Patrimonio nuestro que estás en los cielos

Sigüenza y su comarca tienen un encanto especial que se puede comprobar con una simple visita por sus calles, plazas y parajes. Un disfrute para los cinco sentidos de un patrimonio histórico, cultural y natural que, habitualmente, se suele contemplar de día… ¿Y de noche?

Desde hace tiempo, crece el interés y la concienciación por otro patrimonio que debemos preservar y del cual presumir, como es el del cielo nocturno. La provincia de Guadalajara, pero sobre todo la Sierra Norte y el Señorío de Molina-Alto Tajo, se alzan como lugares privilegiados desde donde poder observar el firmamento, gracias a las todavía excelentes características medioambientales que atesoran.

Éxito del Curso de la Fundación Starlight sobre Turismo Astronómico.

En la línea de contribuir a la defensa y divulgación de nuestros cielos, surgió un curso que ya en su convocatoria despertó enorme interés (hubo más de un centenar de solicitudes) y hace unas semanas se desarrolló en Sigüenza. El evento (al que tuve el privilegio de asistir), además de revolucionar por unos días la localidad (y también algunas conciencias) resultó un éxito por la calidad de sus charlas, conferencias y talleres y por el entusiasmo mostrado por quienes ya tenemos reconocida la competencia como monitores y monitoras Starlight.

Así, bajo la organización y patrocinio de ADEL-Sierra Norte y con la colaboración de la Fundación Starlight (encargada de la formación) y de la Universidad de Alcalá (cedió las instalaciones de la Casa del Doncel para su realización), un total de 29 participantes asistimos del 28 de junio al 3 de julio a verdaderas clases magistrales.

Guías de turismo y gerentes de alojamientos rurales, principalmente, junto a representantes de otros gremios y, en definitiva, un colectivo de mentes abiertas y volcadas en conocer y en emprender con el turismo astronómico como estímulo.

Foto de familia del curso de la Fundación Starlight en Sigüenza.

De la astronomía al astroturismo

Además de conocer más a fondo la Fundación Starlight, la formación teórica abarcó desde la Historia de la Astronomía, las técnicas e instrumentación para estudiar el Universo, la naturaleza de la luz y la clasificación de las estrellas, pasando por la mecánica celeste o cómo orientarnos en el cielo, las constelaciones de verano y de invierno y hasta el estudio de la Luna, el Sistema Solar, eclipses (atención especial al total de sol en 2026…), meteoritos y así un largo etcétera.

Igualmente, destacó el número de horas dedicadas al turismo y al patrimonio natural y con el turismo astronómico como oportunidad laboral y como acicate para recuperar y dinamizar aquellas zonas más despobladas (que no vacías ni vaciadas), pero a la vez repletas de tesoros tan maravillosos como son unos cielos nocturnos limpios.

La Osa Mayor “y compañía”, desde los tejados del Parador seguntino.

Una formación intensa e impagable, gracias a titanes en astrofísica, astronomía, biología, astroturismo, auditoría y comunicación, entre otras ciencias y disciplinas, provenientes de instituciones como el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el Observatorio de Yebes y el Centro Europeo de Astronomía Espacial, de universidades como la de Alcalá de Henares y la Complutense de Madrid y de otros colectivos como la agrupación Astroguada.

Entre el elenco de ilustres, Antonia Varela, Javier Alcolea, Pere Planesas, Julio Álvarez, Antonio García-Blanco, Juan Vicente Ledesma, ‘Mino’ Rodríguez, Javier Rodríguez Pacheco, Antonio Sastre, Javier Castelo, Miguel Santander, Pablo de Vicente, Belén Tercero, Rafael Bachiller, Maribel Aguilar, Susana Malón, Jaime Zamorano, Pedro García Lario y Miguel Querejeta.

Y al frente de la logística organizativa y académica, Javier Bussons (astrofísico y profesor universitario, seguntino de pro, colaborador asiduo en ‘La Plazuela’ y defensor a ultranza de nuestros cielos), ayudado por ‘Toñi’ Varela (también divulgadora y profesora, doctora por el Instituto de Astrofísica de Canarias y directora de la Fundación Starlight), vivo ejemplo de que “lo cortés no quita lo valiente”.

Taller práctico de una observación adecuada del Sol.

Patrimonio en el suelo, patrimonio en el cielo

Entre otras curiosidades, conocimos que también hay un universo invisible (gracias a la radioastronomía), que existen rutas turísticas “estelares”, que somos polvo de estrellas o que en Mallorca hay cerca de ¡mil relojes de sol! En Sigüenza, por cierto, todavía queda algún ejemplo y, gracias a Astroguada, también aprendimos a cómo fabricar uno, así como a observar mejor y con más cuidado a nuestro astro rey.

Aprendimos, además, que el astroturismo no consiste sólo en observar el cielo nocturno, sino que está muy unido a la recuperación del legado cultural y patrimonial de nuestros antepasados y que la protección del cielo puede suponer un valor también económico en forma de oportunidades de empleo y de negocio, sin olvidar que el acceso a la luz de las estrellas es un derecho reconocido internacionalmente.

Asimismo, que queda mucho por hacer en cuanto a la contaminación, que debemos velar por una mejor calidad del cielo y que otra iluminación más sostenible e inteligente es posible en pueblos y ciudades: no es necesario iluminar más, sino mejor.

Para muestra, el botón de la polémica surgida a raíz de la nueva iluminación de la plaza Mayor de Sigüenza que tuvimos la posibilidad de analizar a fondo durante el curso y que, junto con otros espacios y rincones de la localidad, al menos de momento (siempre se puede corregir), no cumplen con los criterios para recibir la certificación Starlight a la que aspiran desde el Ayuntamiento seguntino.


Aprendiendo astrofotografía en el entorno del castillo.

Descubrir la magia de las estrellas

La formación durante las noches y madrugadas supuso la oportunidad de llevar la teoría a la práctica. El incombustible Juan Vicente Ledesma nos contagió su pasión por divulgar acerca de los cielos nocturnos, jugando a ser “embajadores estelares” y sirviéndonos de guía en paseos imaginarios de gran altura, desde los aledaños del polvorín y desde el propio castillo-parador donde, gracias a la gentil invitación de su gerencia, desde sus tejados y a través de la mitología griega viajamos con la mente por el firmamento del tiempo.

También, gracias a los compañeros de la Agrupación Astronómica ‘Astroguada’, constatamos la importancia del ojo humano como principal instrumento de observación, aprendimos que no hace falta un gran desembolso económico para iniciarse en la práctica astronómica, tuvimos un primer acercamiento a la astrofotografía y, en definitiva, disfrutamos de una forma más intensa de los cielos estrellados en la Ciudad del Doncel.

En clase de turismo astronómico.

Un curso que forma parte de un proyecto con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Diputación Provincial, junto con la Fundación StarLight y ADEL, donde se está trabajando para lograr esa certificación de los cielos nocturnos de 161 municipios de Guadalajara: 85 en la Sierra Norte (83 han firmado de momento) y 76 en el Señorío de Molina-Alto Tajo, curiosamente dos de las zonas con menor densidad de población pero con mayor concentración de astrónomos de España.

Y esto sólo ha sido el principio, pues “todo camino empieza con un primer paso”. De hecho, esta apuesta formativa ya está teniendo continuación con una serie de prácticas, como la reciente visita al Observatorio Astronómico de Yebes y al Observatorio Astronómico Nacional en Madrid. Porque, al contrario que Abraracúrcix (el jefe de la aldea gala de Astérix y Obélix), que “sólo temía que el cielo cayera sobre su cabeza”, de este curso ha surgido un espíritu muy especial que nos anima a colocar nuestros escudos para proteger a ese cielo que nos ha unido durante estos días.

La Luna desde las cercanías del polvorín.

Texto y fotos: Óscar Izquierdo Barbas.

LIBROS A LA VENTA - ¡Novedad! - "Sigüenza, una larga historia", libro-cómic

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