismo nombre y en el mismo término como La Vadera, el vado o vadillo de Ures, lo mismo que el arroyo del pinar de Sigüenza, haciendo mención a los pequeños vados que había en los arroyos para pasar, en nuestro caso al pasar el Bosque había un pequeño vado, dando nombre al arroyo como “El Vadillo”.

Mapa del antiguo término municipal de Juara.

Pero en el despoblado de Juara algún edificio ruinoso llegó hasta 1921 donde se solicitaba su derribo, porque a veces se refugiaban pobres transeúntes y a fin de que no ocasionara desgracias su hundimiento, se propuso derribarlo y traer los materiales a Sigüenza para sacarlos a licitación. Algún edificio de cualquier tipo y uso tuvo que estar presente, porque no creo que casa alguna llegara a estar con vida tres siglos después de su abandono. Seis años más tarde, en 1927, el ayuntamiento propone enajenar el terreno llamado “El Despoblado de Juara” sacándolo a subasta.

¿Pero dónde estaba ubicado el pueblo? En 1936 se habla de “La Cantiña La Maña” contigua al despoblado de Juara. Algún arqueólogo o vecino de los pueblos limítrofes nos podrá decir la localización exacta, o mirando las parcelas cultivadas se apreciarán los cascotes que quedarán de las casas o edificios. Hablando con Bernabé del Olmo con noventa y un año, me comentó que todavía quedaba una piedra de Juara utilizada como pedestal de una cruz que hay al llegar a la ermita de la Soledad de Palazuelos, al salir hacia Carabias, pero me dijo que me fijara bien, pues era la pila bautismal puesta bocabajo de la iglesia de Juara.

¿Fue a partir del último habitante de Juara, cuando pasó ese término a pertenecer a Sigüenza? Mirando archivos en internet de PARES, cuando buscas por padrón o “padrones de Sigüenza”, aparecen varios libros con los padrones anuales de Sigüenza en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid de finales del siglo XV, principio del XVI y unos años de mediados del XVII, pues bien, aquí están las personas que viven en el interior de las murallas de Sigüenza distribuidos por calles, y los que viven fuera de la muralla, en el arrabal, los molinos, tenerías y los arrabales de Sigüenza como el Siñigo y Xuara o Juara, formando parte ya de Sigüenza. En estos padrones vienen reflejados los cabezas de familia para el pago de la alcabala real y que para Juara son 2 o 3 familias las que viven a finales del siglo XV y principios del XVI, y entre 6 y 11 familias para el siglo XVI. Figuran apellidos como Barbero, Yelo, Del Olmo, López, Cuaresma, Bartolomé, Romanillos o Montuenga, pero unos años más tarde, para mediados del siglo XVII, solo aparece una persona, Juan Llorente como cabeza de familia, que fue el marido de la susodicha viuda, la última mujer y habitante, por ahora sin nombre conocido, que habitó nuestro despoblado Juara.

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