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Naturaleza

La contemplación del horizonte: un derecho no escrito

El polvorín es una excelente atalaya desde la que conjugar la interpretación de nuestros patrimonios histórico, artístico, urbanístico, natural y celeste. Un horizonte despejado de barreras arquitectónicas enormes o disonantes nos permite contemplar las espectaculares salidas y puestas del astro rey y cómo éstas cambian gradualmente de orientación a lo largo del año (diagrama anexo): en verano, salidas al norte del Este y puestas al norte del Oeste que dan lugar a días más largos; en invierno, al contrario; siendo los equinoccios de otoño y primavera los únicos días en los que el Sol sale y se pone exactamente por Este y Oeste, respectivamente.

También proponemos recorrer, visual e incluso físicamente, los siguientes hitos:

Sector Oeste: cerros de La Buitrera, La Quebrada (que oculta al Pico Ocejón, de 2046 m) y San Cristóbal; en el solsticio de verano, ¡este mes!, la puesta de Sol se produce cerca del Alto Rey, montaña sagrada desde tiempos prerromanos.

Sector Norte: campanario de Santa María, la “catedral del arrabal”; el castillo; la catedral, con ábside orientado hacia el Este; el camino de la ronda, con la Iglesia de Santiago en el lienzo oriental de la muralla medieval, en el que se abre la Puerta del Sol; cerros del Mirón y Villavieja, donde se ubicó la Segontia celtíbera.

Sector Este: el pinar, emblemático lugar de esparcimiento de los seguntinos; la Raposera, las Lastras, las instalaciones de El Bosque y el Oasis y la Peña del Huso.

Sector Sur: el Rebollar (junto con el pinar, únicos baldíos no desamortizados) y el Parque Natural del Río Dulce, afluente del Río Henares.

Feliz mes de junio en el que, al despedir a Tauro, damos la bienvenida a su constelación opuesta, el Escorpión –tan opuesta que en el relato de la religión mitraísta se asegura que éste se aferró con sus pinzas a los testículos del toro primordial. Cualquier noche será buena para seguir admirando a Júpiter e ir recibiendo a Saturno. Las tardes cercanas al solsticio del 21 de junio son para disfrutar de las puestas de sol más norteñas del año, con Venus como fiel adorno rasante.