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Naturaleza

Escolopendra

La protagonista de nuestro articulo del mes de agosto estoy seguro que ha fastidiado a más de un lector esa excursión matutina para subir a la cima de esa montaña o acercarse a ver ese bosque de hayas después de una hermosa noche de acampada al aire libre disfrutando de cielos estrellados o noches de lluvias de estrellas —recordar que la noche del 12 al 13 de agosto será la de mayor paso de meteoros por hora conocida como Perseidas o Lagrimas de San Lorenzo—, por no mirar dentro de sus botas o zapatillas que han dejado al aire esa noche. Al levantarnos y salir del saco de dormir es importante asegurarnos que durante la noche no se ha introducido dentro de nuestro calzado nuestra protagonista porque si no, al meter el pie sufriremos una dolorosa picadura que nos dejara doloridos durante dos o tres horas.

La Escolopendra (Scolopendra cinqulata) es el miriápodo de mayor tamaño de Europa, puede llegar a medir hasta 20 cm. Su cuerpo es alargado y aplanado de color que varía desde el pardo amarillento o al pardo verdusco de los adultos al anaranjado de los juveniles. El cuerpo esta formado por una serie de segmentos, normalmente 20, cada uno de ellos con dos patas, una a cada lado. Las patas delanteras y las traseras se han transformado y han perdido su función motriz por otra: las patas traseras que se han transformado en dos apéndices, robustos y con numerosas espinas, que simulan las antenas que posee en su cabeza para de esta forma despistar a sus depredadores y ser usadas como instrumento de caza y defensa; y el primer par de patas de la escolopendra se ha transformado en unas pinzas, llamadas forcípulas, que están conectadas a las glándulas venenosas que poseen por las cuales inoculan veneno a sus presas o para defenderse. El veneno de la escolopendra no suele ser muy tóxico para el ser humano, salvo posibles reacciones alérgicas, pero si es ciertamente doloroso produciendo inflamación, sensación de quemazón, eritema y necrosis superficial que puede durar un par de semanas.

Escolopendra en su refugio.

Es un animal de hábitos nocturnos que pasa el día entre la hojarasca, en el interior de troncos caídos, oquedades del terreno o debajo de las piedras, cuidado cuando levantemos piedras en el campo ya que podemos llevarnos una desagradable sorpresa en forma de picadura de escolopendra o alacrán, protegiéndose de la radiación solar. Las escolopendras son animales solitarios y muy territoriales, se alimentan de insectos y gusanos; aunque los ejemplares adultos grandes pueden capturar pequeños escorpiones, lagartijas e incluso a otras escolopendras más pequeñas.

Cuando son descubiertas tienden a huir de forma nerviosa y con movimientos muy rápidos que confunden a sus depredadores a los cuales les es difícil distinguir donde esta la cabeza y donde la cola. Si los depredadores descubren donde está la cabeza y son certeros matan a la escolopendra, pero si se equivocan y atacan la parte de la cola sufrirán una fuerte picadura de los apéndices traseros que hemos comentado con anterioridad.

Las escolopendras en nuestra zona se reproducen en el mes de abril, algunas veces si el tiempo viene suave pueden comenzar la reproducción en marzo. Entre las escolopendras no existe apareamiento, la inseminación por parte del macho es indirecta. La hembra de mayor tamaño que el macho, una vez inseminada producirá una puesta de entre 20 y 30 huevos que eclosionaran pasados entre 40 y 55 días. Son insectos muy longevos pudiendo llegar a vivir hasta 7 años. 

Ejemplar joven.

Recientemente se han producido estudios que tienen como protagonista al veneno de las distintas clases de escolopendras que hay por el mundo. Estos estudios han demostrado que el veneno de la escolopendra unido al etanol puede frenar el crecimiento de las células cancerígenas y reducir el tamaño del tumor. 

Para finalizar recordar que hay que tener mucho cuidado si levantamos piedras en el campo y que debemos revisar bien nuestro calzado antes de ponérnoslo si lo hemos dejado durante la noche en el exterior, ya sea de una tienda de campaña o en el jardín de nuestra casa.