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Carta de los profesionales de artes escénicas de Castilla-La Mancha al público

Querido público, queridas espectadoras.

Hemos estado tanto tiempo separados que duele. Duelen las tablas polvorientas de los escenarios vacíos, los trajes colgados en las perchas de los camerinos, las puertas de acceso cerradas a cal y canto, las chácenas convertidas en almacenes, ... y nos duelen las manos, las piernas, cada oreja, cada músculo y cada palabra no dicha al patio de butacas.

Los teatros cerrados son una herida profunda en el centro nuclear de nuestra sociedad, no repetiremos por enésima vez las palabras de García Lorca que todas tenemos presentes, pero sí diremos que, para mucha gente, cada semana sin asistir a una función de teatro es una semana un poco más pobre; ¡y han sido demasiadas semanas!

Querido público, sabemos que nos habéis echado de menos, sabemos también que algunas tenéis miedo porque los contagios crecen y porque parece que esta pandemia ha venido a cambiarnos la vida y puede que así sea, pero queremos decirte que las actividades culturales son seguras, que no se ha detectado ningún contagio en una representación escénica porque nuestra actividad se lleva a cabo ordenadamente, manteniendo todos los protocolos de seguridad y con asientos preasignados.

En estos días, todas las profesionales estamos volviendo, poco a poco, a retomar nuestro trabajo puesto que se ha iniciado una nueva temporada teatral y queremos que estés con nosotros. No queremos que nos duelan los ojos de ver butacas vacías si no son para guardar la distancia de seguridad, no queremos que nos duelan los aplausos sordos.

Por eso os invitamos queridas espectadoras a acompañarnos como siempre habéis hecho. Venid porque sin vosotros nuestro trabajo no tiene sentido ya que una función de teatro la completáis los espectadores. Queremos adivinar vuestras caras detrás de las mascarillas, intuir vuestras sonrisas, temer no ver vuestro gesto torcido cuando os defraudamos. Queremos veros en el patio de butacas cuando se enciende la luz de sala en el último aplauso y sentirnos cómicas necesarias en vuestras vidas.

Querido público, ¡venid al teatro!, ¡nos hemos echado tanto de menos!