Sociedad

Homenaje a Don Daniel Sánchez

Como homenaje al sacerdote don Daniel Sánchez, recientemente fallecido, La Plazuela recupera dos artículos que se publicaron en el número 49, correspondiente a enero de 2008 en el El Afilador (periódico antecesor de La Plazuela) con motivo de su nombramiento como hijo adoptivo de Sigüenza por parte del Ayuntamiento en 2007 por su labor en la Asociación Abriendo Camino durante 30 años. El primero está escrito por Rafael Amo Usanos y el segundo por Antonio Mazario Beltejar

Don Daniel en el centro de la primera fila en el día de su homenaje en diciembre de 2007.

 

30 años abriendo camino

 

Un molinés en Sigüenza

Este año 2007, que toca a su fin, ha sido testigo de dos aniversarios de episodios importantes en la vida de la ciudad y de los que D. Daniel Sánchez es protagonista. El pasado mes de Julio fue testigo de los 25 años de la toma de posesión como párroco de la Parroquia de Santa María y Agosto de los 30 años que la asociación cultural Abriendo Camino realizó su primer campamento fuera de la ciudad.

Estos dos aniversarios permiten hacernos una idea del grado de mestizaje de este molinés, de Setiles para más señas, con esta ciudad de Sigüenza: vistos los resultados parece ser una buena mezcla.

Pero este mestizaje empezó años atrás: en la segunda mitad de los 40 Daniel llegó a Sigüenza para cursar sus estudios en el seminario que terminó el año 1960. Eran los años en que regía la diócesis D. Lorenzo Bereziartua y Balerdi y los nombramientos para las parroquias eran rápidos: en apenas dos años fue cura ecónomo de La Toba y encargado de Congostrina, ecónomo de Carrascosa de Tajo y encargado de Oter y Morillejo, Profesor de religión en el Instituto de Molina y coadjutor en San Gil de la misma ciudad. Ya en 1962 es enviado al seminario menor de Guadalajara y asesor eclesiástico del Frente de Juventudes. Este mismo año acude a las instalaciones de Palancares en Cuenca para obtener el título de Director de campamento. (Aparentemente un pequeño detalle pero que en su biografía tendrá mucha importancia: comienza a acompañar los campamentos de la OJE en las instalaciones de Anguita, Luzaga, o de los Palancares, que tras muchos años este verano ha vuelto a visitar). Ocho años en Guadalajara y le volvemos a ver en Sigüenza, aquí viven sus hermanos y su madre. El 21 de Septiembre de 1970 es nombrado como Coadjutor de la Parroquia de San Pedro y regente del beneficio de cantor de la Catedral.

Sigüenza en los años 70-80

La ciudad de Sigüenza en 1970 era una ciudad estudiantil y veía por sus calles gran cantidad de jóvenes. Los colegios estaban llenos y había muchos, los que todavía existen: colegio público, el instituto, la Sagrada Familia y las Ursulinas; pero también tenían sus puertas abiertas el colegio de San José de las Hijas de la caridad de San Vicente de Paul, las casas de formación de los maristas, de los hermanos de la Sagrada familia (el bosque), los padres Josefinos y la escuela de Magisterio. No es difícil pensar que para que una persona con la preocupación de ayudar con el Evangelio a los jóvenes, Sigüenza fuera casi un paraíso, llena de jóvenes y falta de oportunidades: no existía la promoción actual del deporte ni tampoco sus instalaciones, ni escuelas de música u otras actividades a las que ahora estamos habituados. Los jóvenes eran muchos y las posibilidades eran escasas.

Daniel había trabajado 8 años con los seminaristas jóvenes y ya llevaba unos años realizando campamentos con niños y jóvenes. Y comenzó a ofertar posibilidades, al principio en colaboración con su hermano y después en solitario: el Orfeón donceli, los proféticos cursos de inglés en el Oasis, y la Oportunidad entre amigos y el grupo Oasis, –el germen de la Asociación Cultural Abriendo Camino–, donde se instaura como metodología un doble principio evangélico: el que tiene da al otro porque hay más alegría en dar que en recibir.

Son los años de las pascuas juveniles o de las celebraciones de la Navidad en el Bosque, los viajes fuera de España con el Orfeón, y de los primeros campamentos con niños seguntinos en las instalaciones de los Hermanos Maristas. Como ya he apuntado, Oportunidad entre amigos y el grupo Oasis, evolucionarán a la Asociación Cultural Abriendo Camino, otra fórmula que muestra lo profético de su acción. Años más tarde en muchos lugares y parroquias se fundan, con forma de asociación cultural los clubes juveniles. Con Abriendo Camino comienza una febril actividad: organizar los campamentos, sobre todo fuera de Sigüenza, que permitió a muchos jóvenes conocer lugares que de otro modo les hubiese sido difícil ir; los cursos de vela en Sacedón; los certámenes literarios y también las reuniones de formación de los monitores; las actividades para poder sufragar económicamente, etc.. pero también una actividad intelectual importante, hay que estar constantemente imaginando nuevas fórmulas, adaptándose permanentemente a los nuevos lenguajes de la juventud, etc….

Como ya he indicado al principio, en el año 1982 es nombrado párroco de Santa María. Incidentes aparte, comienza una curiosa integración. D. Daniel ya llevaba 12 años por Sigüenza, sus actividades con los jóvenes ya estaban suficientemente consolidadas. La parroquia le ofrece ahora una nueva posibilidad integrarlas en ella. Desde la distancia que nos dan 25 años quizá sea difícil de comprender, pero creo que en aquel ambiente no era extraño. Se mantuvieron las anteriores agendas, pero se le añadieron nuevas citas: el Belén viviente, las representaciones de la Pasión, las fiestas de la parroquia, etc…

La personalidad de Daniel

Detrás de toda esta actividad se esconde una gran personalidad, la de un hombre que busca vivir el evangelio y transmitirlo a los demás: esta es, sin duda, la justificación de su acercamiento a todas las personas, no sólo a los niños y jóvenes, pero especialmente a ellos.

Si debiéramos buscar la lista de cualidades de Daniel (la de defectos no es día para hacerlo, pero los tiene, como todos). creo que su cercanía y simpatía ha sido probada durante sus muchos años en esta ciudad. No puedo dejar de citar tampoco la confianza en los demás, o su entrega, etc.

Pero al hablar de la personalidad de Daniel hay una cuestión importante y que no me gustaría dejar de comentar, porque también ha forjado su vida: es la aceptación de las dificultades. A nadie se le escapa que la realización de tantas actividades como hemos citado no le ha salido gratis, han estado llenas de dificultades de todo tipo, a veces económicas, a veces anímicas, sólo Dios sabe,… pero las ha habido peores,… la incomprensión de muchos, a veces, de los que debieran ser más cercanos. Este elemento, lejos de mancillar lo más mínimo su obra, la engrandece aún más porque muestra que no se ha achantado ante lo difícil, más bien lo contrario. Se cumple así la Escritura: Hijo mío, si te acercas a servir al Señor prepárate para la prueba.

No quisiera olvidar que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, y cuando el hombre es muy grande hacen falta dos mujeres: Carmen e Inés, inseparables hermanas de Daniel, en lo bueno y en lo malo.

La oportunidad del homenaje

La ciudad de Sigüenza tiene una deuda de gratitud para quien ha sido en ella un ciudadano ejemplar, ha contribuido a su bienestar y toda su obra ha colaborado para hacer de los jóvenes seguntinos personas con mentalidad más abierta y solidaria. Pero todo realizado desde el Evangelio, lo cual nos deja una lección: quien intenta ser buen cristiano, es un buen ciudadano. Ciudadanía y evangelio se dan la mano. Y es que de nuevo un sacerdote o religioso engrosa la lista de hijos adoptivos y predilectos de esta ciudad episcopal: D. Hilario Yaben, D. Vicente Moñux, D. Laureano Castán, Sor María Alonso Ezquerra, y D. Juan José Asenjo.

Esta ciudad más de dos veces milenaria, ahora cosmopolita, multicultural, multirracial, multireligiosa, se enfrenta hoy al reto de seguir construyendo su historia y labrar su futuro. Rendir hoy homenaje a Daniel es una buena forma de hacerlo, proponer ciudadanos así: comprometidos con los niños y jóvenes, dispuestos a trabajar por los que serán los futuros seguntinos responsables de continuar esta ciudad como lo que ha demostrado ser: abierta, educada, culta y tolerante.

Rafael Amo Usanos

 

Don Daniel, primero por la izquierda, en una cena de Navidad.

 

A Daniel Sánchez

 

Y hete aquí que el chico el herrero de Setiles llega a Sigüenza...

Todos sabemos lo complicado, difícil que fue el comienzo...

De estos momentos destacamos en primer lugar el valor de Daniel para enfrentarse a aquella Sigüenza.

Cuando Daniel era pequeño, le llevaron a ver el circo. El domador metió la cabeza dentro de la boca del león, éste cerró la boca y se acabó el circo.

Cuando Daniel llegó aquí, metió la cabeza directamente en la boca del león. Gracias a dios no cerró la boca del todo.

¿Por qué esta valentía? Es el valor de quien está convencido de unos principios y los lleva hasta donde piensa. A la vida.

 

Pronto surgieron “oportunidad entre amigos”, las actividades en la pinocha... la preparación del primer campamento, las recogidas de cartón y botellas, el primer campamento, el mar, etc

Eran aires nuevos de modernidad, otras formas más auténticas de entender las relaciones humanas.

Hoy estamos acostumbrados a este tipo de actividades juveniles. Pero en aquel momento eran desconocidas, extrañas... romper la inercia y los recelos iniciales fue difícil.

Un cura con patillas. Rodeado de chicos y ... ¡chicas! ¡qué va por ahí con chicas! A los bares...y las tabernas. Y se toma vinos con todo el mundo...

 

Luchando contra viento y marea, con solo el apoyo un reducido número de adultos, varios jóvenes y de dos personas muy especiales de quien luego hablaremos...

En pocos años se fue ganando el afecto y la adhesión de cada vez más gente. Coherencia y fidelidad con la propia verdad, vivir como se piensa y se siente. Vitalismo, todas nuestras ideas tienen que tener reflejo en nuestras acciones. Se trata de trasladar a la vida activa nuestro concepto del mundo. Si no, no sirve. Yo creo que, entre otras razones, son valores que han provocado esta gran aceptación por parte de todo el mundo.

 

Son ya 30 años recorriendo la geografía española, de Almería a Galicia, de Huelva a Castellón... de punta a punta. Muchos lugares, muchos kilómetros, muchos momentos y muchas personas. Y en todos estos sitios hemos dejado el pabellón muy alto. Algo de lo todos estamos muy orgullosos, especialmente Daniel.

Además están el “campamento de los pequeños”. Os acordáis que lo empezamos en la huerta del Obispo. Íbamos en autobús. Era bajar del autobús y romper a llover cinco días seguidos.

Las convivencias, los cursos de vela en el albergue de Entrepeñas, festivales (algunos benéficos), exposiciones, las reuniones de los viernes,...

Un gran trabajo, una inmensa labor ... todos sabemos lo que lleva detrás un campamento.... de preparación, planificación, reuniones...

Para esto hace falta una tremenda vitalidad. Y muchísima ilusión. Daniel ha derrochado, y sigue así, ilusión y ganas de vivir, y convivir con sus semejantes. Una ilusión atractiva y contagiosa. Casi como un niño.

(Otra de las claves de su éxito)

 

Había una heladería, en una ciudad, en no me acuerdo que campamento, que vendía un montón de variedades de helados, 50 o más.

¿De qué sabores desea Ud. el helado? - le pregunta el dependiente.

Yo quiero uno con todos los sabores, con los 50.

Eso es imposible...

Como podéis suponer, le tuvieron que preparar el helado como él quería. Uno gigantesco. La antorcha olímpica, decía.

 

Son varias generaciones de jóvenes, que se han ido sucediendo unas a otras, solapándose sin discontinuidades. Hoy día estamos en el mismo saco hijos y padres, y nietos como sigamos así.

Son muchos los valores que se ponen en juego: amistad, convivencia, trabajo en equipo, aceptación de responsabilidades, toma de decisiones, aceptación de críticas...

Valores que luego son aplicables en la vida profesional, social,...

Otro aspecto tremendamente atractivo es la puesta en práctica de una auténtica pedagogía de la libertad. Cada cual es dueño de sus actos, asume una serie de responsabilidades, y funciona y se comporta como quiere. Ahora, eso sí, debe rendir cuentas, no a Daniel, sino al grupo. Está sometido al principio de crítica. El jefe de campamento no ejerce su autoridad, deja hacer. Solo pasa nervios. Y la cosa funciona.

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Decíamos que no solo se conforma con pensar, es necesario transformar la realidad según su propio concepto: de la persona, del mundo, de Dios,...

Os hemos buscado para que os hagáis personas”, decía un slogan nuestro de hace unos años.

Sería muy complicado explicar en unas pocas líneas la idea que nos ha transmitido Daniel acerca de lo que significa ser persona. Así que me voy a limitar a esbozar algunas cosas que yo he ido pillando,... lo que he “mamao” a lo largo de todos estos años:

* Una primera dimensión sería la singularidad. El desarrollo de la persona como individuo. La puesta en práctica de un montón de capacidades y habilidades. En todo este montón de actividades que aprendíamos a hacer, te ibas dando cuenta que unas te salían bien y que otras te salían mal. Y que no eras mejor ni peor porque éstas te saliesen mal. Y te podías sentir querido y aceptado.

En esto de la aceptación y valoración positiva Daniel siempre ha insistido mucho.

Oye, tú.., ¡cómo me gustó lo que hiciste ayer! ¡qué bien te quedó! Venga, vamos a decir cosas buenas de este chico...

* Una segunda dimensión sería la social.

Un hombre solo no vale ná! Es en el grupo donde cobramos verdadero sentido, no solo porque nos desarrollamos dentro de él, sino también por lo que das y lo que recibes.

Y que da igual: La edad que tengas... El sexo ... la extracción social ... La cultura .... No importan.

* Una tercera dimensión: la dimensión trascendente. Evidentemente, las motivaciones intrínsecas de Daniel son religiosas. Sin ellas no podríamos explicar casi nada de su forma de vida. Pero todos nos hemos dado cuenta que no se trata de evangelizar a las masas, ni de imponer unas creencias religiosas a nadie... Se trata, y volvemos otra vez al vitalismo de Daniel, de aplicarlas a la vida. Crear situaciones, espacios, ambientes donde, quien quiera pueda vivir en cristiano.

Cambiamos de tercio.

A mi en la mili me explicaron que por cada soldado que hay luchando en el frente, debe haber cinco soldados más apoyándolo (en labores de logística, intendencia, etc). Daniel tiene solamente dos. Pero eso sí, de guardia las 24 horas... o más. Lógicamente no podemos entender la labor de Daniel sin pensar en Carmen e Inés. Infatigables, siempre al pie del cañón. Velando por que “el niño” lo tenga todo bien dispuesto.

El otro día una sobrina se asombraba de como Inés, a sus años, fuera capaz de seguir durmiendo en tiendas de campaña. Claro, que más asombrado se quedó el sanitario que le pidió el historial médico. No tiene historial médico. Parece ser esa que esa vitalidad tan tremenda es cosa de familia.

No tienen historial médico, solo hoja de servicios. ¡Y qué hoja de servicios! Llena por las dos caras, y con letra pequeña, hasta en los márgenes...

Tenemos que recordar también, con cariño y agradecimiento, a Alfonso y Paulino... miembros del consejo de responsables que hizo posible que se formara la asociación, gracias a su valentía y esfuerzo.

Ya que estamos en el capítulo de menciones, no nos vamos a olvidar de Jorge y Milagros, también de Mariano, nuestro primer presidente, y como no, de la dedicación y desvelo de Mila.

Empecé a escribir esto a sabiendas de que era imposible expresarlo todo, ni siquiera resumirlo. Nada más que unos retalillos más o menos desordenados. Así que, si quieres, escríbelo tú. Tú que te lo sabes bien. Y si no lo escribes, no importa, porque está vivo...

Y termino. Muchas gracias, Daniel. Y enhorabuena.

Antonio Mazario Beltejar