La miel: ¿Solución a la escasez mundial de semiconductores?

El 20 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Mundial de las Abejas, gracias a los últimos descubrimientos sobra su inteligencia, propiedades saludables de la miel y demás productos que nos regalan, así como su contribución a la biodiversidad y polinización, deberíamos celebrarlo todos los días.

Hoy sabemos que el consumo de miel tuvo una gran importancia en la Evolución Humana, nuestro cerebro es un gran consumidor de energía, el 20% de la que produce nuestro organismo se envía al cerebro en forma de glucosa para su funcionamiento, la miel es una buena fuente de glucosa y otros azúcares, fácilmente asimilables, necesarios para nutrir el desarrollo del cerebro. Los efectos neurológicos de la miel sobre el cerebro son fabulosos, en las III Jornadas Culturales que celebraremos este verano hablaremos de los últimos descubrimientos sobre los beneficios de consumir miel para evitar problemas neurodegenerativos, mejorar el aprendizaje y la memoria, la importancia de los azúcares simples naturales en la dieta para prevenir y tratar ciertos tipos de diabetes y otra serie de beneficios a raíz del análisis de los múltiples ingredientes beneficiosos para la salud que contiene.

Hoy hablaremos de computadoras y chips, los científicos creen que las abejas son vitales para nuestra supervivencia en muchas más formas de las que podemos imaginar, hoy se elaboran estudios para utilizar la miel en alta tecnología. De todos es sabido la escasez mundial de semiconductores y los problemas medioambientales que causan su obtención y sus desechos. En EEUU se están investigando las cualidades de la miel para fabricar chips de computadoras que no dañan el medioambiente, pudiendo almacenar y procesar datos como lo hace el cerebro humano. Estos nuevos sistemas de computación son llamados sistemas neuromórficos, son mucho más rápidos y consumen mucha menos energía que las computadoras actuales.

Los ingenieros de la Universidad Estatal de Washington (WSU) han llegado a demostrar que los chips se pueden hacer de forma más orgánica, descubrieron que la miel se puede utilizar para hacer un memristor (dispositivo básico de los circuitos formado por la unión de dos capas de titanio y un semiconductor, que está intercalado entre dos electrodos), este memristor hecho de miel puede procesar y almacenar datos en la memoria.

“Este es un dispositivo muy pequeño con una estructura simple, pero tiene funcionalidades muy similares a las de una neurona humana, esto significa qué, si podemos integrar millones o miles de millones de estos memristores de miel, entonces se pueden convertir en un sistema neuromórfico que funciona de manera muy similar al cerebro humano” (Feng Zhao, profesor de la Escuela de Ingeniería y Ciencias de la Computación en WSU)

Para el experimento procesaron la miel en forma sólida y la intercalaron entre dos electrodos de metal, imitando la sinapsis neuronal humana, descubrieron que este memristor de miel biodegradable puede funcionar como la sinapsis neuronal, encenderse y apagarse de forma rápida mientras retiene la información, el tamaño del memristor tiene el mismo ancho que un cabello humano, en un futuro se desarrollarían a nanoescala, agrupando miles de millones para crear un sistema neuromórfico completo.

Nuestro cerebro tiene 100 mil millones de neuronas y realiza más de 1000 billones de conexiones entre ellas. Cada neurona almacena y procesa datos, siendo nuestro cerebro más eficiente que una computadora, esto es lo que se proponen con esta investigación sobre la miel, Intel e IBM ya han lanzado al mercado chips neuromórficos con el equivalente a 100 millones de neuronas por chip, todavía muy alejados de nuestro cerebro.

Se investiga el uso de proteínas y otros azúcares, pero como dice Feng Zhao, la miel es la mejor apuesta, no se echa a perder, tiene una concentración de humedad muy baja por lo que las bacterias no pueden sobrevivir en ella, por ello, estos chips informáticos son muy estables y fiables durante mucho tiempo, además estos chips de miel tienen una gran ventaja, no se calientan tanto como los tradicionales.

Y un aspecto muy importante, estos memristores de miel ayudan a reducir los desechos electrónicos, son renovables y biodegradables, y para su obtención no hay que dañar el medio ambiente ni provocar guerras.

Una prometedora investigación que nos obliga a conservar y ayudar a estos maravillosos seres de la naturaleza, las abejas, a las que debemos nuestro desarrollo cerebral e inteligencia, nos dan productos que mejoran nuestra salud, y ahora, además, quizás nos ayuden a superar nuestros problemas tecnológicos, dando un gran avance que, ¡ojalá!, sirva para el progreso de la humanidad en paz, solidaridad, altruismo y generosidad, tal como viven las abejas melíferas.

Antonio Nicolás Ochaíta

Asociación de Amigos de las Abejas de Sigüenza

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