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Salud

Primeros auxilios: picaduras

Una primavera complicada para todos, aunque la naturaleza nos ha recompensado con las abundantes lluvias de abril que han llenado los campos de una animada y abundante vegetación. Una primavera húmeda y templada que será muy favorable para que emerjan gran cantidad de insectos, reptiles y otros seres que pueden constituir un problema para los humanos. Por el dolor y las complicaciones que pueden producir haremos referencias a las picadoras o lesiones producidas por los aguijones de avispas, de abejas, de escorpiones y de escolopendras.

Las picaduras y mordeduras a las que nos vamos a referir, son lesiones generalmente leves que afectan a la piel y al tejido subcutáneo, pero que según la evolución y la respuesta de cada individuo pueden comprometer su salud e incluso causar la muerte, especialmente a personas que puedan desencadenar una reacción alérgica grave.

AVISPAS Y ABEJAS

Originan lesiones al clavar un aguijón que va provisto de una sustancia tóxica que produce dolor, enrojecimiento, picor y generalmente inflamación. Pero en algunos casos pueden dar lugar a una reacción alérgica que produce picor generalizado, inflamación de labios y lengua, dolor de cabeza y estómago, sudoración e insuficiencia respiratoria. En los casos más graves puede producir un shock y finalmente la muerte.

Lo primero que debemos hacer:

Se tranquilizará y ofrecerá ayuda al afectado. Si el aguijón ha quedado clavado lo retiraremos empujando lateralmente con una tarjeta, un cartón o una tablilla y nunca agarrando con los dedos, ya que al presionar empujaremos el tóxico hacia el interior.

Solo cuando acabe de ocurrir aplicaremos calor, lo suficiente para sentirlo pero sin que nos llegue a quemar, ya sea con un secador de pelo o una bolsa de agua caliente. Con el calor intentaremos neutralizar el veneno (termolábil) y que no produzca reacción en nuestro organismo.

Si no actuamos en los primeros instantes, ya solo deberemos aplicar frío local para evitar el proceso inflamatorio.

Si el individuo es alérgico a dichos insectos y lleva consigo adrenalina, se la inyectaremos en cualquier zona que sea accesible y posteriormente le trasladaremos a un centro sanitario.

ESCORPIONES Y ESCOLOPENDRAS

Dice un refrán español que "nada da más picazón que el aguijón de un escorpión". Por las zonas rocosas y por los caminos de nuestros pinares, en ocasiones podemos encontrarnos con algún espécimen, aunque no son muy dados a mostrarse en público. Los alacranes o escorpiones son animalillos huidizos y de hábitos nocturnos por lo que son difíciles de ver, pero si alguna vez alguno le clava su aguijón lo sentirá con un dolor tan intenso que no olvidará fácilmente. Los escorpiones autóctonos de la Península Ibérica son menos venenosos que los de otras partes del mundo, por lo que su agresión no suele ser mortal aunque puede tener consecuencias muy graves. Algunos tipos de escorpión producen una reacción local similar a la picadura de abeja, y otros tienen un veneno que es tóxico a nivel del Sistema Nervioso (neurotóxico), lo que produce un dolor muy intenso en el lugar de la picadura, que se irradia a toda la extremidad afectada. Pueden causar lesiones generalmente de forma de forma accidental al pisarlos o al meter las manos entre las piedras. El aguijón que existe en el extremo de su cola produce una picadura que se manifiesta con inflamación, dolor agudo, temblores musculares, calambres, o necrosis del área afectada.

Lo primero que debemos hacer:

Aplicaremos hielo o compresas muy frías sobre la lesión, manteniendo la zona afectada más baja que el resto del cuerpo para retrasar la distribución del veneno. Hay personas que pueden desencadenar una reacción alérgica grave por lo que siempre debemos consultar con un centro sanitario o con el Instituto de Toxicología que atiende las 24 horas.

Debido a su carácter venenoso y la gravedad que puede conllevar trasladaremos a la víctima urgentemente a un centro sanitario, manteniéndole abrigado en todo momento.

La escolopendra es un miriápodo plano, alargado y, al igual que el ciempiés, dotado de múltiples patas (ver artículo de Javier Munilla de Agosto 2018). Este animal inyecta su toxina a través de dos pequeñas pinzas, denominadas forcípulas, que tiene en la zona de la cabeza. Estos colmillos venenosos los utiliza tanto para defenderse como para capturar y paralizar a las presas. Estos animales suelen ser de actividad nocturna y en nuestro país suelen abundar en zonas oscuras y pedregosas, aunque frecuentemente se introduce en nuestras casas y puede ser la causante de algún disgusto. La picadura de la escolopendra es muy dolorosa y provoca un gran enrojecimiento e inflamación de la zona afectada, en la que también pueden aparecer pequeñas vesículas y ampollas cutáneas.

Lo primero que debemos hacer:

Si es posible en los primeros instantes aplicaremos calor moderado (no más de 45ºC), con un secador de pelo o una bolsa de calor o metiendo la zona afecta bajo el grifo del agua caliente. Esta simple medida sirve para aliviar el dolor, pues parece que algunos de los componentes del veneno de la escolopendra se destruyen con el calor.

Cuando han pasado los primeros minutos debemos inmovilizar la zona y aplicar compresas frías. Para paliar el dolor se pueden tomar analgésicos tanto por vía oral como aplicar pomadas que contengan corticoides y antihistamínicos.

Si los síntomas persisten, se deberá acudir al médico para que éste administre un tratamiento por vía general.

PREVENIR para evitar agresiones:

No meter nuestras manos debajo de piedras o en los huecos de las rocas.

Si dormimos en el campo debemos revisar las colchonetas, los zapatos y la ropa que vamos a utilizar.

Evitar caminar descalzos o con sandalias en el jardín o en el campo, sobre todo en las noches de verano.

Si uno de estos bichos se encuentra sobre nuestra piel o ropa no le golpearemos con la mano, sino con algún objeto y con movimientos suaves.

Debemos siempre estar alerta ante la curiosidad de niños y mascotas. Próxima entrega: mordeduras de serpiente.

Los escorpiones no son animales de compañía”

 

Servicio de Información Toxicológica

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